A pesar de un comienzo relativamente sólido en enero, respaldado por capacidad limitada y fuerte utilización de la flota, el mercado comenzó a deteriorarse a medida que avanzaba el trimestre. La desaceleración habitual del Año Nuevo chino en febrero redujo temporalmente la actividad industrial y el movimiento de carga, pero lo que realmente afectó la dinámica fueron los eventos de marzo: tensiones en Oriente Medio, interrupciones marítimas y aumento de costes energéticos.
Capacidad de la flota y presión sobre el mercado
La flota mundial de contenedores fully cellular superó los 6.700 buques a principios de abril, según datos de Alphaliner citados por Safety4Sea, y la capacidad total alcanzó los 33,6 millones de TEU. Incluso cuando las disrupciones reducían la capacidad efectiva a corto plazo, la presión de la expansión de la flota seguía acumulándose, haciendo que el trimestre fuera particularmente inestable.
Container News destaca que la capacidad semanal en la ruta Extremo Oriente–Europa marcó un nuevo récord en marzo, lo que significa que, a pesar de los problemas operativos, la oferta subyacente continuaba aumentando, tensionando la balanza entre oferta y demanda.
Disrupciones en el estrecho de Ormuz
Las tensiones geopolíticas añadieron otra capa de incertidumbre. BIMCO informó que los ataques contra Irán desde el 28 de febrero paralizaron de facto los tránsitos por el estrecho de Ormuz, dejando alrededor de 130 buques portacontenedores varados en el Golfo y afectando aproximadamente al 5 proc. de la demanda mundial de buques. Esta interrupción no fue un ruido de fondo: impactó directamente en la capacidad operativa de las navieras.
A pesar de ello, las tarifas de flete no se desplomaron. El World Container Index de Drewry se mantuvo en $2,287 por contenedor de 40 pies el 2 de abril, con las tarifas Asia–Europa generalmente estables. Esto indica que las navieras lograron gestionar la capacidad con suficiente rigor para evitar una caída más amplia de precios, pese a la turbulencia del mercado.
Aumento de costes y medidas operativas
Sin embargo, el lado de los costes se estaba deteriorando. La disponibilidad de fuelóleo para búnker se ajustó debido a la disrupción en el estrecho de Ormuz, y las navieras respondieron con navegación lenta, planes alternativos de repostaje y recargos de emergencia por búnker. El entorno operativo se volvía más caro y complejo, aunque las tarifas permanecieran relativamente estables.
Crecimiento de la flota y enfoque en sostenibilidad
Pese a la volatilidad del mercado, los armadores continuaron encargando nuevos buques, con preferencia por barcos de doble combustible y capacidad de operar con gas natural licuado (GNL). Esta estrategia refleja la necesidad de adaptarse a regulaciones ambientales y al aumento de costes energéticos, asegurando flexibilidad operativa ante un entorno global cada vez más incierto.
El primer trimestre de 2026 muestra que, aunque la estabilidad en tarifas parecía posible, el mercado de transporte marítimo de contenedores está navegando entre la disrupción geopolítica y la presión de oferta, obligando a las navieras a gestionar con precisión tanto la capacidad como los costes operativos.








