Según informó la policía, el camionero continuó la marcha después de haber agotado el tiempo máximo de conducción permitido. Además, siguió circulando sin introducir la tarjeta de conductor en el tacógrafo.
Más de 97.000 euros en posibles sanciones
El análisis de los datos registrados permitió a los agentes detectar varias infracciones graves vinculadas con los periodos de conducción y los descansos obligatorios.
A partir de esas comprobaciones, la policía tramitó una propuesta de sanción de 15.023,75 euros para el conductor y de 82.874,75 euros para la empresa transportista. Ambas cantidades incluyen también las tasas y los costes del procedimiento.
En conjunto, las posibles sanciones superan los 97.000 euros.
Depósitos para garantizar el procedimiento
Para asegurar la tramitación del expediente, los agentes exigieron el pago de depósitos económicos. El conductor tuvo que abonar 2.000 euros, mientras que la empresa pagó 5.900 euros.
Durante la inspección, los policías comprobaron además que el camionero llevaba alrededor de 12 horas en carretera. Por este motivo, le ordenaron realizar un descanso diario de 11 horas.
El camión quedó inmovilizado con un cepo
El vehículo fue retenido en una zona de estacionamiento. Para impedir que el conductor reanudara la marcha antes de completar el descanso obligatorio, los agentes colocaron un cepo en una de las ruedas del camión.
La medida debía garantizar que el tráiler permaneciera inmovilizado durante todo el periodo de descanso ordenado.
Unos minutos de infracción pueden costar cientos de euros
En Alemania, incluso una reducción de pocos minutos en una pausa obligatoria puede traducirse en una multa de hasta 60 euros para el conductor y de hasta 180 euros para la empresa.
Cuando el tiempo de conducción se supera en más de dos horas, la sanción para el transportista puede rondar los 180 euros por cada nuevo tramo de 30 minutos iniciado.
La ausencia de documentación o de autorizaciones necesarias para realizar el transporte, especialmente en operaciones internacionales, puede suponer además multas de entre 1.250 y 3.000 euros.
El caso muestra que circular sin la tarjeta de conductor no impide a las autoridades reconstruir la actividad del vehículo. El análisis de los datos del tacógrafo puede revelar tanto los excesos de conducción como el incumplimiento de los descansos obligatorios.









