Según explicó Cozma al portal Vozpópuli, en su empresa los salarios de los conductores se sitúan entre 2.400 y 3.900 euros netos mensuales.
Mis trabajadores, camioneros, cobran de 2.400 a 3.900 euros netos”, aseguró Cozma a Vozpópuli.
A su juicio, retener a buenos profesionales exige combinar salario, condiciones laborales y flexibilidad. El empresario pone como ejemplo a trabajadores que prefieren concentrar su actividad durante diez meses y disponer después de dos meses de vacaciones. La empresa, explica, puede adaptar las condiciones a ese tipo de preferencias, aunque la remuneración también se ajusta al modelo acordado.
El salario no elimina los inconvenientes del oficio
Las cifras salariales pueden resultar atractivas a primera vista, pero el trabajo de conductor internacional o de larga distancia conlleva condiciones que siguen alejando a muchos candidatos.
Entre ellas están los largos periodos fuera de casa, los horarios exigentes, el estrés, la responsabilidad asociada al vehículo y a la carga y el desgaste físico. Ese conjunto de factores ayuda a explicar por qué la falta de conductores persiste incluso en un mercado laboral en el que algunas empresas están dispuestas a pagar salarios elevados.
Cozma defendió ante Vozpópuli que para mantener a buenos trabajadores no basta con ofrecerles un sueldo competitivo. También pesan el trato, la flexibilidad y las condiciones que la empresa sea capaz de ofrecer.
Acceder a la profesión tampoco es sencillo
El problema empieza antes de incorporarse a una empresa. Quien quiere trabajar como conductor profesional necesita obtener los permisos y cualificaciones correspondientes, lo que supone una barrera de entrada adicional, especialmente para los jóvenes.
Después llega la realidad cotidiana del trabajo: pasar menos tiempo con la familia, dormir fuera de casa y aceptar una organización de la jornada muy distinta a la de numerosos otros empleos.
La combinación entre requisitos de acceso y condiciones laborales contribuye a que la renovación generacional siga siendo complicada, pese a la demanda existente.
Cozma también defiende el trabajo por cuenta propia
El empresario abordó además en declaraciones a Vozpópuli la diferencia entre trabajar como asalariado y hacerlo como autónomo. Según su planteamiento, el trabajo por cuenta propia puede ofrecer mayores ingresos, aunque obliga también a asumir más riesgos y gastos. Cozma destaca que determinados costes ligados a la actividad empresarial, como combustible, vehículo, teléfono u ordenador, forman parte de la estructura económica de un autónomo y tienen un tratamiento distinto al del salario de un empleado.
En sus declaraciones menciona cifras de 7.000 a 8.000 euros al hablar de los ingresos y márgenes que puede llegar a manejar un emprendedor del transporte, aunque subraya que esa posibilidad va acompañada de una mayor exposición al riesgo.
La escasez de conductores no se resuelve solo pagando más
El caso descrito por Cozma muestra una de las paradojas actuales del transporte por carretera en España: puede haber salarios relativamente altos y, al mismo tiempo, miles de puestos difíciles de cubrir. La remuneración sigue siendo una parte central de la ecuación, pero no elimina otros problemas estructurales de la profesión. Jornadas complejas, ausencia prolongada del hogar, responsabilidad y barreras de acceso continúan pesando en la decisión de incorporarse al sector.
Mientras esas condiciones no resulten suficientemente atractivas para nuevos trabajadores, la competencia entre empresas por una plantilla limitada seguirá siendo uno de los principales retos del transporte por carretera.








