El transporte y la logística ya no se enfrentan a una amenaza hipotética. Los ciberataques se han convertido en un coste empresarial real, capaz de paralizar operaciones en cuestión de horas y de generar pérdidas millonarias, especialmente en los periodos de mayor actividad.
El sector opera hoy en la intersección de riesgos tecnológicos, operativos y geopolíticos. Y los datos más recientes no dejan lugar a dudas: la ciberseguridad ha pasado de ser una cuestión técnica a convertirse en un pilar estratégico de la continuidad del negocio.
El mayor riesgo para el transporte y la logística
Los ciberataques y las brechas de datos han sido identificados como el riesgo más grave para el sector, según la 10.ª edición del informe “Global Risk Management Survey 2025” elaborado por Aon. El estudio se basó en casi 3.000 participantes de 63 países, con una amplia representación de empresas de transporte y logística.
Según los datos citados por ceo.com.pl a partir del informe, el 17,7 proc. de las empresas del sector ha sufrido pérdidas relacionadas con ciberataques en los últimos 12 meses. Se trata de un porcentaje superior al asociado a riesgos macroeconómicos o a interrupciones operativas tradicionales.
La respuesta del mercado refleja la magnitud del desafío: el 85,3 proc. de las organizaciones ha implantado procedimientos formales de gestión del riesgo cibernético, el indicador más alto entre todas las categorías analizadas.
El sector del transporte y la logística está ahora en primera línea frente a las amenazas digitales. Los ataques de ransomware pueden paralizar cadenas de suministro enteras en cuestión de horas, por lo que la ciberseguridad ya no es solo un asunto de TI, sino la base de la continuidad del negocio – afirma Piotr Rudzki, Cyber Practice Leader en Aon Polonia.
Temporada alta, temporada de ataques
La amenaza no es abstracta. Se intensifica en los momentos más sensibles del calendario logístico.
Los análisis de Verisk CargoNet muestran que el número de incidentes graves en logística durante la temporada navideña aumentó un 82 proc., pasando de 49 casos en 2020 a 89 en 2024.
El pico de actividad se concentra el 23 de diciembre y entre el 26 y el 30 de diciembre. Infraestructura tecnológica sobrecargada y plantillas reducidas crean el entorno ideal para los atacantes.
Un ejemplo fue el ataque DDoS contra La Poste a finales de diciembre, llevado a cabo por el grupo prorruso Noname057. La interrupción de los sistemas de seguimiento de envíos y de pagos en línea en pleno auge de la campaña navideña evidenció que la logística se ha convertido en un elemento de la guerra híbrida, donde el ciberataque funciona como herramienta de presión sin necesidad de recurrir a la fuerza militar.
Un riesgo que se propaga por toda la cadena de suministro
Las amenazas actuales no se detienen en una sola empresa. El informe “2025 Supply Chain Cybersecurity Trends” indica que el 88 proc. de los responsables de seguridad teme un ataque a la cadena de suministro, y más del 70 proc. de las organizaciones experimentó al menos un incidente grave relacionado con proveedores en el último año.
El problema se agrava con las denominadas amenazas de enésima parte, es decir, socios de segundo y tercer nivel sobre los que no existe supervisión real. El 79 proc. de las empresas controla menos de la mitad de su cadena de suministro en materia de ciberseguridad, lo que supone operar bajo una ilusión de control.
En una era de interdependencias globales, el concepto de un “incidente aislado” prácticamente ha dejado de existir. La fabricación moderna se asemeja a un mecanismo complejo en el que el fallo de un componente aparentemente insignificante puede detener toda la máquina – explica Dariusz Mikołajczak, Business Development Manager – Supply Chain en Euvic.
El cierre de fábricas de Jaguar Land Rover tras un ciberataque a un proveedor externo demostró que un único incidente puede generar consecuencias sistémicas, incluso con intervención gubernamental.
La presión del tiempo y el pago de rescates
La logística es especialmente vulnerable a la extorsión digital por su sensibilidad extrema a los tiempos de inactividad.
En el mercado polaco existe una regla no escrita de cuarenta y ocho horas. Dos días sin acceso a los sistemas significan parálisis operativa total y el inicio de enormes penalizaciones contractuales. Los ciberdelincuentes saben que la presión del tiempo es su aliada – explica el experto de Euvic.
Según Check Point Research, el número de ataques de ransomware en Polonia aumentó en el primer trimestre de 2025 un 126 proc. interanual. Además, el 30 proc. de los incidentes ya tiene su origen en proveedores externos.
Paradójicamente, el informe “The State of Ransomware 2025” muestra que la demanda mediana de rescate se ha reducido a la mitad a escala global, hasta aproximadamente 1 millón de dólares. Esto se debe tanto al volumen masivo de ataques como a la mejora en la detección temprana.
Las empresas sin capacidades avanzadas de monitorización tienen más de cuatro veces más probabilidades de sufrir ataques exitosos – subraya Dariusz Mikołajczak.
Riesgos acumulados y costes al alza
Las ciberamenazas se suman a otros factores de presión. Según Aon, el 48,2 proc. de las empresas del transporte declaró un aumento del coste total del riesgo, frente a solo un 10,8 proc. que indicó una disminución. Al mismo tiempo, solo el 66,1 proc. cuenta con un departamento formal de gestión de riesgos.
Vemos claramente que los riesgos operativos tradicionales ahora se combinan con inestabilidad geopolítica, cambio climático y presión competitiva – explica Mariusz Guz, miembro del Consejo de Administración de Aon Polonia.
La conclusión es clara: un solo evento puede desencadenar un efecto dominó a lo largo de toda la cadena de valor.
De la suplantación al ransomware
Las empresas de transporte y expedición gestionan enormes volúmenes de datos y están conectadas a bolsas de cargas, plataformas de pago y sistemas de contratistas. Esto las convierte en un objetivo atractivo.
Un ataque a un eslabón del proceso de transporte puede provocar una reacción en cadena de alcance internacional – afirma Jarosław Roślicki, Corporate Sales Director en Transcash.eu.
Las amenazas principales son el phishing y el spoofing —suplantación de identidad para robar datos o cargas— y el ransomware, que bloquea sistemas y exige rescate.
El caso de la británica KNP Logistics, que en 2023 sufrió un ataque por contraseñas débiles y falta de doble autenticación, terminó en quiebra tres meses después y con 700 empleados sin trabajo. En 2024, la estadounidense Ward Transport & Logistics perdió 600 GB de datos. La empresa sobrevivió, pero con elevados costes financieros y reputacionales.
Cinco pasos clave para reducir el riesgo
Los expertos coinciden en que la protección no siempre requiere proyectos tecnológicos complejos. Muchas medidas pueden implantarse de forma rápida:
- actualizaciones regulares de software,
- uso de autenticación de doble factor,
- copias de seguridad offline,
- cifrado de dispositivos móviles de los conductores,
- monitorización continua de sistemas y actividad inusual.
La formación de empleados y la verificación de contratistas son igualmente esenciales.
Crear copias de seguridad offline, utilizar contraseñas seguras o ser cuidadoso en la comunicación por correo electrónico son medidas que pueden aplicarse rápidamente incluso en una pequeña empresa – señala Jarosław Roślicki.
En un entorno de interdependencia global, la ciberseguridad se ha convertido en un elemento estructural del modelo de negocio logístico. La pregunta ya no es si se producirá un ataque, sino si la empresa estará preparada cuando ocurra.











