DEKRA, la organización alemana de ensayos, recoge en una encuesta que casi dos de cada tres conductores se ven obligados de forma repetida a aparcar en vías de acceso, carriles de salida o en el arcén para poder cumplir con los tiempos de descanso. Además, más de la mitad afirma que con frecuencia recorre más de 20 kilómetros extra únicamente para encontrar un hueco, lo que añade presión al final de jornadas ya exigentes. El resultado es una contradicción difícil de ignorar: las normas que obligan a parar y descansar pueden acabar, en la práctica, alargando la búsqueda de un estacionamiento legal y seguro cuando el conductor ya va fatigado.
Estas conclusiones forman parte del Informe de seguridad vial 2026 de DEKRA, centrado en el tráfico como entorno de trabajo. El documento analiza los riesgos de siniestro de quienes desempeñan su actividad en la carretera o en sus inmediaciones: conductores de camión, repartidores, servicios de emergencia y personal de conservación vial.
Durante la presentación en Berlín, el director general de DEKRA Automobil, Jann Fehlauer, subrayó que prevenir accidentes exige mirar con más detalle tanto las causas como las medidas capaces de evitarlos o, al menos, de reducir sus consecuencias.
La fatiga sigue siendo uno de los grandes enemigos
Para DEKRA, la fatiga continúa siendo uno de los factores de riesgo más relevantes en el transporte por carretera. El informe cita estudios que apuntan a que dormir poco puede multiplicar por ocho la probabilidad de sufrir un accidente.
Los profesionales del volante pueden superar los 100.000 kilómetros al año, a menudo con tráfico denso, meteorología adversa, recorridos monótonos y presión por los plazos. DEKRA advierte de que esta combinación, junto con horarios irregulares y planificaciones ajustadas, puede afectar a la concentración al volante.
Cumplir las normas de conducción y descanso, junto con medidas específicas de promoción de la salud, puede ayudar a reducir el cansancio, el estrés y la sobrecarga”, señaló Fehlauer.
Ahora bien, el propio informe insiste en que las reglas de descanso solo funcionan si el conductor tiene acceso realista a lugares seguros donde parar. Cuando no hay plazas disponibles, la elección suele ser mala en cualquiera de sus opciones: seguir conduciendo con cansancio, detenerse en un punto inseguro o arriesgarse a incumplir la normativa de tiempos de trabajo.
La distracción digital se suma a la carga
El documento también pone el foco en un riesgo laboral al alza: la distracción.
Navegadores, plataformas de gestión de órdenes, teléfonos inteligentes y funciones de conducción automatizada forman parte del día a día de muchos conductores. DEKRA reconoce que estas herramientas pueden apoyar el trabajo y mejorar la eficiencia, pero también obligan a gestionar varias fuentes de información a la vez que se supervisa el tráfico.
Por ello, la organización reclama medidas vinculantes para reducir la distracción en la circulación. Al mismo tiempo, sostiene que una tecnología bien diseñada puede contribuir a evitar siniestros.
Entre las soluciones citadas aparecen los sistemas inteligentes de transporte y distintos dispositivos de seguridad: frenada de emergencia, asistentes de ángulo muerto y de giro, y los sistemas cooperativos inteligentes de transporte (C-ITS). Estos permiten que vehículos e infraestructura compartan avisos en tiempo real sobre peligros como obras, obstáculos o retenciones.
En pruebas propias, DEKRA comprobó que los avisos de obras basados en C-ITS aportaban una alerta anticipada sobre riesgos que los sensores del vehículo no siempre detectan con suficiente margen por sí solos.
Obras en carretera: también bajo la lupa
El informe revisa además los peligros asociados a obras y zonas de trabajo móviles, donde tanto los conductores como el personal de mantenimiento pueden quedar expuestos a situaciones de alto riesgo.
DEKRA realizó pruebas de choque para comparar los paneles de señalización convencionales montados en remolque con sistemas de protección capaces de absorber energía. Según la organización, estos últimos reducen las fuerzas del impacto y ayudan a mantener más estable el vehículo de protección.
En cambio, los sistemas tradicionales sobre remolque absorben mucha menos energía y pueden empujar el vehículo de seguridad hacia el interior de la zona de obras, elevando el riesgo para quienes trabajan detrás.
También se ensayaron sistemas modernos de frenada automática de emergencia en escenarios de obras. DEKRA observó que, por lo general, respondían de forma fiable ante paneles móviles de señalización a 60 km/h y 85 km/h, aunque el margen de reacción podía reducirse cuando la visibilidad estaba limitada, por ejemplo, tras una curva.
La tecnología no basta si el sistema no acompaña
La conclusión de DEKRA es clara: mejorar la seguridad vial en el trabajo no depende únicamente de equipar mejor los vehículos. La prevención requiere una combinación de tecnología, infraestructuras, regulación, organización del trabajo y responsabilidad individual.
Su lista de diez demandas incluye:
- mejor protección en zonas de obras,
- un registro más completo de los siniestros viales relacionados con el trabajo,
- mejores condiciones laborales en el transporte,
- más control sobre el cumplimiento de las normas de sujeción de la carga,
- seguir desarrollando la normativa de mercancías peligrosas,
- una aplicación estricta de los tiempos de conducción y descanso,
- más aparcamientos seguros para camiones,
- y programas obligatorios de promoción de la salud para conductores profesionales.
Antonio Avenoso, director ejecutivo del European Transport Safety Council, sostuvo que la seguridad vial en el entorno laboral no debería tratarse como un tema marginal, sino como una pieza central del objetivo europeo de Visión Cero, reducir las muertes y lesiones graves en carretera hasta acercarlas a cero para 2050.
La escasez de aparcamiento no explica por sí sola todos los accidentes en los que se ven implicados conductores profesionales. Pero el informe de DEKRA insiste en que la fatiga no es solo una cuestión de responsabilidad individual: también depende de la infraestructura disponible cuando el conductor está obligado legalmente —y necesita físicamente— detenerse.









