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Desmantelan en Francia una banda de robo de carga: se hacían pasar por transportistas y las pérdidas superan los 2 millones de euros

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Cuatro personas han sido detenidas en relación con una amplia red internacional de robo de carga que presuntamente operaba en Francia y más allá de sus fronteras. Según los investigadores, el grupo es responsable de robos de metales y cosméticos, así como del contrabando de combustible, con pérdidas totales estimadas en más de 2 millones de euros.

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El caso, investigado por los servicios franceses durante casi un año, dibuja el perfil de una estructura criminal altamente organizada que aprovechaba tanto las brechas en la seguridad logística como las herramientas digitales utilizadas en el sector del transporte. El escenario incluye no solo almacenes y áreas de estacionamiento en autopistas, sino también aplicaciones de intermediación de carga y mensajería cifrada.

De un robo frustrado a la caída de la banda

La investigación comenzó tras un intento de robo fallido en un almacén en Roye, en la región de Somme, en agosto de 2025, según informan medios franceses. El robo fue frustrado por el personal de seguridad y, durante la huida, los autores abandonaron documentos de identidad y un teléfono móvil.

“Esto nos permitió reconstruir, ladrillo a ladrillo, la estructura de la red. Sus miembros se comunicaban mediante la aplicación cifrada Signal”, explica Audran Chevalier, fiscal adjunto para la lucha contra la delincuencia organizada.

Los investigadores determinaron que los implicados operaban desde tres bases en la región de Pas-de-Calais, utilizando almacenes en desuso con zonas de estacionamiento y espacios para pernoctar. En total, se les atribuye alrededor de diez robos a gran escala, principalmente en la región de Hauts-de-France.

Suplantación de empresas de transporte

Los investigadores destacan un elemento clave del modus operandi del grupo. Presuntamente, los delincuentes utilizaban aplicaciones que conectan a transportistas y transitarios para localizar cargas y hacerse con su gestión mediante la suplantación de empresas de transporte legítimas.

El mecanismo era simple, pero eficaz. Bastaba con modificar el nombre de la empresa en una o dos letras para hacerse con el pedido y acceder a la carga. Posteriormente, la mercancía desaparecía junto con los autores, que regresaban a sus bases.

En el mismo caso también se identificaron otros métodos, como el robo de combustible y la sustracción de mercancías de semirremolques estacionados en áreas de descanso y autopistas, especialmente en lugares con escasa vigilancia.

Metales, cosméticos y combustible: pérdidas millonarias

La actividad del grupo abarcaba una amplia variedad de mercancías. Entre los artículos sustraídos figuraban metales como níquel y cromo, productos cosméticos y combustible.

Las mayores pérdidas se registraron en el caso de los metales, donde solo el estaño robado fue valorado en 720.000 euros. Entre la mercancía recuperada se encontraron también cosméticos, pasta de dientes y una tonelada de tabaco de contrabando.

Durante las detenciones, los agentes incautaron además más de 800 litros de gasolina y cuarenta bidones llenos, que fueron entregados a la Sociedad Nacional Francesa de Salvamento Marítimo.

Las pérdidas totales, según las conclusiones de los investigadores, superan los 2 millones de euros, sin incluir los daños derivados del robo de combustible.

Una estructura internacional con rutas hacia Europa occidental

Durante la investigación se identificó a alrededor de diez personas vinculadas a la red, con presencia en las regiones de Pas-de-Calais, Nord, Somme y Aisne.

Los investigadores subrayan el carácter internacional de la operación, con canales de recepción en Bélgica y los Países Bajos, donde presuntamente llegaban las cargas robadas antes de su posterior distribución.

Según las fuerzas del orden francesas, Francia funcionaba como un “coto de caza”, mientras que la mercancía era posteriormente sacada del país y vendida en otros mercados. También se investigan posibles casos de blanqueo de capitales y transferencias hacia Rumanía.

En el caso han participado instituciones europeas como Eurojust y Europol, lo que subraya la magnitud y el carácter transfronterizo de una actividad delictiva que explota cada vez más la complejidad de las cadenas logísticas europeas.

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