La decisión, adoptada sin aviso previo suficiente y levantada solo tras las protestas del sector, vuelve a abrir el debate sobre la proporcionalidad de los vetos generalizados al transporte pesado y sobre quién asume las consecuencias económicas cuando estas medidas se demuestran injustificadas.
Prohibición anticipada y más de 3.000 kilómetros afectados
La Dirección General de Tráfico aprobó el jueves por la noche una resolución que prohibía la circulación de camiones en buena parte de la red viaria del centro y del norte peninsular. La medida se aplicó dos días antes de que se produjera la nevada y afectó a más de 3.000 kilómetros de las principales carreteras.
Como consecuencia, más de 10.000 transportistas quedaron embolsados en distintos puntos de la red viaria hasta el sábado, cuando la restricción fue finalmente levantada tras las quejas del sector. Fenadismer califica la decisión de absolutamente desmedida e injustificada.
Condiciones indignas durante los embolsamientos
Más allá del impacto económico, la federación denuncia las condiciones inhumanas en las que quedaron retenidos miles de conductores. En muchos casos, los camiones fueron desviados a campas aisladas, sin acceso a servicios básicos de higiene, alimentación o agua potable.
Fenadismer cita, entre otros ejemplos, el embolsamiento en el área asturiana de Villallana, donde cientos de camiones fueron concentrados en un recinto que contaba únicamente con dos aseos portátiles, sin ningún punto de suministro de agua. Muchos conductores, además, no pudieron regresar a sus domicilios, al tratarse en su mayoría de viajes de retorno en viernes.
600 euros por camión y día de inmovilización
A estas circunstancias se suman los perjuicios económicos directos derivados de la paralización de los vehículos. Según la cuantía oficial de inmovilización establecida por el Ministerio de Transportes, el coste asciende a 600 euros por camión y día.
La federación subraya que esta pérdida se produce tanto durante los días de retención como en los posteriores, debido a los desajustes operativos generados tras el levantamiento de la prohibición.
Impacto en los descansos semanales y la actividad posterior
Una vez levantada la restricción el sábado, muchos conductores se encontraron con un problema añadido. El tiempo de inmovilización no puede computarse como descanso semanal normal de 45 horas, lo que en la práctica les obligó a alargar el descanso hasta el lunes, impidiéndoles reiniciar la actividad laboral.
Fenadismer solicitó al Ministerio de Transportes una flexibilización excepcional, permitiendo aplicar un descanso semanal reducido para reincorporarse al trabajo el lunes. La petición fue desestimada.
Cursos CAP anulados y nuevos costes para los conductores
Otro de los efectos colaterales señalados por la organización afecta a los conductores que estaban inscritos en cursos de renovación del certificado de aptitud profesional CAP durante el fin de semana. Al no poder asistir a una de las jornadas por estar retenidos, el curso queda automáticamente anulado, incluso aunque se hubiera asistido a todas las sesiones anteriores, obligando a repetirlo íntegramente.
Una medida que agrava la crisis del sector
Para Fenadismer, decisiones como esta no solo no protegen al transporte, sino que agravan la situación de un sector esencial para la economía española, que en los últimos años viene acumulando daños económicos y dificultades operativas.
La federación advierte de que medidas tan irresponsables no contribuyen a hacer más atractivo el sector ni a fomentar la incorporación de nuevos profesionales, mientras los costes de decisiones administrativas controvertidas siguen recayendo, una vez más, sobre transportistas y conductores.







