Con el acuerdo transitorio UE–Mercosur en marcha, los operadores pueden solicitar trato arancelario preferente en el comercio con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Ahora bien, para acceder a esas reducciones hay que cumplir requisitos formales concretos y acreditar correctamente el carácter originario de la mercancía mediante la documentación adecuada.
Las declaraciones aduaneras deben incluir los códigos de preferencia y de documentos correctos, entre ellos el U126 para la documentación de origen. Además, entran en juego nuevos identificadores vinculados a la región Mercosur. Sobre el papel parece sencillo; en la operativa diaria, puede exigir mucha más precisión.
Preferencia después del despacho: hasta dos años para rectificar
Una de las novedades más relevantes es que se puede pedir el trato preferencial incluso una vez importada la mercancía. Si en el momento del despacho no se solicitó la preferencia, el importador podrá hacerlo más tarde, con un límite de hasta dos años desde la fecha de importación. Esto resulta especialmente útil cuando el documento de origen llega tarde, necesita correcciones o cuando la mercancía se ha acogido a regímenes especiales, como el depósito aduanero.
Aun así, conviene no confiarse y tratarlo como un “plan B” para dejar el origen para el final. Modificar declaraciones a posteriori suele aumentar la probabilidad de controles y de requerimientos adicionales por parte de la Administración.
Mercosur no aplica un modelo único
Para muchas empresas, la sorpresa llega al comprobar que los países de Mercosur no han implantado un método uniforme para acreditar el origen.
En algunos mercados se admiten dos vías de prueba, mientras que en otros solo una. Argentina, Brasil y Uruguay aceptan tanto la declaración estándar del exportador como una versión transitoria del certificado de origen. Paraguay, por ahora, se apoya exclusivamente en el esquema basado en certificado.
Lo que parece un matiz técnico puede convertirse rápidamente en un error caro.
Si, por ejemplo, se presenta el tipo de documento equivocado para mercancía originaria de Paraguay, la aduana puede rechazar la preferencia.
En la práctica, esto puede traducirse en:
• pago de aranceles adicionales,
• intereses,
• apertura de un procedimiento de verificación,
• plazos de despacho más largos.
Menos margen de error en los documentos de origen
El nuevo marco eleva de forma notable el nivel de exigencia en materia de formalidades documentales.
Los exportadores de Mercosur tendrán que utilizar números de identificación específicos, como:
• CUIT – Argentina,
• CNPJ – Brasil,
• RUT – Uruguay.
Las autoridades aduaneras pueden comprobar estos datos a través de registros electrónicos nacionales.
También cuenta cómo se redacta el origen. En la documentación deben utilizarse denominaciones amplias como “Unión Europea” o “Mercosur”. No deberían aparecer nombres de países concretos, como Polonia o Brasil. Es un detalle pequeño, pero puede bastar para que se cuestione la validez del documento.
Atención extra a mercancía en tránsito o en depósito
El acuerdo incluye medidas transitorias para mercancías que, cuando entraron en vigor las reglas, estaban en tránsito, en depósitos aduaneros o en zonas francas. En estos casos, se podrá seguir aplicando el trato preferencial durante un plazo de hasta seis meses desde el inicio de la aplicación del acuerdo.
Operativamente, esto obliga a reforzar el seguimiento de las importaciones marítimas y de los envíos sometidos a regímenes especiales.
Los documentos de origen, pieza clave en la gestión del riesgo
Durante años, los documentos de origen se han tratado como un simple trámite que se añadía al final del proceso logístico. Con las reglas UE–Mercosur, queda claro que las aduanas pueden enfocarlo de otra manera.
El riesgo no se limita al origen del producto. Los controles también pueden revisar la coherencia de la documentación, la exactitud de los números de identificación del exportador, el uso de los modelos correctos y la coincidencia de datos entre facturas, documentos comerciales y la declaración aduanera. Para muchas compañías, implantar un proceso de validación del origen antes del despacho dejará de ser una recomendación y pasará a ser una forma práctica de reducir el riesgo aduanero.
Lo esencial para los importadores
El acuerdo UE–Mercosur permite acceder a aranceles preferentes, pero a cambio introduce nuevas obligaciones y riesgos asociados a la documentación. En el día a día, el resultado dependerá no solo de conocer las reglas de origen, sino de presentar los documentos adecuados y tener en cuenta las diferencias entre los distintos países de Mercosur. Con el nuevo enfoque, un error formal aparentemente menor puede suponer la pérdida de la preferencia, costes adicionales y un mayor nivel de escrutinio por parte de la aduana.
Sobre la autora:
Dra. Izabella Tymińska, experta en aduanas, especializada en derecho aduanero y comercio exterior. Presta servicios de asesoramiento en normativa aduanera, importación y exportación de bienes y servicios, así como en el análisis financiero y económico de contratos internacionales. Se centra en casos complejos y no estándar. Ex empleada de aduanas durante muchos años, también ha trabajado en empresas de logística y forwarding, incluida la participación en órganos de dirección. Imparte docencia en la War Studies Academy de Varsovia (Instituto de Logística, Facultad de Gestión y Mando). Ha enseñado en la universidad ALMAMER de Varsovia, en la University of Customs and Logistics y en la University of Technology and Economics. Es licenciada en Economía, Logística, Relaciones Internacionales, Gestión y Economía de la Defensa.









