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Falsos subcontratistas en el transporte por carretera: una cesión y la carga desaparece

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Una empresa de transporte con experiencia en el Tirol ha sido víctima de una estafa bien preparada. Los delincuentes se hicieron pasar por subcontratistas fiables, se hicieron con dos envíos de alto valor y desaparecieron con la mercancía. Las pérdidas se calculan en decenas de miles de euros y la policía advierte de que el caso podría acarrear consecuencias también para el transportista que cedió el servicio.

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El esquema fue simple y, precisamente por eso, efectivo. Los estafadores contactaron con una empresa austriaca de la zona de Innsbruck-Land presentándose como operadores de transporte legítimos. Poco después, lograron que se les asignaran dos transportes de materias primas. La carga se recogió en Italia, pero nunca llegó a su destino en Alemania.

Todo parecía rutinario… hasta que dejó de serlo

Según las autoridades austriacas, los autores actuaron de forma calculada y se aprovecharon de la confianza que suele sostener la colaboración entre empresas del sector.

Sobre el papel, era una subcontratación B2B como tantas. En la práctica, la mercancía quedó fuera de la cadena logística. La falta de comprobaciones sólidas del transportista facilitó que la carga fuera sustraída sin una posibilidad realista de recuperarla. El perjuicio asciende a una cifra de cinco dígitos en euros.

La responsabilidad puede recaer igualmente en el transportista

En este tipo de situaciones, la responsabilidad económica puede trasladarse a la empresa que inicialmente derivó el encargo. Es decir: aunque el transportista no haya participado en el fraude, puede acabar respondiendo por lo ocurrido si el subcontratista no fue verificado adecuadamente.

Verificar a los colaboradores ya no es una opción

El caso del Tirol, señalan los expertos, encaja en un problema más amplio: aumentan las estafas y los intentos de fraude a lo largo de la cadena de transporte.

Karol Wojtowski, Debt Collection Field Leader en Pactus.eu, insiste en que hace falta una diligencia debida más estricta y enumera señales de alerta que deberían poner en guardia tanto a transitarios como a transportistas.

“Si miramos el ejemplo del Tirol, hay que decirlo sin rodeos: el fraude en el transporte ya no son unos pocos ‘incidentes’ aislados. Se ha convertido en un modelo de negocio sofisticado utilizado por grupos criminales”, señala Karol Wojtowski.

El experto subraya varios indicios que conviene tratar como puntos de control innegociables.

“Lo primero: atención a la manipulación de dominios de correo. Es el foco más habitual. Los delincuentes crean dominios muy parecidos a los de empresas reales (por ejemplo, en lugar de @nombreempresa.at escriben desde @nombreempresa-gmbh.com). Si el correo de contacto no coincide exactamente con la web oficial o con los datos del registro VIES, es una alarma de máximo nivel”, recalca Wojtowski.

También advierte de que una cuenta “nueva” o “inactiva” en una bolsa de cargas debería encender las alertas.

“Una actividad repentina de una empresa que no publicaba vehículos desde hace años, o una cuenta creada hace apenas unas semanas, puede apuntar a una identidad suplantada o a una empresa pantalla”, explica.

Otro patrón frecuente es la prisa combinada con la ausencia total de negociación.

“Los estafadores rara vez regatean la tarifa. Aceptan prácticamente cualquier precio, con tal de recibir el encargo y los datos de carga lo antes posible. Si la otra parte presiona para enviar la orden de inmediato y no hace preguntas técnicas, hay que extremar la cautela”, avisa el experto.

Wojtowski recomienda además revisar con lupa la información del seguro, un punto donde suelen aparecer incoherencias en montajes fraudulentos.

“Hoy ya no basta con un escaneo de la póliza de responsabilidad del transportista. El estándar debería ser verificar por teléfono con la aseguradora (para confirmar que la prima está pagada y que el documento no es una falsificación). A menudo, los delincuentes ‘pegan’ nuevas fechas de validez con software de edición”, añade.

La última señal puede surgir justo en el muelle: un cambio de vehículo a última hora.

“Es el último momento para reaccionar. Si llega un camión con matrículas distintas a las que figuran en la orden y el conductor lo justifica con una ‘avería repentina’, no debe entregarse la carga sin repetir una verificación completa”, advierte Karol Wojtowski.

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