Los datos de varios países europeos muestran una tendencia clara: el robo de diésel de vehículos pesados, así como de maquinaria de construcción, aumenta en línea con los precios del combustible.
En Alemania, en la región de Ludwigsburg (Baden-Württemberg), se registraron robos por un total de más de 3.000 litros de diésel en un corto periodo de tiempo, y en casos individuales desaparecen cientos de litros de combustible de conjuntos de camión y remolque estacionados y de maquinaria. En otras partes del país también se han denunciado robos de varios miles de litros en un solo incidente, especialmente en grandes obras.
El robo de combustible ha aumentado significativamente en los últimos tiempos. Según la Oficina de Investigación Criminal de Sajonia-Anhalt, las pérdidas causadas por el robo de diésel en marzo ascendieron a unos 189.000 euros. Fue casi tres veces más que en febrero, cuando la cifra rondó los 65.000 euros.
Un fenómeno similar se observa en Polonia y los países vecinos: la policía indica que están especialmente en riesgo los vehículos dejados en aparcamientos sin vigilancia y en obras, donde los delincuentes actúan de noche, aprovechando la mala iluminación y la falta de supervisión.
En muchos casos, las pérdidas no se limitan al combustible. También hay daños en los depósitos, fugas y paradas operativas, que generan costes adicionales para las empresas de transporte.
Francia: duras sanciones por robo de combustible
En Francia, el robo de combustible se trata como un delito de hurto conforme al artículo correspondiente del Código Penal. Si se sorprende a los infractores in fraganti, se enfrentan a hasta tres años de prisión y una multa de hasta 45.000 euros, informa el portal francés de transporte “Les Routiers”.
Según las circunstancias (robo en grupo, uso de la fuerza o reincidencia), las penas pueden ser aún más severas. En el caso de hurtos menores por un valor de hasta 300 euros, puede aplicarse una multa inmediata de 250 euros a 600 euros, pero esto está condicionado, entre otras cosas, a la devolución de lo sustraído o a la compensación de los daños.
Aun así, la policía admite que la magnitud del fenómeno está creciendo y que los delincuentes actúan cada vez con mayor profesionalidad y utilizan equipos especializados para extraer el combustible.
Impacto en las empresas: de las pérdidas a los problemas de liquidez
Expertos y transportistas señalan que el robo de combustible está teniendo consecuencias financieras cada vez más graves. Con los altos precios del diésel, perder unos cientos de litros en un solo incidente supone no solo una pérdida operativa, sino a menudo también una alteración del flujo de caja.
La magnitud del problema también se refleja en las cifras concretas de las empresas de transporte. Nazaire Quincé, CEO de la empresa francesa de transporte Transports Quincé, declaró a transport-info.fr que el año pasado la compañía perdió más de 13.800 litros de combustible, y que solo en enero 2026 se registró un robo de 5.207 litros, lo que se tradujo en una pérdida de alrededor de 6.750 euros. Como subraya, el robo de combustible se está convirtiendo en una forma de delincuencia organizada, y las autoridades no están tratando el problema como una prioridad.
Nicolas Combemorel, responsable de Transports Boucheix y Limatrans, describe experiencias similares y estima sus pérdidas por robo de combustible en torno a 15.000 euros el año pasado. El transportista también apunta a la falta de eficacia de los procedimientos: en su opinión, presentar denuncias a menudo no da resultados y los casos se archivan.
Tras las subidas del precio del combustible en marzo y abril, las pérdidas de los transportistas están aumentando de forma drástica. En casos extremos, los incidentes repetidos pueden contribuir a una pérdida de rentabilidad e incluso al colapso de la empresa, especialmente cuando se combina con otros problemas del sector, como retrasos en los pagos o el aumento de los costes de leasing.
¿Qué recomienda la policía?
Las autoridades de toda Europa subrayan que la mayoría de los robos afectan a vehículos aparcados en lugares mal iluminados y sin vigilancia.
La policía insta a denunciar comportamientos sospechosos y señala que los ladrones suelen fijarse en vehículos que se dejan durante el fin de semana o en paradas más largas, especialmente en los extremos de los aparcamientos y en las obras.
Cómo protegerse contra el robo de combustible
Los expertos del sector indican que eliminar el riesgo por completo es difícil, pero puede reducirse de forma significativa.
Entre las soluciones recomendadas se incluyen, entre otras, mallas antisucción, tapones reforzados con cierre, cerraduras del cuello de llenado, así como sistemas de alarma y sensores de nivel de combustible y monitorización telemática que permite un control continuo del consumo.
Las prácticas operativas son igual de importantes: aparcar en zonas bien iluminadas, colocar el cuello de llenado del depósito contra una pared u otro vehículo y utilizar aparcamientos vigilados. En la práctica, esto puede alargar el tiempo necesario para robar combustible y disuadir eficazmente a los delincuentes.
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