Desde principios de 2026, Eslovaquia permite expedir visados nacionales, por un periodo equivalente a la duración del contrato y de hasta un año, a conductores de autobús y de vehículos pesados destinados al transporte internacional que procedan de terceros países. Hasta entonces, estos visados tenían una duración máxima de 180 días.
Según la Oficina Central de Trabajo, Asuntos Sociales y Familia de Eslovaquia, durante 2026 podrán expedirse hasta 5.000 visados nacionales de este tipo. Los trabajadores que cumplan los requisitos pueden proceder, entre otros países, de Ucrania, Serbia, Georgia, India, Filipinas, Nepal, Kazajistán y Uzbekistán.
El Gobierno considera que el anterior límite de seis meses no ofrecía tiempo suficiente ni a las empresas ni a los trabajadores para consolidar la relación laboral. La ampliación pretende facilitar la adaptación, completar la formación profesional y reducir la rotación de personal.
Aun así, las empresas describen los primeros meses de aplicación como una mejora progresiva, no como un cambio decisivo.
«Tras la modificación de la normativa, algunos transportistas están incorporando un número ligeramente mayor de conductores procedentes de terceros países. Estos trabajadores desempeñan sus funciones con normalidad y de acuerdo con lo esperado», explica Stanislav Michalička, de la Asociación Eslovaca de Logística y Transitarios (ZLZ SR).
La asociación reconoce que la medida ha ayudado a determinadas empresas, pero subraya que las dificultades de contratación no se limitan a los conductores de camión.
Un año facilita la adaptación de los conductores
Para una empresa que contrata personal extranjero, ampliar de seis meses a un año la validez del visado supone mucho más que cubrir una plaza vacante. Jozef Ševčík, responsable de Raben Logistics en Eslovaquia, señala que los conductores necesitan tiempo para familiarizarse con los procedimientos, las tecnologías y el funcionamiento de sus equipos.
Ese proceso no puede completarse en unos pocos meses. Un visado de un año resulta útil para los conductores, pero también para las empresas logísticas que invierten en su formación.
Raben Logistics Slovakia todavía no ha incrementado el número de sus conductores procedentes de terceros países, ya que anteriormente hizo frente a la escasez mediante la contratación de profesionales eslovacos. No obstante, Ševčík afirma que la empresa valorará recurrir a trabajadores extranjeros en futuras incorporaciones.
El problema demográfico de fondo sigue sin resolverse. Muchos conductores con experiencia se jubilan y son pocos los jóvenes que se incorporan a la profesión. Además, obtener los permisos de conducción y las cualificaciones profesionales necesarias requiere una inversión de varios miles de euros, lo que supone otra barrera de entrada.
La falta de personal también afecta a los almacenes
Las empresas logísticas tienen problemas para cubrir otros puestos operativos. La ZLZ SR advierte de una escasez creciente de trabajadores de almacén, personal de tráfico y operadores de carretillas elevadoras, mientras que Raben afronta dificultades similares en varias áreas operativas.
La contratación internacional puede resultar especialmente útil en trabajos manuales en los que el dominio del eslovaco es menos determinante. Preparadores de pedidos, operarios de almacén, conductores de camiones y carretilleros son algunos de los perfiles que las empresas esperan cubrir cada vez más con trabajadores extranjeros.
Sin embargo, esta vía también encarece el proceso. Las empresas que recurren a agencias deben asumir mayores costes, mientras que la contratación directa en el extranjero implica más trámites, además de periodos de formación e integración más largos.
Por eso, el sector reclama un marco migratorio estable y previsible a largo plazo, en lugar de depender únicamente de medidas puntuales de contratación. Entre las propuestas de Raben figuran facilitar la transición del visado nacional al permiso de residencia temporal y acelerar el reconocimiento de las cualificaciones y los permisos de conducción obtenidos en otros países.
La normativa ya ha dado un paso en esa dirección. Desde julio de 2026, la legislación laboral eslovaca permite a los ciudadanos de terceros países pasar de un visado nacional a un permiso de residencia temporal por motivos de trabajo, siempre que continúen desempeñando el mismo puesto.








