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Más de 600.000 autónomos se jubilarán en cinco años: el transporte por carretera se enfrenta a una crisis de relevo generacional

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Más de 600.000 autónomos dejarán la actividad en los próximos cinco años en España, mientras el transporte por carretera ya empieza a sentir el impacto de una transición que avanza sin sustitución suficiente. El envejecimiento del colectivo, el incremento de costes y las barreras de entrada hacen que muchos negocios tradicionales funcionen con una continuidad cada vez más frágil.

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El problema va más allá de las cifras. En el transporte por cuenta propia, la retirada de profesionales implica en muchos casos la desaparición directa de rutas, clientes y estructuras familiares construidas durante décadas.

Un colectivo de autónomos cada vez más envejecido

Según datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social, en España hay más de 3,4 millones de autónomos. La mayor parte se concentra entre los 46 y 65 años, lo que confirma una tendencia sostenida de envejecimiento del colectivo y una falta de renovación generacional.

La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) estima que en los próximos cinco años se jubilarán más de 600.000 autónomos sin un relevo efectivo en numerosas actividades. Su presidente, Eduardo Abad, advierte de que el relevo generacional “no puede seguir ignorándose” en un contexto que describe como una emergencia económica y social.

El análisis sectorial muestra además un cambio progresivo en la composición del trabajo por cuenta propia. Mientras algunas actividades de servicios crecen, los sectores tradicionales pierden peso, con especial impacto en el transporte por carretera.

El transporte por cuenta propia pierde peso mientras envejece la profesión

El transporte por carretera se encuentra entre los sectores con mayores dificultades de entrada para nuevos autónomos. No basta con iniciar actividad: es necesario disponer de vehículo, autorizaciones, financiación, clientes y capacidad para asumir costes fijos desde el primer día.

Los datos recientes reflejan esta presión. En abril de 2026, el sector de transporte y logística contabilizó 214.881 autónomos, lo que supone una caída del 0,74 proc. respecto a marzo y del 2,51 proc. en comparación interanual. Aunque el empleo asalariado mantiene parte de la actividad, el trabajo por cuenta propia pierde presencia de forma continuada.

En muchos casos, la jubilación de un transportista autónomo implica la desaparición de rutas locales, la pérdida de clientes o el cierre de pequeños negocios familiares, especialmente en zonas con menor densidad de operadores.

Envejecimiento acusado entre los conductores profesionales

El desequilibrio generacional es aún más evidente en el transporte por carretera. Según datos de IRU y Astic, el 50 proc. de los camioneros en España tiene más de 55 años, mientras que los menores de 25 años representan apenas el 3 proc. del total.

A nivel internacional, IRU estima que en 36 países existen 3,6 millones de puestos de conductor sin cubrir y que 3,4 millones de conductores abandonarán la profesión antes de 2029. En Europa, alrededor del 17 proc. de los conductores actuales dejará la actividad en ese periodo.

La Autoridad Laboral Europea confirma también este patrón. En 2024, los trabajadores de entre 50 y 64 años representaban el 38 proc. del empleo en el transporte terrestre en la Unión Europea, cinco puntos por encima de la media del conjunto de sectores.

Barreras de entrada que reducen el interés entre los jóvenes

El acceso al transporte por cuenta propia implica inversiones iniciales elevadas. El coste del vehículo, el combustible, los seguros, el mantenimiento y la financiación suponen una barrera significativa. A ello se suman jornadas prolongadas, tiempos de espera en carga y descarga y dificultades de conciliación.

La seguridad es otro factor relevante. Más de la mitad de los transportistas encuestados declara haber sufrido un robo en los últimos cinco años. Además, el 65 proc. considera necesarias mejoras en las condiciones laborales para hacer frente a la escasez de profesionales, junto con medidas relacionadas con la jubilación.

La digitalización también representa un desafío. Cerca del 70 proc. de los transportistas se considera poco o nada preparado para la factura electrónica, mientras que solo el 17 proc. declara estar listo para la gestión digital de la documentación del transporte.

Medidas de apoyo con impacto limitado

El Gobierno ha aprobado ayudas para facilitar el acceso a la profesión. El Real Decreto 1030/2025 contempla subvenciones de hasta 3.000 euros para la obtención de permisos de conducción de camión y autobús, incluyendo formación, tasas de examen y reconocimientos médicos.

La dotación total prevista asciende a 500.000 euros entre 2026 y 2027. Sin embargo, su alcance resulta reducido frente a la magnitud del problema: la salida potencial de más de 600.000 autónomos en cinco años y la falta estructural de conductores.

En el transporte por carretera, la cuestión del relevo no se limita a la formación de nuevos profesionales. También implica la continuidad de negocios viables, el acceso a financiación para vehículos y la posibilidad de incorporar actividad ya consolidada.

UPTA pide una estrategia de Estado para garantizar la continuidad empresarial

UPTA plantea la necesidad de abordar el relevo generacional como una prioridad económica. La organización advierte de que miles de negocios viables pueden desaparecer por falta de sucesión, incluso cuando siguen siendo rentables.

En el transporte por carretera, este escenario puede traducirse en pérdida de servicios, reducción de operadores y mayor concentración empresarial. La propuesta de UPTA incluye conectar formación, traspaso de negocios y acceso al trabajo autónomo, especialmente en sectores tradicionales y zonas con riesgo de despoblación.

Sin medidas estructurales, el relevo en el transporte por cuenta propia seguirá debilitándose, mientras la entrada de nuevos profesionales no compensa la salida de los que se jubilan.

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