En septiembre, las empresas alemanas valoraron mejor tanto su situación actual como sus perspectivas. El índice de clima empresarial ifo subió de 88,8 a 89,9 puntos, aunque los datos de producción todavía no reflejan ese cambio de expectativas.
El 24 de septiembre, los principales institutos de investigación económica del país publicaron además su diagnóstico conjunto. En él elevaron al 1,3 % su previsión de crecimiento para 2026, 0,7 puntos porcentuales más que en su estimación de primavera.
La mejora de las expectativas tiene, no obstante, un límite importante. La producción industrial cayó de forma acusada en julio y las exportaciones de bienes también retrocedieron ligeramente. Para los transitarios, la diferencia es clave: un mayor optimismo puede anticipar mejores meses, pero la mejora de los pedidos de transporte solo llegará cuando las empresas produzcan, compren y vendan más mercancías.
Los fabricantes esperan nuevos pedidos, pero el presente sigue siendo complicado
Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones y el valor añadido de la industria manufacturera evolucionaron bastante mejor de lo previsto. La fortaleza de la economía mundial sostuvo la demanda. El diagnóstico conjunto también señala la expansión global de las infraestructuras y la producción vinculadas a la inteligencia artificial, así como las interrupciones en las instalaciones de competidores del Golfo relacionadas con la guerra con Irán.
La confianza del sector industrial volvió a mejorar en la encuesta ifo de septiembre. El avance se debió sobre todo a unas expectativas más optimistas, especialmente en la ingeniería eléctrica. En cambio, la valoración de la situación actual empeoró ligeramente frente a agosto y las empresas continuaron mostrando su insatisfacción con el volumen de pedidos. Según el Instituto ifo, la industria del automóvil sigue operando en un entorno difícil.
Para el transporte industrial y de suministros, estos datos todavía no representan una recuperación generalizada. La producción y las exportaciones impulsaron la economía alemana durante la primera mitad del año, pero los últimos descensos evidencian que el repunte aún no se ha consolidado.
Los institutos esperan que la demanda exterior gane peso a medida que avance el año, especialmente gracias a los mercados europeos. Para los transitarios con actividad internacional, esta señal resulta más relevante que la previsión del producto interior bruto por sí sola.
El bajo nivel del agua altera las cadenas de suministro, no solo la navegación interior
El bajo nivel del agua, que se mantiene desde mediados de julio, está dificultando de forma significativa el flujo de mercancías. Los investigadores económicos destacan que la industria química se encuentra entre las más afectadas. El diagnóstico conjunto menciona expresamente las limitaciones de producción derivadas de los problemas de transporte en la industria manufacturera.
El impacto va más allá de las vías navegables interiores. Si las materias primas no llegan en las cantidades necesarias, los operadores que participan en las etapas posteriores de la cadena también pueden encontrarse con menos carga que transportar.
Por este motivo, los institutos han recortado su previsión de crecimiento del PIB en el tercer trimestre a apenas un 0,1 % frente al trimestre anterior. Al problema del agua se suma el encarecimiento de la energía, que añade presión sobre la actividad económica.
La situación podría mejorar a partir del cuarto trimestre. Si el nivel del agua se normaliza, se aliviarían algunos cuellos de botella productivos y podrían ejecutarse pedidos aplazados. La previsión, sin embargo, no permite estimar cuántos transportes adicionales por carretera podría generar ese escenario.
Mejora la confianza en el comercio, pero el consumidor sigue siendo prudente
El clima empresarial del sector comercial también mejoró en septiembre. Las compañías valoraron de forma más positiva tanto la actividad actual como sus perspectivas. Los minoristas, sin embargo, mantienen la cautela mientras la inflación continúa aumentando.
El diagnóstico conjunto ofrece una posible explicación: las exportaciones y la industria sorprendieron positivamente durante la primera mitad del año, mientras el consumo privado siguió débil. El encarecimiento de la energía está reduciendo el poder adquisitivo de los hogares.
Por ello, el transporte vinculado al comercio y a los bienes de consumo no debería esperar una mejora tan clara como la observada en algunos sectores industriales orientados a la exportación. Los institutos prevén un aumento moderado del consumo privado en 2027, respaldado por una mejora de la renta real disponible.
Se espera que los precios al consumo suban un 2,8 % en 2026 y un 3,2 % en 2027. Para las empresas de transporte, además, el coste de la energía representa una presión directa, independientemente de cómo evolucione la demanda de sus clientes.
El gasto en infraestructuras impulsa la obra civil, pero la vivienda sigue estancada
La confianza empresarial en el sector de la construcción apenas varió en septiembre. Las compañías se mostraron algo más satisfechas con su actividad actual, aunque sus expectativas empeoraron ligeramente. El Instituto ifo observa que la obra civil continúa comportándose mejor que la edificación.
Los investigadores económicos esperan que el aumento del gasto público en infraestructuras y defensa proporcione un apoyo cada vez mayor a la economía. Ese impulso debería trasladarse a la inversión y a la compra de bienes intermedios, con posibles efectos positivos para la demanda de materiales de construcción, maquinaria y transportes asociados a proyectos.
La construcción residencial, en cambio, no empezaría a recuperar gradualmente el ritmo hasta 2027. La inversión privada en su conjunto probablemente seguirá débil. Para los proveedores de transporte que trabajan con el sector, la demanda dependerá en gran medida de si participan en proyectos de infraestructura pública o en promociones inmobiliarias privadas.
La recuperación sigue siendo frágil
La economía ha resistido mejor de lo previsto. Sin embargo, la recuperación se apoya en una base estrecha, ya que los elevados precios de la energía y los problemas estructurales siguen lastrando la actividad, explica Oliver Holtemöller, responsable del análisis del ciclo económico del Halle Institute for Economic Research.
Los institutos prevén un crecimiento económico del 1,1 % en 2027 y de apenas un 0,4 % en 2028. Uno de los principales motivos es la reducción de la población activa provocada por el cambio demográfico, que limita cada vez más el potencial de crecimiento de Alemania.
En conjunto, las dos publicaciones de septiembre ofrecen a los transitarios una hoja de ruta útil por grupos de clientes. Los fabricantes orientados a la exportación y los proyectos de infraestructura pública podrían sostener la demanda, mientras que el comercio minorista, la inversión privada y la construcción residencial probablemente solo se recuperarán de forma lenta.
En los próximos meses se verá si la mejora de la confianza se traduce realmente en más mercancías. La evolución de los pedidos industriales, el gasto de los consumidores y la vuelta a niveles normales del agua serán los principales indicadores que habrá que seguir.









