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Más kilómetros, menos rentabilidad: la presión sobre los transportistas alemanes

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El transporte por carretera en Alemania deja una lectura contradictoria. Por un lado, los camiones recorren más kilómetros sujetos a peaje y la utilización de flota se mantiene alta. Por otro, para muchas empresas el margen se estrecha y el horizonte financiero se complica. El último informe de mercado de ELVIS pone el foco en el porqué: hoy, tener los vehículos ocupados no garantiza ganar más dinero.

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Claves del informe, en pocas líneas:

  • El kilometraje de camiones registrado por peaje sube un 4,6 por ciento frente al mismo periodo del año anterior.
  • El índice de cargas parciales de ELVIS cae un 5,9 por ciento.
  • Las expectativas empresariales en el transporte de mercancías por carretera se deterioran con fuerza.
  • El precio del diésel es un 41,3 por ciento más alto que hace un año.
  • La capacidad disponible se reduce: sostiene la utilización, pero aumenta los riesgos para el mercado.

A primera vista, los indicadores de actividad parecen aguantar bien. En marzo de 2026, los kilómetros de camión contabilizados por el sistema de peajes se situaron un 4,6 por ciento por encima del nivel de un año antes. Además, el barómetro del transporte también avanzó, con un aumento del 7,2 por ciento en abril respecto al mismo mes del año anterior.

Sin embargo, ELVIS advierte de que estas cifras pueden dar una imagen demasiado optimista. Los riesgos para las empresas de transporte van en aumento, aunque la demanda parezca estable en superficie.

La economía alemana mejora, pero no lo suficiente

Alemania arrancó 2026 con un crecimiento del 0,3 por ciento. Aun así, ELVIS no interpreta este dato como el inicio de una recuperación sólida y sostenida.

De hecho, varios institutos de investigación económica han recortado recientemente sus previsiones para el conjunto del año. Y la industria sigue débil: en el primer trimestre de 2026, la producción manufacturera se mantuvo un 4,3 por ciento por debajo del nivel del año anterior.

Los sectores que más pesan en el volumen de transporte —química, ingeniería mecánica y automoción— continúan con una demanda floja. Para ELVIS, las dificultades del tejido industrial están convirtiéndose cada vez más en un lastre estructural para el conjunto de la economía.

Una alta utilización no siempre significa un mercado sano

Aunque el contexto macroeconómico sea tibio, muchas flotas siguen trabajando con niveles elevados de ocupación. ELVIS avisa de que este dato, por sí solo, puede llevar a conclusiones equivocadas sobre la salud real del mercado.

El motivo es que la utilización no está impulsada únicamente por un tirón de la demanda. También hay menos capacidad en circulación. Insolvencias, cierres y operaciones corporativas están reduciendo el espacio de carga disponible.

Esa dinámica también se refleja en el índice de cargas parciales de ELVIS. En abril, el indicador quedó un 5,9 por ciento por debajo del nivel de un año antes. Frente a marzo, retrocedió además un 1,3 por ciento.

Dicho de otro modo: parte del “buen” nivel de actividad se explica porque hay menos capacidad para repartir, no porque el mercado esté creciendo con fuerza.

Las expectativas se desploman

Si el momento actual todavía parece relativamente estable, la visión hacia los próximos meses empeora con rapidez.

Según ELVIS, las expectativas empresariales en el transporte de mercancías cayeron un 25,5 por ciento en abril frente al mismo mes del año anterior. El descenso respecto a marzo fue todavía más acusado.

Con este giro, el sentimiento vuelve a acercarse a los mínimos vistos durante la pandemia de coronavirus.

La energía, el lastre más pesado

A la incertidumbre del mercado se suma la presión de los costes energéticos. ELVIS señala que en abril de 2026 el diésel costaba un 41,3 por ciento más que un año antes. También subió el AdBlue, con un incremento interanual del 25,5 por ciento.

El informe relaciona esta situación con las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y la consiguiente inestabilidad en los mercados energéticos, un cóctel que complica todavía más la planificación de costes para las empresas de transporte.

El golpe se nota especialmente en quienes operan con contratos de transporte a largo plazo, donde trasladar el incremento de costes al cliente no es inmediato.

Los camiones eléctricos ganan peso en la conversación

El encarecimiento del combustible puede, a la vez, acelerar el interés por la electrificación del transporte por carretera.

ELVIS indica que los camiones eléctricos de batería están atrayendo más atención a medida que se intensifica la presión de costes. Pero la baja rentabilidad y las fuertes necesidades de inversión dificultan dar el salto.

En particular, las empresas pequeñas y medianas se encuentran cada vez más limitadas a la hora de financiar la compra de nuevos vehículos.

La falta de capacidad se convierte en un riesgo adicional

Otra señal de alerta es la situación de la capacidad de transporte disponible. A diferencia de otros ciclos, los faltantes ya no se compensan automáticamente con la entrada de más vehículos desde Europa del Este.

Mientras tanto, la consolidación sigue su curso. Las insolvencias y los cierres reducen aún más la oferta y aumentan la dependencia de los cargadores de un número cada vez menor de proveedores de transporte con capacidad operativa.

Ahora manda la rentabilidad

El mensaje central del último informe de mercado de ELVIS es claro: una alta utilización, por sí sola, no sirve como termómetro fiable de la salud financiera del sector.

La combinación de energía más cara, demanda industrial débil, mayor incertidumbre y reducción continuada de capacidad mantiene a muchas empresas bajo presión, incluso con las agendas de trabajo llenas. Mientras los costes avancen más rápido que las tarifas, la rentabilidad seguirá siendo el gran desafío.

Por eso, para muchos operadores logísticos, 2026 apunta a ser menos un año de crecimiento y más un periodo de consolidación financiera

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