Claves del caso:
- Los transportistas italianos denuncian que los robos de combustible en camiones son cada vez más frecuentes.
- Los autores actúan en grupos organizados y emplean bombas, depósitos y herramientas específicas para acceder con rapidez a los tanques.
- En mayo, cinco camiones listos para salir fueron vaciados en la provincia de Alessandria.
- Según el sector, el gasóleo robado o introducido de forma irregular puede venderse entre 30 y 40 céntimos menos por litro.
- Los vehículos estacionados en zonas sin vigilancia, sobre todo cerca de puntos de carga y descarga, son los más expuestos.
- También se están registrando casos en Bélgica, Francia y Alemania.
- La protección más eficaz combina medidas técnicas con el uso de aparcamientos vigilados y seguros.
Lo que ocurre en Italia encaja en una tendencia más amplia en Europa. Cuando sube el precio del gasóleo, también aumenta el atractivo del mercado ilegal, y un camión parado con el depósito lleno se convierte en un objetivo rentable. En el sector ya no se habla de hurtos aislados, sino de operaciones preparadas por grupos especializados.
Cinco camiones vaciados antes de iniciar la ruta
Claudio Sensi, vicepresidente de FAI Liguria y responsable de Dlm Coop, explicó a medios italianos que dos episodios de robo de combustible afectaron a vehículos de su empresa.
El caso más grave se registró en mayo, en la provincia de Alessandria. Los ladrones dejaron sin combustible a cinco camiones que estaban preparados para salir.
Ya no hablamos de pequeños robos ocasionales. Son grupos organizados que llegan con vehículos equipados con depósitos, recipientes y bombas para trasvasar el combustible, señaló Sensi.
Según su relato, los delincuentes pueden abrir el depósito sin dañarlo utilizando llaves maestras y herramientas especializadas. Si no lo consiguen, perforan el tanque, introducen una manguera y extraen el combustible con una bomba.
Con el equipo adecuado, un depósito de gran tamaño puede quedar vacío en apenas unos minutos.
La parada es el momento de mayor riesgo
La mayoría de los robos se producen cuando el camión queda sin supervisión, muchas veces durante el descanso del conductor.
Los puntos más sensibles suelen ser aparcamientos sin vigilancia, áreas improvisadas junto a la autopista, zonas próximas a estaciones de servicio y lugares cercanos a operaciones de carga o descarga. Aunque muchos casos ocurren de noche, también se registran a plena luz del día.
La situación más peligrosa es una parada en un lugar sin vigilancia, especialmente cuando el conductor está dormido, advirtió Sensi.
El impacto económico va mucho más allá del valor del gasóleo. Un vehículo que debía salir a ruta queda inmovilizado de repente, y la empresa tiene que organizar el repostaje, reparar daños y, en algunos casos, solicitar asistencia o remolque.
Cada incidente puede alterar la planificación del transporte y deteriorar la relación con el cliente.
El combustible robado alimenta un mercado paralelo
Los representantes del sector en Italia vinculan esta oleada de robos al crecimiento del comercio ilegal de combustible. En ese circuito entra tanto el gasóleo sustraído de los vehículos como el que se vende fuera de los canales legales sin abonar parte de los impuestos correspondientes.
Sensi afirma que ese gasóleo ilegal puede comercializarse entre 30 y 40 céntimos menos por litro que el combustible adquirido por vías legales.
Cuando los precios suben, aumentan tanto el contrabando como los robos. Cuando vuelven a niveles habituales para los transportistas, el problema se reduce claramente, explicó el representante del sector.
Pero ese mercado clandestino no existiría sin compradores. El combustible más barato circula a través de redes informales de distribución y puntos de almacenamiento ocultos que las autoridades fiscales y aduaneras intentan localizar.
Italia no es un caso aislado
Los episodios detectados en Italia coinciden con lo que ya se está viendo en otros países europeos. Según la organización belga Transport en Logistiek Vlaanderen, una de cada cinco empresas de transporte ha constatado un aumento de los robos de combustible este año, y solo en abril de 2026 los ladrones sustrajeron más de 10.000 litros de gasóleo.
En marzo, en el área de descanso de Grüner Winkel, cerca de Euskirchen, en Alemania, se sustrajeron alrededor de 1.600 litros de combustible de dos camiones. Los conductores dormían en la cabina y no se dieron cuenta de lo ocurrido.
En Francia, algunas empresas ya contabilizan pérdidas de varios miles de litros al año. Transports Quincé indicó que en 2025 perdió más de 13.800 litros de gasóleo. Solo en enero de 2026 desaparecieron de sus vehículos 5.207 litros de combustible valorados en 6.750 euros. Otro transportista francés situó sus pérdidas anuales en torno a 15.000 euros.
El seguro no siempre cubre el combustible sustraído
El robo de gasóleo genera varios costes a la vez. A la pérdida del combustible hay que sumar tapones dañados, bocas de llenado y depósitos deteriorados, limpieza de fugas, remolque y tiempo de inactividad no previsto.
También entra en juego la cobertura del seguro. Muchas pólizas incluyen los daños provocados durante el robo, pero no reembolsan el valor del gasóleo sustraído.
Los transportistas también señalan que los trámites de denuncia consumen tiempo y que las posibilidades de recuperar el combustible son mínimas. Por eso, parte de estos robos puede ni siquiera llegar a reflejarse en las estadísticas oficiales.
Un tapón con cierre no basta
Los tapones reforzados, las mallas antiextracción, la protección de la boca de llenado y los sensores de nivel ayudan a poner trabas, pero no siempre frenan a un grupo bien preparado.
Cuando actúa un grupo organizado, dispone de personal, vehículos y del equipo necesario. En ese momento puede que ya sea demasiado tarde para reaccionar, afirmó Sensi.
Los transportistas italianos insisten en que la medida más importante es planificar las paradas en zonas bien iluminadas, vigiladas y con acceso controlado. El momento posterior al repostaje exige una atención especial, porque es cuando el valor del combustible a bordo es más alto.
En la operativa diaria, también pueden ayudar estas medidas:
- Mallas antiextracción para dificultar la retirada del combustible.
- Tapones reforzados y cierres de acero en la boca de llenado.
- Alarmas que se activen al abrir el depósito o ante una caída brusca del nivel.
- Seguimiento telemático con avisos por consumos anómalos.
- Precintos que permitan detectar cualquier manipulación.
- Aparcar con el lado de llenado pegado a una pared o junto a otro vehículo.
- Elegir aparcamientos vigilados en lugar de paradas improvisadas.
La falta de aparcamientos seguros sigue siendo el punto débil
Desde hace años, el sector insiste en que la escasez de aparcamientos seguros no afecta solo al bienestar del conductor.
Un estacionamiento sin vigilancia eleva el riesgo de robo de combustible, de mercancía y de piezas del vehículo, con efectos que terminan extendiéndose a toda la cadena de suministro. Por eso, la videovigilancia, la iluminación y el control físico de accesos están dejando de verse como un extra para pasar a formar parte de la gestión del riesgo en el transporte.
Con el gasóleo caro, un depósito lleno equivale en la práctica a una carga fácil de revender. Los casos italianos muestran que los delincuentes pueden llevárselo rápido, en silencio y sin alertar al conductor. De ahí que proteger el combustible exija cada vez más la misma disciplina que se aplica a la protección de la mercancía.









