Según la organización, la paralización de la actividad supondría una decisión “desproporcionada e incomprensible” que acabaría perjudicando directamente a las empresas transportistas y a los trabajadores autónomos, en lugar de presionar a la Administración responsable del bloqueo administrativo.
Críticas al enfoque de la protesta
El origen del conflicto se sitúa en el retraso del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones en la gestión de los expedientes relacionados con la jubilación anticipada del colectivo de conductores profesionales. En este contexto, Fenadismer considera que dirigir la presión hacia el sector empresarial es un error estratégico.
La federación sostiene que el problema radica exclusivamente en la ineficiencia de la Administración pública, por lo que el impacto de un paro prolongado recaería injustamente sobre un tejido empresarial que, según recuerdan, ha respaldado históricamente las demandas de reconocimiento y dignificación de la profesión.
En esta línea, también se subraya la implicación de otras organizaciones del sector, como la Confederación Española de Transporte de Mercancías, CETM, que junto con sindicatos han participado en la reivindicación de esta medida social.
Llamamiento a la responsabilidad institucional
Fenadismer ha pedido evitar una escalada de tensión que pueda fracturar al sector logístico en un momento especialmente sensible para la actividad económica. En su opinión, el objetivo de la protesta debería centrarse exclusivamente en exigir al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones un calendario claro de resolución de los expedientes pendientes.
La federación insiste en que la solución pasa por desbloquear la tramitación administrativa sin recurrir a medidas que paralicen el transporte en España, alertando de las consecuencias que una huelga indefinida podría tener sobre la cadena de suministro, la competitividad de las empresas y la estabilidad de miles de autónomos.
Un conflicto con impacto en toda la cadena logística
El sector observa con preocupación la posibilidad de un paro prolongado en un contexto de alta presión operativa y económica. Las organizaciones empresariales advierten de que una interrupción de la actividad no solo afectaría a las compañías de transporte, sino también a clientes industriales, distribución y consumo final.
Mientras tanto, el debate continúa abierto entre sindicatos, patronales y Administración, con la jubilación anticipada de los conductores como eje central de un conflicto que, lejos de resolverse, amenaza con intensificarse en las próximas semanas.









