Desde la perspectiva del mercado, la situación refleja un escenario en el que, formalmente, se mantiene la estabilidad del sistema, pero en la práctica se introduce una corrección relevante de costes para un grupo concreto.
Congelación parcial con excepciones
Tras la falta de acuerdo entre la Seguridad Social y las organizaciones de autónomos para continuar con la evolución del sistema de cotización basado en ingresos reales —prevista para los años 2026, 2027 y 2028—, las bases de cotización quedaron congeladas para la mayoría de los autónomos.
Sin embargo, quedan fuera de esta medida los autónomos societarios y los autónomos colaboradores.
En su caso, la base mínima de cotización se ha fijado en 1.424 euros mensuales, según la Orden PJC/297/2026 publicada el 31 de marzo.
El origen del incremento
La nueva base está vinculada al aumento del Salario Mínimo Interprofesional, que se sitúa en 1.424,5 euros mensuales en doce pagas. En la práctica, esto implica una actualización automática de la base mínima en determinados grupos de cotización.
El problema es que muchos autónomos de estas categorías venían cotizando por bases inferiores, en torno a los 1.000 euros mensuales, de acuerdo con la normativa anterior y sus ingresos reales.
Según la organización ATA, se trata de un colectivo amplio, de aproximadamente 1,2 millones de autónomos.
Hasta 135 euros más al mes
La diferencia entre la base anterior y la nueva supone un incremento de aproximadamente 135 euros al mes. Esto equivale a unos 1.620 euros adicionales al año.
Un elemento clave es que la Seguridad Social no actualiza las bases de oficio. Son los propios autónomos quienes deben realizar el ajuste. Si no lo hacen, la diferencia será regularizada posteriormente.
En la práctica, esto significa que la regularización de 2026, prevista para 2028, podría implicar el pago acumulado de las diferencias no abonadas.
Riesgo de ajustes retroactivos
El problema principal es que muchos autónomos pueden no ser plenamente conscientes del cambio y continuar cotizando por la base anterior.
En ese caso, el ajuste se aplicará de forma retroactiva, generando pagos adicionales importantes.
Desde ATA se denuncia que esta situación supone, en la práctica, un incumplimiento del compromiso de congelación de las cotizaciones, ya que una parte significativa del colectivo se ve obligada a asumir un incremento de costes.
Un sistema entre estabilidad y ajustes parciales
La situación refleja las dificultades de avanzar en la reforma del sistema de cotización por ingresos reales. La falta de acuerdo ha provocado un escenario intermedio, en el que se mantienen las bases para la mayoría, pero se introducen ajustes específicos para determinados colectivos.
Para el mercado de autónomos, esto se traduce en incertidumbre sobre los costes reales de actividad, especialmente en estructuras societarias o de colaboración.
En definitiva, el sistema sigue formalmente congelado, pero con cambios puntuales que alteran de forma significativa la carga económica de parte del colectivo.









