La aplicación del acuerdo con los socios sudamericanos arranca de forma provisional, pese a que el proceso de ratificación completo aún no ha concluido. El movimiento abre nuevas opciones para las empresas europeas, pero también mantiene vivas las fricciones políticas y económicas dentro de la UE.
Rebajas arancelarias por etapas, no una avalancha de importaciones
Desde principios de mayo, los productos procedentes de Mercosur pueden entrar en la Unión Europea con condiciones preferentes. La reducción de aranceles se ha diseñado de forma gradual y, en el caso de los bienes más sensibles, con límites mediante cuotas. El objetivo es minimizar el riesgo de que el mercado europeo se vea de golpe inundado por alimentos más baratos.
El texto incorpora además un mecanismo de salvaguardia para reaccionar ante posibles distorsiones. Si los precios caen al menos un 5 por ciento, la UE puede reintroducir derechos o restringir temporalmente las importaciones.
Comisión Europea: ventajas desde el primer día
Para Bruselas, el acuerdo empieza a dar resultados desde ya. Los exportadores de la UE pueden aprovechar de inmediato aranceles más bajos y un mejor acceso a los mercados de Mercosur.
El ejemplo más claro es el automóvil. Los gravámenes a la exportación de coches eléctricos e híbridos bajan del 35 por ciento al 25 por ciento, mientras que en los vehículos con motor de combustión la tarifa cae del 35 por ciento al 17,5 por ciento. En componentes de automoción, la liberalización alcanzará el 90 por ciento de las exportaciones a lo largo de los próximos 10 años.
El mismo esquema se extiende a otros sectores:
- maquinaria y equipos: los aranceles actuales, entre el 14 y el 20 por ciento, se eliminarán progresivamente para el 93 por ciento de las exportaciones
- farmacéuticos: los derechos, de hasta el 14 por ciento, se reducirán a cero en un plazo de 10 años
- textil: se suprimirán aranceles de hasta el 35 por ciento en un periodo de ocho años
Los servicios también ganan protagonismo
El acuerdo no se limita al comercio de bienes. También amplía el acceso a mercados de servicios, con menciones específicas a los servicios financieros, las telecomunicaciones y los servicios postales.
El marco prevé medidas para facilitar, entre otras cosas:
- prestar servicios en igualdad de condiciones frente a operadores locales
- traslados temporales de personal por motivos empresariales
- reglas regulatorias más claras, también en telecomunicaciones y en el acceso al espectro radioeléctrico
Además, las empresas de la UE podrán optar a licitaciones públicas, incluidas las de Argentina, Brasil y Uruguay.
Polonia acudirá al TJUE
El Gobierno polaco se ha opuesto al acuerdo desde el principio, tanto por su contenido como por la forma de tramitación, y en especial por la decisión de empezar a aplicar partes del texto antes de completar la ratificación.
“Estamos preparando una denuncia ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea porque no aceptamos cómo se ha tramitado el acuerdo UE–Mercosur ni su aplicación parcial desde el 1 de mayo. Queremos que el Tribunal revise las decisiones adoptadas. Desde el inicio hemos señalado lo que este acuerdo podría significar para la agricultura y las exportaciones polacas. Al mismo tiempo, estamos abriendo nuevos mercados —en Japón, Corea y Marruecos— para reforzar la posición de los alimentos polacos”, declaró Stefan Krajewski, ministro de Agricultura y Desarrollo Rural.
Según el Ejecutivo, Polonia intentó formar una minoría de bloqueo con, entre otros, Francia, Irlanda, Austria y Hungría, pero no logró reunir apoyos suficientes.
Un procedimiento ante el TJUE puede prolongarse durante años y, por sí solo, presentar la demanda no paraliza la aplicación del acuerdo. En paralelo, el Parlamento Europeo también ha solicitado una evaluación sobre la compatibilidad del pacto con los tratados de la UE.
La industria puede salir ganando; el campo mantiene sus reservas
Los beneficios no se reparten por igual. Las mayores oportunidades se concentran en la industria —sobre todo en automoción, fabricación de maquinaria y sector metalúrgico—, donde el acuerdo mejora el acceso a mercados que durante años han estado protegidos por aranceles elevados.
La agricultura sigue siendo el punto más delicado. Esa sensibilidad explica buena parte de las reticencias de algunos Estados miembros, incluida Polonia, que subrayan la menor competitividad en precios de los productores europeos frente a importaciones procedentes de fuera del continente.
Francia pide mantener la presión política
Polonia no es el único país crítico. En Francia, la oposición es especialmente intensa en el ámbito agrario. “Sigamos luchando y sigamos exigiendo”, afirma Jérémy Decerle, eurodiputado y ganadero, miembro de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural del Parlamento Europeo.
Decerle recuerda que el acuerdo se está aplicando de manera provisional porque el Parlamento Europeo aún no ha completado la ratificación. A su juicio, el desenlace no está cerrado y un rechazo en la Eurocámara podría terminar tumbando el pacto.
También insiste en que se trata de un expediente de largo recorrido, y que tanto la opinión del TJUE como la posterior votación de los eurodiputados serán determinantes.
Alemania: las empresas ven margen de crecimiento
En Alemania, la lectura es distinta. La Cámara Alemana de Industria y Comercio (DIHK) considera que el comercio con Sudamérica ganará peso gracias al acuerdo con Mercosur.
En una encuesta de la DIHK, el 44 por ciento de las empresas con actividad internacional prevé efectos apreciables a medio plazo. Para la organización, es una señal de que los vínculos comerciales con la región sudamericana están adquiriendo mayor relevancia.
Qué deben hacer ahora los exportadores
La entrada en juego del acuerdo trae también exigencias prácticas de cumplimiento para las empresas. Entre otras tareas, los exportadores tendrán que:
- obtener un número EORI
- verificar las normas de origen
- preparar la documentación comercial y aduanera
- revisar requisitos y limitaciones del mercado de destino
El acceso a herramientas de apoyo a la exportación está pensado para ayudar a las empresas a moverse en estas nuevas condiciones comerciales.
El comercio avanza, pero el debate sigue abierto
El inicio de la aplicación del acuerdo UE–Mercosur refleja hacia dónde se está moviendo el comercio global. Por un lado, amplía el acceso a mercados y abre oportunidades para exportar. Por otro, mantiene la tensión entre sectores y entre Estados miembros. En los próximos meses, las decisiones de las instituciones europeas aclararán si esta aplicación provisional se convierte en una base estable de cooperación o si es solo un capítulo más de una disputa más larga sobre el rumbo de la política comercial europea.









