Gendarmería del Lot/ Facebook (foto ilustrativa)

Un porro al volante de un camión. La prohibición de conducir es solo el comienzo de las consecuencias

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Conducir un camión bajo los efectos de las drogas es hoy uno de los mayores riesgos laborales en el transporte por carretera. Los servicios de control europeos recurren cada vez más a sanciones inmediatas y severas, que para los conductores significan no solo responsabilidad penal, sino también una pérdida muy real del empleo. Un control en una de las autopistas europeas muestra lo duras que pueden llegar a ser las consecuencias. 

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A finales de enero, una patrulla rutinaria del Pelotón Motorizado de Villars-sous-Écot detuvo un camión para inspección en la A35, en el este de Francia. El resultado de la inspección fue doloroso para el conductor. A los agentes ya les preocupó ver al camión circulando con las ventanillas totalmente bajadas en un día helado. El vehículo, matriculado en Francia, viajaba de Besançon hacia Mulhouse. Tras la detención, el motivo de ese comportamiento inusual quedó claro rápidamente: de la cabina salía un fuerte olor a marihuana.

Al volante iba un vecino de Dijon de 58 años. Según informan los medios franceses, el hombre dijo a la policía que consume regularmente una sustancia ilegal tras ser diagnosticado de cáncer. Sin embargo, su explicación no cambió la valoración de la situación por parte de los agentes.

La decisión fue inmediata: se le suspendió administrativamente el permiso de conducir durante seis meses y se confiscó la semi-trailer. El caso irá a juicio: el camionero recibirá una citación para comparecer ante la justicia en Montbéliard.

Para un conductor profesional, esto no solo supone un periodo prolongado sin trabajar, sino también un riesgo real de perder su fuente de ingresos.

Un conductor profesional bajo la lupa. El riesgo es mucho mayor que una multa

El caso de Francia encaja en un contexto europeo más amplio. En la mayoría de los países de la Unión Europea, a los conductores profesionales se les aplica un trato mucho más estricto que a los usuarios de turismos particulares. El motivo es simple: la masa del vehículo y las posibles consecuencias de un accidente.

Aunque la normativa varía de un país a otro, hay algo que se mantiene: conducir bajo los efectos de las drogas conlleva sanciones administrativas muy rápidas y severas, a menudo independientemente de que se haya producido o no un incidente en la vía.

Alemania: límites permitidos

Alemania es un punto de referencia interesante. Según la normativa vigente, el nivel permitido de THC en sangre es de 3,5 ng/ml. Superar ese valor implica sanciones administrativas y, en determinadas situaciones, también penas penales.

Para los conductores profesionales, sin embargo, la situación es algo más complicada porque la normativa no es lo suficientemente precisa. Aunque un consumo puntual de marihuana no siempre conlleva una prohibición automática de conducir, el consumo habitual puede poner en duda la aptitud de una persona para ejercer la profesión. En la práctica, esto implica el riesgo de someterse a exámenes médicos y psicológicos y, como consecuencia, incluso la pérdida de habilitaciones.

El término “consumo ocasional” no se ha definido en este contexto y se utiliza principalmente para distinguirlo del término “habitual”. Sin embargo, consumir varias veces a la semana desde luego ya no se considera “ocasional” en el sentido de la normativa del permiso de conducir”  – subraya BG Verkehr (Berufsgenossenschaft Verkehrswirtschaft Post-Logistik Telekommunication – la aseguradora pública alemana de accidentes para los sectores del transporte, postal, logística y telecomunicaciones).

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