La apertura afecta a 30,7 kilómetros en sentido Valladolid y a 25,5 kilómetros en sentido Soria. Según el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, con la puesta en servicio de estos tramos queda operativa la mayor parte del recorrido entre Quintanilla de Arriba y Tudela de Duero.
Sin embargo, la infraestructura todavía no está completamente terminada. El nuevo viaducto sobre el Duero y varios tramos de conexión continúan en obras, lo que impide habilitar el recorrido para el tráfico pesado de larga distancia.
Los camiones de largo recorrido seguirán por la N-122
Mientras se mantenga esta situación provisional, los camiones que realizan transporte de larga distancia deberán continuar utilizando la carretera N-122.
Fenadismer señala que únicamente podrán acceder al nuevo tramo de la A-11 los vehículos pesados que acrediten operaciones de tráfico local en la zona afectada. La Guardia Civil de Tráfico controlará los accesos y el incumplimiento de la restricción puede ser sancionado con multas de hasta 200 euros.
Para los transportistas, la apertura parcial de la autovía no supone por tanto un cambio inmediato de itinerario en los trayectos de largo recorrido. La N-122 seguirá concentrando buena parte del tráfico pesado hasta que pueda ponerse en servicio la conexión completa.
El viaducto sobre el Duero, clave para completar el tramo
El elemento pendiente más importante es el viaducto sobre el río Duero. Su finalización está prevista para la primera mitad de 2027, según la información difundida por el Ministerio. Una vez completadas las obras, el nuevo corredor sumará 34,7 kilómetros de autovía. La inversión total en el tramo asciende a 265 millones de euros.
Será entonces cuando los vehículos pesados puedan utilizar con normalidad este sector de la A-11.
La apertura parcial podría aliviar la N-122
Aunque los camiones de largo recorrido deberán seguir utilizando la carretera convencional, la apertura de la A-11 puede reducir parte de la presión sobre la N-122. La nueva autovía absorberá fundamentalmente desplazamientos locales y tráfico ligero. Esto puede disminuir el número de vehículos en la carretera paralela y, con ello, las maniobras de adelantamiento y las interacciones entre turismos y camiones.
La seguridad vial es uno de los principales argumentos para completar este corredor. La N-122 soporta desde hace años una combinación de tráfico local, transporte de mercancías y desplazamientos de larga distancia que genera situaciones especialmente delicadas en determinados tramos.
Una autovía que sigue pendiente de completar
La construcción de la Autovía del Duero acumula una larga trayectoria. Los primeros tramos de la A-11 entraron en servicio en 2004 y, tras varios años con pocos avances, la apertura de nuevos sectores se reactivó a partir de 2018. Desde entonces se han invertido 486 millones de euros y se han puesto en servicio 55 kilómetros adicionales en las provincias de Soria y Burgos. El Ministerio cifra en unos 890 millones de euros la inversión acumulada desde el inicio del desarrollo de la A-11.
El mapa oficial de obras en ejecución del Ministerio incluye actualmente los tramos Olivares de Duero-Tudela de Duero, de 20,2 kilómetros, y Quintanilla de Arriba-Olivares de Duero, de 14,5 kilómetros. Todavía quedan además varios sectores pendientes. Continúan las obras entre Langa de Duero y Aranda de Duero, mientras que otros proyectos están en fase de actualización o preparación administrativa.
Para el transporte por carretera, la consecuencia inmediata es clara: la apertura anunciada en Valladolid mejora la continuidad de la A-11, pero todavía no ofrece una nueva alternativa completa para los camiones. Hasta que finalice el viaducto sobre el Duero, el tráfico pesado de largo recorrido seguirá dependiendo de la N-122.









