En la semana que terminó el 7 de mayo, el índice compuesto de Drewry subió 3% hasta 2.286 dólares por contenedor de 40 pies, poniendo fin a tres semanas consecutivas de descensos. El impulso llegó sobre todo del Transpacífico, donde las compañías han activado recargos extraordinarios por combustible y recargos de temporada alta.
En concreto, el flete de Shanghái a Nueva York avanzó 7% hasta 3.721 dólares por contenedor de 40 pies, y el de Shanghái a Los Ángeles aumentó 5% hasta 3.062 dólares. Según Drewry, esta corrección al alza llega tras la aplicación de esos recargos (combustible de emergencia y temporada alta) en el comercio Transpacífico.
En los tráficos Asia–Europa, el movimiento fue bastante más moderado. Drewry sitúa la ruta Shanghái–Róterdam 2% por encima, en 2.170 dólares por contenedor de 40 pies, mientras que Shanghái–Génova subió 1% hasta 3.075 dólares. Son incrementos pequeños, una señal de que las rutas europeas siguen bajo presión pese a que el índice haya dejado atrás la racha bajista.
Un rebote sostenido por recargos, no por un repunte general de la demanda
Por eso, este cambio de tendencia no puede leerse como una prueba clara de una recuperación amplia de la demanda de contenedores. Las subidas más fuertes se concentran precisamente en los corredores donde las navieras han cargado recargos, en parte para compensar mayores costes operativos y también por la incertidumbre asociada a Oriente Medio y al estrecho de Ormuz.
GCaptain explica que el repunte se apoya principalmente en las principales rutas del Transpacífico, con las navieras empujando recargos de combustible de emergencia y de temporada alta después de tres semanas de caídas en el mercado spot. Seatrade Maritime coincide y atribuye el alza a esos mismos recargos, destacando que la conexión Shanghái–Nueva York fue la que más subió en la semana.
Para los cargadores, el mensaje es práctico: en determinadas rutas, conseguir tarifas spot más bajas puede empezar a ser más difícil, incluso aunque la demanda de fondo no haya mejorado de forma notable. Las navieras parecen buscar una estabilización de precios combinando recargos, cancelaciones de salidas (blank sailings) y una gestión más estricta de la capacidad.
Asia–Europa sigue siendo un mercado delicado
The Loadstar señala que las tarifas spot tanto en el Transpacífico como en Asia–Europa subieron ligeramente cuando se frenaron tres semanas de descensos hacia Europa. Aun así, recoge dudas entre clientes y analistas sobre si los nuevos niveles de precio se consolidarán. Un transitario especializado en Asia–Europa explicó al medio que entre abril y la primera mitad de mayo las tarifas se mantuvieron planas, aunque ya se intuían subidas posteriores vinculadas a un volumen elevado de cancelaciones.
Este matiz es clave para importadores europeos y operadores logísticos. Si el alza se sostiene más por la retirada de capacidad que por un aumento real de los volúmenes, el mercado queda expuesto a nuevas presiones cuando esa capacidad regrese.
The Loadstar añade que el nivel de cancelaciones ha afectado a las asignaciones y ha provocado algunos rollovers, lo que demuestra que incluso con un mercado flojo pueden aparecer problemas operativos cuando se retiran escalas o salidas.
El riesgo es que este tipo de tensiones se traslade también a la cadena de pagos y a las insolvencias en sectores expuestos a shocks geopolíticos.









