Hasta ahora, las prácticas de reporte variaban según el estado del pabellón y las políticas de cada compañía. A partir de enero de 2026, la obligación es uniforme y global. Los contenedores flotantes o semi-sumergidos representan un peligro de navegación serio y un riesgo ambiental, y la notificación inconsistente había dejado a autoridades y embarcaciones sin información crítica.
Quién debe reportar
- responsable principal: el capitán del barco.
- responsable subsidiario: la compañía operadora, según lo define el Código ISM, si el capitán no puede realizar el reporte (por ejemplo, en caso de abandono de la embarcación).
- cuándo: de forma inmediata tras la pérdida o avistamiento de contenedores a la deriva, incluso si provienen de otra embarcación.
El objetivo es que la información llegue a las autoridades costeras y a otras embarcaciones lo antes posible, incluso si los detalles completos aún no se conocen.
Información mínima que debe reportarse
El informe inicial debe incluir, tanto como sea posible:
- nombre del barco y detalles de identificación (número IMO, distintivo de llamada o MMSI).
- posición de la pérdida o avistamiento (real o estimada).
- fecha y hora del incidente en UTC.
- número de contenedores perdidos u observados a la deriva.
- tamaño y tipo del contenedor.
- confirmación de cualquier mercancía peligrosa a bordo, incluyendo números ONU si están disponibles.
- los informes pueden actualizarse posteriormente a medida que se aclare la situación.
Por qué es importante
Aunque las pérdidas de contenedores representan una fracción mínima del tráfico mundial, su impacto puede ser desproporcionado:
- contenedores casi sumergidos son difíciles de detectar y pueden causar graves daños en colisiones.
- en el caso de mercancías peligrosas, los riesgos ambientales se multiplican.
- informes tardíos o inconsistentes dificultaban la coordinación de la respuesta y la seguridad en navegación.
La nueva obligación busca cerrar estas brechas y mejorar la coordinación internacional.
Impacto en puertos y transporte terrestre
Aunque la regulación se aplica directamente a los operadores marítimos, sus efectos se extienden a toda la cadena logística:
- informes más rápidos permiten alertas tempranas en puertos y posibles restricciones temporales de ruta.
- las operaciones de recuperación pueden iniciarse antes, lo que ayuda a gestionar retrasos.
- transportistas y transitarios ganan transparencia: los retrasos dejan de ser problemas inexplicables y se convierten en incidentes de seguridad identificados.
Hacia un transporte marítimo más seguro
A largo plazo, esta norma refleja un cambio hacia el intercambio de datos de seguridad y ambientales en tiempo real. Los contenedores perdidos ya no se consideran simplemente efectos secundarios del mal tiempo, sino eventos que deben comunicarse con prontitud para el beneficio de todo el sistema de transporte.
Resumen clave para operadores
- inicio: 1 de enero de 2026.
- obligación: reportar contenedores perdidos por la borda o a la deriva.
- responsable principal: capitán; subsidiario: compañía según Código ISM.
- datos mínimos: nombre del barco, posición, fecha/hora, número de contenedores, tipo, mercancía peligrosa.
- impacto: mayor seguridad marítima, coordinación internacional, transparencia para puertos y transporte terrestre.









