El incidente, registrado alrededor de las 17 horas, involucró a tres camiones y el turismo, y provocó cortes parciales en la autopista en el kilómetro 198,6, a la altura de Barberà de la Conca. Afortunadamente, pese a los daños materiales significativos, no se registraron heridos de gravedad.
El aquaplaning que pudo terminar en tragedia
La conductora del BMW adelantó al primer camión de la fila y, debido al agua acumulada en la calzada, perdió el control del vehículo. Su coche se salió del carril, chocando lateralmente y perdiendo dos ruedas, y finalmente giró 360 grados frente al tráiler que acababa de adelantar.
El conductor del camión reaccionó de inmediato: frenó a tiempo, activó los cuatro intermitentes, se colocó la chaqueta reflectante y bajó de la cabina para socorrer a la mujer. Gracias a su intervención, la conductora pudo salir por su propio pie, aún aturdida, mientras el camión permanecía protegiendo su vehículo en el carril contrario.
Colisión en cadena entre los camiones
A pesar de la maniobra protectora del primer camión, el tráiler que resguardaba al turismo sufrió el impacto de un segundo camión que no pudo esquivarlo. Un tercer vehículo pesado también resultó dañado al dar un volantazo para evitar la colisión.
Los tres camiones implicados sufrieron daños materiales y pérdida de carga, pero no hubo heridos. El accidente provocó el bloqueo parcial de la autopista, que permaneció con un carril cerrado hasta la mañana siguiente, cuando se retiraron los vehículos y la carga caída.
La rápida acción que salvó vidas
El incidente en la AP-2 destaca cómo la pronta reacción y el profesionalismo de un conductor de camión pueden evitar tragedias en carretera. La intervención permitió que la mujer no sufriera lesiones graves y que el tráfico continuara, aunque con restricciones temporales, hasta que se retiraron los vehículos.
Este caso sirve como recordatorio de la importancia de la prudencia en condiciones de lluvia y la responsabilidad de los transportistas en la seguridad vial, mostrando que la experiencia y la calma al volante pueden marcar la diferencia entre un accidente menor y una tragedia.









