- El conductor pasó unas 32 horas prácticamente de forma continua al volante o realizando otras tareas.
- La pausa más larga durante ese periodo fue de apenas dos horas.
- Los agentes detectaron también cerca de ocho horas de conducción ininterrumpida.
- El conductor circulaba sin haber insertado su tarjeta en el tacógrafo.
- La policía le impidió continuar el viaje e inició actuaciones por las infracciones detectadas.
El incidente se produjo alrededor de las 23.10 h del sábado 29 de agosto de 2026. Agentes de la unidad de tráfico de la policía de autopistas de Hildesheim recibieron el aviso de otro usuario de la carretera, que informó de un camión con remolque circulando en dirección sur por la A7 y desplazándose de un lado a otro de forma muy pronunciada.
La policía interceptó el vehículo, cargado de fruta, en el área de descanso y estación de servicio Harz West, cerca de Seesen. Al volante se encontraba un hombre de 72 años procedente de Erfurt.
El tacógrafo revela las infracciones pese a la ausencia de tarjeta
A primera vista, los agentes no observaron señales evidentes de que el conductor no estuviera en condiciones de conducir. Sin embargo, comprobaron que no había introducido su tarjeta en el tacógrafo. Por ese motivo, descargaron directamente del aparato los registros de actividad del vehículo.
Los datos mostraron que, durante unas 32 horas, el conductor había estado casi continuamente conduciendo o realizando otras tareas, entre ellas operaciones de carga y descarga. En todo ese tiempo, su descanso más prolongado fue de solo dos horas.
La inspección identificó además aproximadamente ocho horas de conducción sin interrupción. Se trata de un periodo muy superior al máximo permitido de 4,5 horas, tras el cual el conductor debe realizar una pausa de al menos 45 minutos. La policía recordó asimismo que, por regla general, el tiempo de conducción diario está limitado a nueve horas y que el conductor debe disfrutar de un descanso diario de 11 horas.
Los agentes iniciaron actuaciones por las infracciones y prohibieron al conductor continuar el trayecto.
La fatiga al volante sigue siendo un riesgo grave para la seguridad vial
Los límites de conducción, las pausas y los descansos no son simples trámites administrativos: están directamente relacionados con la seguridad vial. Cuanto más tiempo permanece activo un conductor sin recuperarse adecuadamente, mayor es el riesgo de que se resientan su concentración, sus reflejos y su capacidad para tomar decisiones. Los datos de la Federación Europea de Trabajadores del Transporte reflejan la magnitud del problema. Más del 60 % de los conductores de camión afirma conducir habitualmente cuando está cansado. Entre los conductores de autobús, la proporción alcanza el 66 %.
Las cifras sobre quedarse dormido al volante resultan todavía más preocupantes. Según la ETF, uno de cada tres conductores de camión y uno de cada cuatro conductores de autobús ha vivido esta situación mientras conducía.
La federación relaciona la fatiga de los profesionales del transporte con la organización de su trabajo: jornadas prolongadas, horarios irregulares, poco tiempo para descansar, escasez de aparcamientos adecuados y presión a lo largo de toda la cadena logística.
La ausencia de tarjeta en el tacógrafo no elimina el riesgo de agotamiento
La intervención en la A7 pone también de relieve la importancia de registrar correctamente la actividad del conductor. Aunque la tarjeta no estaba insertada, los agentes pudieron consultar la información almacenada directamente en la unidad del vehículo.
Un registro incompleto o incorrecto puede dificultar la reconstrucción exacta de la jornada, pero no cambia el nivel real de cansancio del conductor. Pasar horas conduciendo o realizando otras tareas sin descansar lo suficiente sigue suponiendo un esfuerzo para el organismo, independientemente de cómo se hayan anotado esas actividades.
En este caso, la policía determinó que el conductor había pasado unas 32 horas conduciendo o trabajando casi sin interrupción, con una pausa máxima de solo dos horas.
En Alemania, las sanciones dependen de la gravedad de la infracción
En Alemania, las multas por incumplir los tiempos de conducción y descanso suelen calcularse según la duración del exceso. Además, la responsabilidad puede recaer tanto en el conductor como en la empresa de transporte.
Cuando el tiempo diario de conducción se supera hasta en 60 minutos, el conductor puede recibir una multa de 30 euros. Si el exceso supera una hora, se aplican 30 euros al conductor y 90 euros a la empresa por cada periodo de 30 minutos iniciado. Cuando la superación rebasa las dos horas, las cantidades ascienden a 60 euros para el conductor y 180 euros para la empresa por cada media hora iniciada.
También existen sanciones específicas cuando las pausas son demasiado cortas. Un déficit de hasta 15 minutos puede suponer 30 euros para el conductor y 90 euros para la empresa. Si faltan más de 15 minutos, la multa alcanza 60 euros para el conductor y 180 euros para la empresa por cada periodo iniciado de 15 minutos.
El incumplimiento del descanso diario también está sujeto a penalización. Si se reduce hasta una hora, el conductor puede ser sancionado con 30 euros. Cuando la reducción no supera las tres horas, se aplican 30 euros al conductor y 90 euros a la empresa por cada hora iniciada. En los casos más graves, las cantidades suben a 60 euros y 180 euros por cada hora iniciada.
Un cálculo parecido se aplica a las infracciones más graves de los límites semanales de conducción. En esos supuestos, la sanción puede llegar a 60 euros para el conductor y 180 euros para la empresa por cada hora adicional iniciada.
La forma de acumular varias infracciones también es relevante. Si una misma inspección detecta incumplimientos relacionados con los tiempos de conducción, las pausas y los descansos, las sanciones pueden calcularse por separado y sumarse. Por ello, el importe total puede ser considerablemente superior al de una sola infracción.








