- La AIE prevé que la oferta de diésel seguirá tensionada hasta bien entrado 2027.
- Las interrupciones en Oriente Medio y la caída de las exportaciones de Rusia y algunos países asiáticos están afectando a los mercados mundiales.
- Ni siquiera un aumento de la producción de las refinerías sería suficiente para cubrir el déficit durante el cuarto trimestre de 2026.
- Las reservas mundiales de diésel podrían no iniciar una recuperación sostenida hasta la segunda mitad de 2027 como pronto.
- Los países del G7 reclaman acelerar la liberación de reservas estratégicas de petróleo y dar prioridad al diésel cuando sea posible.
Las interrupciones y la caída de las reservas tensionan el mercado del diésel
Según la AIE, el mercado mundial del diésel se tensionó aún más durante el tercer trimestre de 2026, pese a la pauta estacional habitual. Las dificultades de suministro procedentes de Oriente Medio y Rusia obligaron a los operadores a recurrir con mayor intensidad a las existencias disponibles. Además, las reservas ya habían disminuido mucho más rápido de lo normal en el segundo trimestre.
El aumento de las exportaciones de Estados Unidos y China no ha logrado compensar por completo la merma de los volúmenes procedentes de Oriente Medio, Rusia y algunas zonas de Asia. Por eso, el hemisferio norte entra en la temporada invernal, cuando la demanda suele ser más elevada, con menos reservas para hacer frente a posibles imprevistos.
La caída de las existencias, especialmente pronunciada durante dos trimestres consecutivos, ha debilitado de forma considerable el colchón de suministro. Cualquier nuevo problema en las refinerías o en el comercio internacional podría repercutir de inmediato tanto en la disponibilidad del diésel como en sus precios.
Un aumento de la producción de las refinerías no bastará para cerrar el déficit
La AIE no espera una mejora rápida. Aunque el procesamiento de crudo probablemente aumentará de forma notable antes de que termine el año, la oferta mundial de diésel y otros destilados medios seguiría por debajo de la demanda durante el cuarto trimestre de 2026.
La evolución de los precios también refleja la escasez. Los márgenes de refino del diésel han aumentado, mientras que el mercado valora más el combustible disponible para entrega inmediata que el previsto para fechas posteriores. Esta diferencia apunta a una fuerte demanda de producto que pueda comprarse y entregarse sin demora.
La agencia considera que la recuperación sostenida de las existencias mermadas no comenzará antes de la segunda mitad de 2027. Además, las variaciones estacionales de los inventarios no deben confundirse con una mejora duradera de las condiciones de suministro.
La demanda de diésel resiste pese a los precios elevados
El encarecimiento del combustible apenas ha reducido, por ahora, el consumo de diésel. Los consumidores pueden aplazar la compra de gasóleo de calefacción cuando suben los precios, pero la demanda de diésel es bastante menos sensible a estas variaciones.
Según la AIE, las medidas adoptadas por los gobiernos para amortiguar el impacto de los costes energéticos también están sosteniendo la demanda. En el transporte comercial por carretera, reducir el consumo a corto plazo resulta complicado sin limitar la actividad.
Para los transitarios y las empresas de transporte, esto significa que la presión sobre los costes probablemente continuará. El aumento de los precios del diésel eleva los gastos operativos y dificulta calcular con precisión el precio de los contratos de transporte. Las empresas que no puedan trasladar rápidamente el sobrecoste a sus clientes, o que no puedan hacerlo por completo, verán cómo sus márgenes sufren una presión adicional.
Europa se expone a nuevas subidas del precio del diésel
La AIE identifica nuevos riesgos al alza, sobre todo en los mercados internacionales de importación. A la estrechez de la oferta se suma el deterioro de las condiciones del transporte marítimo de crudo. Unos costes de flete más elevados podrían encarecer todavía más el aprovisionamiento de diésel.
Por este motivo, la agencia prevé que el precio del diésel puesto en destino podría volver a subir en Europa, África y América Latina durante las próximas semanas. Para los operadores europeos, el combustible seguirá siendo un factor de riesgo importante a la hora de elaborar presupuestos.
El encarecimiento del diésel también se traslada a los precios de bienes y servicios a través de los costes de transporte. El impacto, por tanto, va más allá de la logística: reduce el poder adquisitivo de los consumidores y puede frenar la actividad económica en general.
El G7 quiere acelerar la liberación de reservas de diésel
Ante los precios elevados y las limitaciones de suministro, los países del G7 quieren que las reservas estratégicas de petróleo se liberen con mayor rapidez y que se dé prioridad al diésel cuando sea posible. El Consejo de Gobierno de la AIE tiene previsto abordar la aplicación práctica de esta medida el jueves 15 de octubre de 2026.
La liberación de reservas adicionales podría aliviar el mercado a corto plazo. Su efecto sobre los precios dependerá del volumen de combustible disponible y de la rapidez con la que llegue a los compradores.
Relajar las restricciones a las exportaciones rusas ofrecería un alivio limitado
La AIE considera poco probable que la relajación de las restricciones a las exportaciones rusas de diésel, anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mejore de forma significativa la oferta mundial.
El principal obstáculo es la capacidad de refino rusa. Los repetidos ataques con drones ucranianos han dañado varias instalaciones y han reducido la capacidad del país para procesar crudo. Hasta que esa capacidad se recupere, Rusia solo podrá aumentar sus exportaciones de diésel de forma limitada, aunque se suavicen las restricciones comerciales.
Por tanto, el mercado del diésel seguirá expuesto a nuevas interrupciones durante los próximos meses. La AIE sí prevé que un aumento de la producción de las refinerías genere un excedente temporal durante el primer trimestre de 2027. Sin embargo, ese repunte difícilmente compensará el déficit acumulado en 2026. La mejora sostenida dependerá en gran medida de que se recuperen los suministros de combustible procedentes de Oriente Medio.









