Cada camión conectado aporta información sobre su ubicación, los tiempos de conducción, el consumo de combustible o energía, la velocidad, las frenadas, las aceleraciones, la carga de los componentes y el estado técnico del vehículo. A ello se suman los registros del tacógrafo, los detalles de cada servicio, las fechas de mantenimiento y las horas de trabajo de los conductores.
Sin embargo, los datos, por sí solos, no reducen los costes operativos ni mantienen los vehículos en mejores condiciones. Su utilidad depende de que estén organizados, disponibles cuando se necesitan y presentados de forma que ayuden a tomar una decisión concreta.
Este es uno de los principales cambios que está impulsando la digitalización del transporte: las empresas dejan de limitarse a reaccionar ante incidentes aislados y empiezan a gestionar la actividad con más información y capacidad de anticipación.
Menos intuición, más capacidad de anticipación
Hace unos años, muchas decisiones sobre la flota se apoyaban sobre todo en la experiencia, las llamadas telefónicas y los informes elaborados periódicamente. La experiencia sigue siendo importante, pero ahora puede complementarse con información objetiva y actualizada.
El responsable de una flota ya no tiene que conformarse con conocer la posición actual de un vehículo. También puede consultar su recorrido, el tiempo de conducción, el nivel de combustible y sus patrones de funcionamiento. Así resulta más sencillo detectar tendencias negativas, comparar el rendimiento de distintos vehículos y determinar si un problema es puntual o afecta a una parte más amplia de la flota.
Los datos permiten responder a cuestiones muy concretas: ¿por qué dos vehículos que realizan trabajos similares obtienen resultados diferentes? ¿En qué puntos se producen las esperas innecesarias? ¿Qué rutas generan más costes? ¿Se están utilizando de forma eficaz los vehículos y los demás recursos disponibles?
Entre las herramientas digitales que ofrece Scania se encuentran el seguimiento de parámetros esenciales del vehículo, la evaluación de los conductores, la localización de la flota, la planificación del mantenimiento, la elaboración de informes y la gestión de los datos del tacógrafo. La plataforma My Scania reúne estas funciones en un mismo entorno digital. Según datos de la compañía, el ecosistema de Scania abarca más de 750.000 vehículos equipados con telemática y más de 100.000 clientes en todo el mundo. La compañía lleva 20 años desarrollando soluciones telemáticas.
La disponibilidad del vehículo se planifica antes de llegar al taller
Una avería inesperada puede convertirse en uno de los incidentes más costosos del transporte por carretera. El impacto no se limita al coste de la reparación: una parada puede retrasar una entrega, obligar a buscar otro vehículo, alterar la planificación del conductor e incluso provocar la pérdida de otro servicio.
Los datos técnicos permiten programar el mantenimiento teniendo en cuenta el uso real de cada vehículo. La intensidad de trabajo, las condiciones de operación y el tipo de actividad cambian mucho entre el transporte de larga distancia, la distribución urbana y los trabajos de construcción. Por eso, dos vehículos con un kilometraje parecido no tienen necesariamente las mismas necesidades de mantenimiento.
Al analizar la actividad diaria, las empresas pueden ajustar mejor las intervenciones a las necesidades reales de cada unidad. También pueden agrupar varias tareas en una sola visita al taller y reducir el tiempo durante el cual el vehículo queda fuera de servicio. Scania ofrece herramientas para planificar el mantenimiento y las reparaciones según los requisitos concretos de cada vehículo, mientras que el diagnóstico remoto y las actualizaciones de software simplifican la gestión diaria.
En la práctica, la digitalización puede convertir el mantenimiento en una parte planificada de la estrategia de disponibilidad, en lugar de limitarlo a la respuesta ante una avería. No permite anticipar todos los fallos, pero sí facilita detectar con mayor antelación señales que antes podían pasar inadvertidas.
La forma de conducir también influye en la rentabilidad
La forma de conducir sigue siendo uno de los factores con mayor impacto en la eficiencia de una flota. Incluso el vehículo más avanzado tendrá un rendimiento inferior si no se utiliza de forma adecuada.
La información disponible permite evaluar aspectos como la conducción anticipativa, el tiempo al ralentí, el uso del control de crucero, los excesos de velocidad, las frenadas y las aceleraciones. La cuestión decisiva, no obstante, es qué hace la empresa con esos resultados.
La telemática no debería convertirse únicamente en una herramienta para vigilar a los empleados. Su mayor utilidad está en mostrar dónde puede necesitar apoyo un conductor concreto. El resultado de una evaluación debería servir para iniciar una conversación, proponer formación o plantear una sesión de acompañamiento, no convertirse en un objetivo aislado.
Scania Driver Evaluation analiza la conducción teniendo en cuenta las características del vehículo, el mercado y el tipo de operación. Los conductores reciben sus resultados y recomendaciones a través de la aplicación ProDriver, mientras que los responsables de flota pueden consultar una visión más amplia en My Scania. Según los datos de Scania, el estilo de conducción puede influir aproximadamente un 15 % en el consumo de combustible de un vehículo con motor de combustión y hasta un 20 % en el consumo energético de un vehículo eléctrico.
Además, los conductores conocen de primera mano cómo funciona la flota cada día. Por eso, cualquier proyecto de digitalización debería contar con su perspectiva. Las aplicaciones para realizar revisiones del vehículo, comunicar averías, registrar los tiempos de trabajo y consultar los mantenimientos programados también ayudan a mejorar la comunicación entre la cabina y la oficina.
Una flota conectada, no un conjunto de sistemas aislados
La digitalización ha traído consigo un nuevo reto: el aumento del número de plataformas empleadas para gestionar el negocio. Una puede encargarse de localizar los vehículos, otra de los datos del tacógrafo, una tercera de los servicios y otra de planificar el mantenimiento.
La dificultad crece cuando la flota reúne vehículos de distintos fabricantes y con configuraciones diferentes. La información está disponible, pero repartida entre entornos separados. El equipo de gestión debe combinar datos manualmente o alternar entre varias aplicaciones para obtener una visión completa.
Por eso, la integración se ha convertido en una prioridad para los servicios digitales. Scania Complete Fleet permite conectar vehículos de distintas marcas y remolques con el entorno digital My Scania, a menudo sin instalar hardware adicional. Por su parte, Data Access permite compartir los datos de los vehículos Scania con sistemas externos de gestión de flotas mediante API y el estándar rFMS.
El objetivo no es obligar a la empresa de transporte a concentrar todos sus procesos en un único fabricante. Se trata de mantener un flujo de información coherente y, al mismo tiempo, permitir que la empresa utilice las soluciones que mejor encajen con su organización.
El operador necesita conocer el conjunto de la actividad, no solo lo que sucede con un vehículo. La cabeza tractora, el remolque, el conductor y el servicio forman parte del mismo proceso de transporte. Al conectar estos elementos, resulta más fácil identificar dónde se generan realmente los costes y en qué puntos se puede mejorar.
La inteligencia artificial necesita datos fiables
La inteligencia artificial ocupa un lugar destacado en el debate sobre el futuro del transporte. Aun así, conviene distinguir sus posibilidades reales de la expectativa de que vaya a resolver por sí sola cualquier problema empresarial.
No todas las herramientas de análisis utilizan inteligencia artificial, ni todas las compañías necesitan implantar de inmediato modelos avanzados. En muchos casos, el progreso más importante consiste en ordenar los datos básicos, conectar los sistemas y utilizar de manera coherente la información que ya existe.
Con esa base preparada, la inteligencia artificial puede analizar un gran número de variables, encontrar relaciones, plantear posibles escenarios y ayudar a planificar. La empresa sigue siendo responsable de definir el objetivo y tomar la decisión final; la tecnología permite valorar más alternativas en menos tiempo.
Un ejemplo es el proyecto desarrollado por LOTS Group, una empresa de Scania, junto con VELUX. Su plataforma logística Pathfinder, basada en inteligencia artificial, analizó rutas reales, datos de carga, infraestructura de recarga disponible y requisitos operativos. El estudio identificó un trayecto de ida y vuelta de 1.250 km en el que después comenzaron operaciones de transporte eléctrico.
El caso ilustra por qué los datos adquieren todavía más importancia en el transporte eléctrico. Además de la duración del trayecto y la carga, hay que valorar la autonomía, el consumo energético, la disponibilidad de los cargadores, el tiempo de recarga, la temperatura y la influencia de cada una de estas condiciones sobre el servicio. La inteligencia artificial puede ayudar a estudiar estas relaciones, pero su eficacia siempre dependerá de la calidad de la información que reciba.
De los informes a las decisiones
Recopilar información sin definir para qué se utilizará es uno de los errores más habituales en un proyecto de digitalización. Un panel lleno de indicadores no mejorará el rendimiento si nadie actúa a partir de lo que muestra.
La transformación digital debería comenzar con preguntas de negocio. ¿La prioridad es reducir el consumo de combustible? ¿Aumentar la disponibilidad de los vehículos? ¿Disminuir los kilómetros en vacío? ¿Organizar mejor el trabajo de los conductores? ¿Preparar la flota para la electrificación?
Después hay que elegir un número reducido de indicadores relevantes, asignar responsables y revisar los resultados con regularidad. Si los datos apuntan a un problema relacionado con la conducción, la respuesta puede ser una formación específica o acompañamiento. Si se repiten las paradas, conviene revisar los horarios y la organización del trabajo. Un aumento del consumo de combustible o energía exige investigar sus causas.
Los datos no sustituyen a la gestión. Lo que hacen es reducir la dependencia de la intuición y apoyar las decisiones en hechos comprobables.
Tecnología con resultados concretos
La digitalización no es un objetivo en sí mismo. Las empresas de transporte no necesitan más gráficos por el simple hecho de tenerlos, sino mayor previsibilidad, un control más preciso de los costes y mayor confianza en que los vehículos puedan completar el trabajo previsto.
Las soluciones más útiles son las que facilitan la operativa diaria: advierten de posibles riesgos, reducen las tareas administrativas, permiten planificar antes el mantenimiento, apoyan a los conductores y ayudan a aprovechar mejor cada vehículo.
Así es como los datos pueden convertirse en una ventaja competitiva. No porque una empresa acumule más información que las demás, sino porque puede detectar antes los problemas, preparar mejores decisiones y convertirlas en acciones con mayor eficacia.
En el transporte, la rentabilidad suele depender del efecto combinado de muchos factores pequeños. Cuando se gestionan mejor, el resultado global puede ser considerable. Reducir el consumo de combustible o energía también puede disminuir las emisiones. Por eso, la eficiencia económica y un transporte más sostenible no son objetivos enfrentados: a menudo surgen de utilizar correctamente los mismos datos.









