Principales conclusiones:
- En el tercer trimestre de 2026, 81 empresas belgas de transporte por carretera se declararon en quiebra, frente a las 75 del mismo periodo de 2025.
- Entre enero y septiembre se contabilizaron 297 quiebras, frente a las 284 registradas en esos mismos meses de 2025.
- De las 80 empresas cuyo tamaño de flota estaba disponible en el tercer trimestre, 58 operaban con cinco vehículos como máximo.
- Flandes y la Región de Bruselas-Capital concentraron el mayor número de quiebras.
- TLV atribuye la situación al aumento de los costes operativos, al margen limitado para subir las tarifas y a los retrasos o incumplimientos de pago de los clientes.
- La organización reclama para Bélgica un sistema inspirado en la Loi Gayssot francesa, que permita al transportista impagado reclamar directamente el importe al cargador o al destinatario.
297 quiebras en nueve meses
Los datos del Instituto Belga de Transporte por Carretera y Logística (ITLB) confirman que la situación sigue deteriorándose. Solo en el tercer trimestre de 2026, 81 empresas profesionales de transporte por carretera se declararon en quiebra. La cifra es un 8 % superior a la del mismo trimestre de 2025, cuando 75 compañías se declararon en quiebra.
Con ello, el acumulado entre enero y septiembre de 2026 asciende ya a 297 quiebras. En el mismo periodo de 2025 se habían contabilizado 284.
La evolución de los últimos años resulta todavía más reveladora. El ITLB registró 149 quiebras en 2021, 233 en 2022, 277 en 2023 y 307 en 2024. En 2025, el sector alcanzó el récord anual de 413 insolvencias.
El acumulado de 2026 supera en 13 casos al registrado durante el mismo periodo del año pasado. Para saber si también se batirá el récord anual habrá que esperar al cuarto trimestre. La comparación no será sencilla: entre octubre y diciembre de 2025 quebraron 129 empresas.
Más del doble que antes de la pandemia
El último año completo anterior a la pandemia sirve como referencia para medir el deterioro. Bélgica contabilizó 117 quiebras de empresas de transporte por carretera durante los tres primeros trimestres de 2019. En el mismo periodo de 2026 ya se habían registrado 297. En siete años, el número de insolvencias en este tramo del año se ha multiplicado por más de dos y medio.
Los datos apuntan, por tanto, a un problema que va mucho más allá de una caída económica puntual. Desde 2021, las quiebras han aumentado casi de forma constante.
Transport & Logistiek Vlaanderen considera que la situación tiene un carácter estructural. Las empresas soportan al mismo tiempo costes más altos, una competencia intensa y clientes que se retrasan en los pagos o dejan facturas impagadas.
Las empresas pequeñas reciben el golpe más duro
El tamaño de las flotas permite identificar con claridad qué tipo de operadores están más expuestos a esta presión.
El ITLB clasifica las empresas según el número de vehículos que gestionan. Entre las 80 compañías cuya flota pudo clasificarse en el tercer trimestre de 2026:
- 35 solo tenían un vehículo;
- 23 contaban con entre dos y cinco vehículos;
- 21 operaban con entre seis y 20 vehículos;
- solo una empresa tenía entre 21 y 50 vehículos;
- ninguna de las compañías quebradas superaba los 50 vehículos.
En otras palabras, casi el 73 % de las empresas clasificadas que quebraron tenía cinco vehículos como máximo.
Una de las 81 compañías no pudo incluirse en ninguna categoría porque su sede social estaba en los Países Bajos. Aunque disponía de una licencia de transporte belga para una actividad ubicada en Flandes Occidental, el desglose por flotas solo abarca 80 empresas.
No se trata principalmente de una oleada de insolvencias entre los grandes grupos logísticos. Lo que se observa es la desaparición progresiva de los operadores más pequeños, muchos de ellos con un solo camión o con una flota reducida.
TLV recuerda que estas empresas representan la mayoría del sector belga. Alrededor del 80 % de las empresas de transporte tienen menos de cinco empleados.
Flandes y Bruselas soportan la mayor presión
Las quiebras no se distribuyen de manera uniforme por todo el país. En el tercer trimestre, el 62 % se produjo en Flandes, el 22 % en la Región de Bruselas-Capital y el 16 % en Valonia.
Las cifras más elevadas correspondieron a:
- Bruselas: 18 casos;
- Brabante Flamenco: 15;
- Flandes Oriental: 13;
- Flandes Occidental: 11.
Amberes, uno de los principales núcleos logísticos de Bélgica, registró siete quiebras.
Los costes suben más rápido que las tarifas
Las cifras de insolvencias no explican por sí solas por qué tantos operadores están abandonando el mercado. TLV apunta a un fuerte encarecimiento de la actividad de transporte. Según la organización, el coste del transporte nacional en Bélgica ha aumentado más de un 9 % desde finales de 2025. El combustible profesional y los cargos por kilómetro en Flandes son algunos de los conceptos que más han subido.
Además, TLV prevé que los peajes vuelvan a subir a comienzos de 2027, con un incremento medio cercano al 4 %. También calcula que los costes laborales aumentarán entre un 4 % y un 5 %.
El problema es que las empresas de transporte no siempre pueden repercutir estos gastos adicionales a sus clientes mediante tarifas más elevadas.
Para los operadores más pequeños, una tensión de liquidez que dure apenas unos días puede tener consecuencias graves.
La quiebra de un cliente puede arrastrar a un pequeño transportista
La inflación de costes es solo una parte del problema. El riesgo de impago representa otra amenaza importante.
Un transportista puede completar correctamente un servicio y asumir el coste del combustible, el salario del conductor y los peajes, pero quedarse sin cobrar si el cliente entra en insolvencia.
La quiebra de Ziegler registrada este año muestra hasta dónde puede extenderse el daño. TLV explica que las consecuencias no se limitaron a la empresa y sus empleados, ya que una parte importante de sus servicios de transporte la prestaban subcontratistas externos. Para algunos pequeños operadores, la insolvencia de ese cliente también supuso dejar de cobrar transportes que ya habían realizado.
Ante esta situación, la organización sectorial belga reclama cambios legislativos.
TLV pide una versión belga de la Loi Gayssot francesa
Johan Staes, director general de TLV, propone implantar en Bélgica un mecanismo inspirado en la Loi Gayssot francesa.
Con un sistema de este tipo, el transportista que no recibiera el pago de su contratante directo podría reclamar también el importe al cargador o al destinatario de la mercancía.
TLV sostiene que esta fórmula ayudaría a evitar que la insolvencia de un intermediario hiciera recaer las pérdidas financieras en toda la cadena de subcontratación.
La cuestión cobra especial importancia por la estructura del mercado belga. Cuando la mayoría de las empresas que quiebran opera con uno o pocos camiones, una sola factura importante sin cobrar puede deteriorar seriamente su liquidez.
No es una cadena de quiebras de grandes operadores, sino una presión sostenida
Los datos de Bélgica no apuntan a una cadena de quiebras de grandes operadores, sino a una presión creciente sobre la base empresarial del mercado.
Después de la quiebra de Ziegler en junio, ninguna empresa de tamaño similar ha aparecido en la lista de insolvencias. Eso no significa que la situación haya mejorado. Los datos del ITLB muestran que decenas de pequeños transportistas siguen saliendo del mercado.
Con 297 quiebras acumuladas en solo nueve meses de 2026, el sector ya supera el nivel registrado durante el mismo periodo del año récord de 2025.
Las cifras del tercer trimestre también evidencian que la presión no se reparte por igual. De las 80 empresas quebradas cuyo tamaño de flota estaba disponible, 58 operaban con cinco vehículos como máximo. Los operadores más pequeños representan ya la clara mayoría de las empresas que salen del mercado del transporte de mercancías por carretera en Bélgica.









