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El PMI de mayo enfría el repunte industrial en Europa: menos pedidos y más tensión en costes

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La industria europea continuó bajo presión en mayo. Mientras Reino Unido e Italia mostraron lecturas más sólidas, Francia volvió a terreno contractivo y Polonia y Rumanía se mantuvieron débiles.

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En el conjunto de la zona del euro, el PMI manufacturero se mantuvo por encima del umbral de 50 puntos —la referencia que separa expansión y contracción—, aunque el impulso perdió intensidad. Según S&P Global, los nuevos pedidos apenas avanzaron, la demanda exterior retrocedió y la presión de costes aumentó. Además, los plazos de entrega de los proveedores volvieron a alargarse y registraron su peor nivel desde junio de 2022.

El S&P Global Zona del euro Manufacturing PMI bajó de 52,2 en abril a 51,6 en mayo. También se debilitó el índice de producción: pasó de 52,3 a 51,3, el registro más bajo de los últimos cuatro meses.

S&P Global advierte de que el rebote reciente sigue muy condicionado por el acopio de inventarios y por las disrupciones en el suministro. En algunos países, fabricantes y clientes adelantaron compras para protegerse ante posibles subidas de precios y episodios de escasez. En otros, ese impulso temporal empieza a diluirse y deja al descubierto una demanda final más frágil.

Chris Williamson, economista jefe de empresas en S&P Global Market Intelligence, apunta que los fabricantes de la zona del euro empiezan a mostrar señales de fatiga por el encarecimiento y los problemas de suministro vinculados a la guerra en Oriente Medio. Añade que las fábricas están trasladando parte del aumento de costes a sus clientes, pero que la demanda se resiente precisamente por esos precios más altos.

El acopio de inventarios sigue marcando el ritmo

Los datos de mayo sugieren que el mejor tono de abril no fue un retorno nítido a un crecimiento estable. En varios mercados, los responsables de las encuestas PMI vincularon la evolución de pedidos, compras e inventarios a compras preventivas más que a una mejora sostenida de la demanda final.

En la zona del euro, los costes de los insumos repuntaron al mayor ritmo desde mayo de 2022, y los precios cobrados por los fabricantes aceleraron con la mayor intensidad en tres años y medio. Al mismo tiempo, los plazos de entrega se deterioraron con fuerza, complicando la planificación de la producción y las decisiones de aprovisionamiento.

Esta dinámica ya se había observado en Países Bajos en abril, cuando el Nevi Netherlands Manufacturing PMI subió a 54,4, su nivel más alto desde julio de 2022. Los fabricantes neerlandeses registraron el mayor aumento de nuevos pedidos en casi dos años, impulsado por clientes que reforzaron existencias ante la incertidumbre sobre precios y cadenas de suministro.

En mayo, sin embargo, las encuestas nacionales reflejan que ese efecto se distribuyó de forma desigual. En Reino Unido e Italia, el acopio todavía sostuvo producción y pedidos. En Alemania, Francia y España, el tirón asociado a compras adelantadas parece perder tracción.

Gráfico: lecturas del PMI manufacturero de mayo 2026 en varios mercados europeos. Entre paréntesis, la variación frente a abril. Por encima de 50: expansión; por debajo de 50: contracción.

Mercado PMI de mayo Señal principal
Reino Unido 53,9 La lectura más alta; los pedidos adelantados siguen sosteniendo la producción
Italia 52,9 Máximo desde abril 2022, pero apoyado por el acopio de seguridad
Zona del euro 51,6 La expansión se enfría con nuevos pedidos sin avance
España 51,2 Sigue por encima de 50, pero caen pedidos nuevos y exportaciones
Alemania 50,1 Casi estancada: los pedidos bajan por primera vez en 2026
Francia 49,7 Vuelve a contraerse tras diluirse el impulso del acopio de abril
Polonia 49,4 La caída más suave en 13 meses, aunque los pedidos siguen retrocediendo
Rumanía 48,3 Más cerca de estabilizarse, pero la demanda continúa débil

Tabla: resultados del PMI manufacturero de mayo y la señal principal por país

Alemania, Francia y España: señales de desgaste

Alemania ofreció una de las señales más claras de que el rebote industrial pierde fuerza. El S&P Global Alemania Manufacturing PMI bajó de 51,4 en abril a 50,1 en mayo, mínimo de cuatro meses y apenas por encima del nivel que indica estancamiento.

Los nuevos pedidos cayeron por primera vez en 2026 y también retrocedieron las ventas al exterior. La producción siguió creciendo, pero de forma muy marginal. Según S&P Global, el impulso de los pedidos adelantados se está apagando y vuelve a apreciarse una demanda de base más débil.

Además, los fabricantes alemanes afrontaron la mayor aceleración de costes de insumos desde junio de 2022, con subidas asociadas a energía, combustible, transporte, productos vinculados al petróleo y otras materias primas. El empleo cayó al ritmo más rápido desde febrero de 2025, en respuesta a la menor demanda y a la presión sobre los márgenes.

Francia regresó a contracción tras el respiro de abril. El S&P Global Francia Manufacturing PMI cayó de 52,8 a 49,7, por debajo de 50 por primera vez desde noviembre.

Los nuevos pedidos borraron las mejoras de abril, los pedidos de exportación cayeron con más fuerza y la producción se recortó. S&P Global considera que el impulso del acopio por parte de los clientes ya se ha disipado. Las empresas francesas también señalaron escasez de materias primas, limitaciones en transporte y combustible caro, mientras la inflación de costes de insumos tocó máximos de cuatro años.

España se mantuvo, por poco, en expansión, pero con un tono menos favorable de lo que sugiere el dato principal. El S&P Global España Manufacturing PMI descendió de 51,7 a 51,2. Los nuevos pedidos bajaron por quinta vez en seis meses, los pedidos de exportación encadenaron nueve meses de descensos y el empleo siguió reduciéndose.

Parte del soporte del PMI español vino de unos plazos de entrega más largos, un factor que en el cálculo del indicador puede sumar en positivo al interpretarse como mayor carga de trabajo en los proveedores. En mayo, no obstante, S&P Global vincula el deterioro directamente con la guerra en Oriente Medio y con el cierre efectivo del estrecho de Ormuz.

Los fabricantes españoles describieron una situación marcada por escasez de productos, importantes retrasos marítimos y un fuerte aumento de los costes del petróleo y de insumos relacionados.

Reino Unido e Italia tiran del grupo, pero con compras defensivas

Reino Unido fue el mercado con el mejor dato general entre los analizados. El S&P Global Reino Unido Manufacturing PMI subió de 53,7 en abril a 53,9 en mayo, su nivel más alto en cuatro años. La producción creció por segundo mes consecutivo y los nuevos pedidos avanzaron por sexto mes seguido.

También mejoró la demanda exterior: los fabricantes informaron de más negocio procedente de China continental, Europa, Japón, Norteamérica y Corea del Sur.

Aun así, S&P Global advierte de que la sostenibilidad del repunte sigue en cuestión. Algunas empresas atribuyeron el aumento de compras a clientes que adelantaron pedidos para reducir su exposición a subidas de precios y a posibles interrupciones en la cadena de suministro. La inflación de los precios de los insumos se situó cerca de máximos de casi cuatro años, y los precios de venta aumentaron al ritmo más rápido desde julio de 2022.

Rob Dobson, director en S&P Global Market Intelligence, explica que el avance reciente de los pedidos en Reino Unido depende en gran medida de que fabricantes y clientes hayan anticipado compras para amortiguar el impacto de la guerra en precios y logística.

Italia también se mantuvo con claridad en expansión. El S&P Global Italia Manufacturing PMI pasó de 52,1 a 52,9, su mejor registro en algo más de cuatro años. Los nuevos pedidos volvieron a crecer y la producción aceleró.

Pero el patrón se repite: S&P Global indica que el repunte de pedidos se debió con frecuencia a clientes que reforzaron stocks de seguridad ante posibles faltas de suministro y subidas de precios. Las compras aumentaron al ritmo más alto desde abril de 2022, aunque las existencias de insumos cayeron ligeramente porque los retrasos de entrega se intensificaron.

Los fabricantes italianos mencionaron mayores costes de materias primas, transporte marítimo, energía y combustible. La inflación de los insumos alcanzó máximos de cuatro años, y el incremento de los precios de salida fue el más fuerte en algo más de tres años y medio.

Distancia respecto al umbral de 50 puntos en mayo 2026

 

Polonia y Rumanía mejoran, pero siguen por debajo de 50

Polonia continuó en contracción, aunque con una caída más moderada. El S&P Global Polonia Manufacturing PMI subió de 48,8 en abril a 49,4 en mayo, su mejor lectura dentro de la actual racha de 13 meses de deterioro.

La producción aumentó por segunda vez en tres meses, apoyada por señales aún tímidas de mejora del mercado y por un acceso algo más favorable a algunas materias primas. Sin embargo, los nuevos pedidos bajaron por decimocuarto mes seguido: los encuestados mencionaron incertidumbre económica y geopolítica, además de clientes recortando compras por niveles de inventario elevados.

La inflación de costes se relajó respecto a abril, pero siguió alta. S&P Global indica que los fabricantes polacos continuaron soportando materias primas más caras vinculadas a la guerra en Oriente Medio, así como mayores gastos de transporte y energía. Los plazos de entrega se alargaron en la mayor medida desde junio de 2022.

Rumanía también permaneció por debajo del umbral de 50, pero avanzó hacia la estabilización. El BCR Rumanía Manufacturing PMI subió de 47,5 a 48,3, su tercera mejora consecutiva desde el mínimo histórico de febrero.

La producción y los nuevos pedidos siguieron cayendo, pero a un ritmo menor. El empleo y la actividad de compras estuvieron prácticamente estables, y las presiones inflacionistas se suavizaron por segundo mes. Aun así, las empresas señalaron debilidad tanto en la demanda interna como en la exterior, presión sobre los presupuestos de los clientes y retrasos de suministro relacionados en parte con el conflicto en Oriente Medio.

Ciprian Dascalu, economista jefe de BCR, considera que la tendencia al alza podría indicar que el sector manufacturero rumano empieza a ganar tracción, aunque una demanda externa más floja —incluida la procedente de Alemania— podría limitar la recuperación.

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