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Quiebras del transporte neerlandés suben un 44%

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El transporte de mercancías por carretera en Países Bajos afronta una presión creciente: 75 empresas se declararon en quiebra durante el primer semestre de 2026, un 44 % más que un año antes. El encarecimiento del combustible y el aumento de los salarios y los peajes agravan la situación, mientras el Gobierno neerlandés descarta nuevas ayudas específicas para el sector.

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En resumen:

  • 75 empresas neerlandesas de transporte por carretera se declararon en quiebra durante el primer semestre de 2026, frente a 52 en el mismo periodo de 2025.
  • El Gobierno no prevé nuevas rebajas del impuesto especial sobre los carburantes ni del IVA y remite a las medidas de apoyo ya vigentes.
  • Las tarifas del peaje por kilómetro para camiones se reducirán temporalmente un 22,3 % entre septiembre y finales de diciembre de 2026.
  • Los análisis oficiales apuntan a que el nuevo sistema podría elevar entre el 1 % y el 3 % los costes totales del transporte por carretera.
  • El sistema, implantado el 1 de julio de 2026, también se aplica a los transportistas extranjeros, incluidas las empresas polacas que llevan mercancías a Países Bajos o atraviesan el país.

El ministro de Infraestructuras y Gestión del Agua, Vincent Karremans, presentó estas cifras en respuesta a las preguntas parlamentarias formuladas por Hidde Heutink. La consulta se centraba en la situación financiera de las empresas de transporte, afectadas por el elevado precio del diésel y la entrada en vigor de nuevos peajes.

Según la oficina estadística neerlandesa CBS, 75 empresas se declararon en quiebra en el transporte de mercancías por carretera durante los seis primeros meses de 2026. En la primera mitad de 2025 habían sido 52, lo que supone un aumento superior al 44 %.

El dato también supera los registros de los primeros semestres de 2021, 2022 y 2023, cuando quebraron 44, 34 y 55 empresas, respectivamente. Sin embargo, no es el máximo de la serie: en el primer semestre de 2024 se registraron 98 insolvencias.

Los datos reflejan un empeoramiento respecto al año pasado, aunque el número de quiebras sigue por debajo del nivel alcanzado dos años antes.

Este aumento se produjo antes de que el nuevo sistema de cobro por kilómetro entrara en funcionamiento el 1 de julio de 2026. Por tanto, las insolvencias no pueden atribuirse directamente al nuevo peaje.

Karremans recalcó que la quiebra de una empresa rara vez responde a una sola causa. Influyen tanto su situación financiera como las condiciones pactadas con los clientes, incluida la posibilidad de repercutir el aumento de los costes operativos a los cargadores. Las cláusulas de recargo por combustible permiten ajustar las tarifas cuando cambia el precio del diésel.

El Gobierno descarta nuevas ayudas para el transporte

Pese al deterioro de las cifras, el Gobierno neerlandés no prepara un nuevo paquete de apoyo para las empresas de transporte. El ministro señala que ya existen medidas activas o anunciadas con anterioridad.

Entre ellas figura una reducción temporal del 22,3 % en las tarifas del peaje por kilómetro para camiones, vigente del 1 de septiembre al 31 de diciembre de 2026. Como consecuencia, la tarifa media ha pasado de aproximadamente 0,191 euros a 0,148 euros por kilómetro.

Asimismo, desde el 1 de julio y hasta finales de diciembre de 2026, a los camiones con una masa máxima técnicamente autorizada de al menos 12 toneladas se les aplica un tipo cero en el impuesto sobre vehículos.

El Gobierno también prevé prolongar durante otros dos años la rebaja temporal del impuesto especial sobre el diésel. Según los planes actuales, la medida seguiría vigente en 2027 y se retiraría progresivamente en 2028. De este modo, el impuesto quedaría en torno a 0,55 euros por litro en 2027, frente a aproximadamente 0,67 euros si no se ampliara la rebaja.

Por el momento, el ministro no considera justificado aplicar nuevas reducciones al impuesto sobre los carburantes ni al IVA.

El nuevo peaje también afecta a los transportistas extranjeros

Países Bajos puso en marcha su sistema de cobro por kilómetro el 1 de julio de 2026. La medida afecta a los camiones con una masa máxima técnicamente autorizada superior a 3,5 toneladas que circulan por casi todas las autopistas, además de por determinadas carreteras regionales y locales.

El importe depende, entre otros factores, del peso del vehículo y de su categoría de emisiones. Las mismas reglas se aplican a los transportistas neerlandeses y extranjeros, incluidas las empresas polacas que transportan mercancías con destino a Países Bajos o en tránsito por el país.

El Gobierno sostiene que el sistema busca equilibrar las condiciones de competencia. Hasta ahora, las empresas neerlandesas pagaban tanto el impuesto sobre vehículos como la Euroviñeta, mientras que los transportistas extranjeros solo estaban sujetos al sistema Euroviñeta.

Las autoridades reconocen que el nuevo cobro incrementa los costes de explotación. Un análisis realizado antes de la entrada en vigor estimó que los costes totales del sector podrían aumentar entre el 1 % y el 3 %, aunque el impacto variará según la distancia recorrida y los vehículos utilizados por cada empresa.

El ministro espera que la mayoría de los transportistas repercuta estos costes adicionales a sus clientes.

Las empresas pequeñas afrontan una presión cada vez mayor

Las preguntas parlamentarias también plantearon el riesgo de que el aumento de los costes operativos expulse del mercado a las empresas más pequeñas y deje a los grandes operadores en una posición dominante.

Karremans no cree por ahora que la competencia en el mercado neerlandés de transporte de mercancías esté amenazada de forma inmediata. A su juicio, la capacidad de una empresa para mantenerse activa no depende únicamente del tamaño de su flota, sino también de la calidad de su gestión, su solidez financiera y sus relaciones con los socios comerciales.

El Gobierno asegura que sigue la evolución del sector y que el ministerio mantiene el contacto con los representantes de la industria.

Las pequeñas empresas cuentan, entre otros recursos, con el programa AanZET, que ayuda a financiar la compra de camiones de cero emisiones. En la convocatoria de primavera de 2026, estas empresas recibieron el 38 % del presupuesto disponible del programa.

Los transportistas también pueden solicitar subvenciones para desarrollar infraestructuras de recarga, lo que ayuda a contener el coste de la transición al transporte eléctrico.

Los puentes envejecidos y los desvíos encarecen el transporte

Los transportistas neerlandeses también deben hacer frente al deterioro de las infraestructuras viarias. El ministro reconoció que cada vez más puentes y viaductos se acercan al final de su vida útil, por lo que son necesarias reparaciones, mejoras y cierres de emergencia por motivos de seguridad.

Entre los ejemplos figuran las restricciones en el Papendrechtsebrug de la N3 y el cierre del Merwedebrug en la A27.

Para las empresas de transporte, estas incidencias se traducen en desvíos, más kilómetros, trayectos más largos y un aumento de los costes operativos.

A pesar de las interrupciones, el Gobierno no tiene previsto suspender temporalmente el cobro por kilómetro. Sí planea destinar aproximadamente 18.000 millones de euros al mantenimiento esencial y a la modernización de las infraestructuras de transporte.

Las quiebras de transportistas también aumentan en Rumanía

Los transportistas rumanos afrontan dificultades similares. Un análisis de Sierra Quadrant concluyó que el número de quiebras en el transporte de mercancías por carretera de Rumanía aumentó un 73 % en septiembre de 2026. Los analistas advierten de que la presión sobre las empresas podría alcanzar su punto máximo durante el primer trimestre de 2027.

El elevado coste de la energía, la menor demanda de los consumidores, la creciente carga fiscal y el encarecimiento de la financiación están lastrando a las empresas rumanas. La liquidez preocupa especialmente, ya que muchas compañías financian su actividad diaria aplazando los pagos a sus proveedores.

Las cifras de Países Bajos y Rumanía corresponden a periodos distintos y no pueden compararse directamente, pero reflejan la presión que soportan los transportistas en ambos mercados. Mientras el Gobierno neerlandés considera suficientes las medidas de apoyo existentes, los analistas rumanos prevén que las insolvencias sigan aumentando.

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