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Las 44 toneladas vuelven a dividir al transporte europeo. Fenadismer alerta del riesgo para los transportistas españoles

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La posible apertura al transporte transfronterizo con vehículos de 44 toneladas vuelve a tensionar el debate en Bruselas. Fenadismer advierte de que una modificación de la Directiva europea sobre pesos y dimensiones podría colocar a las empresas españolas en una situación de desventaja frente a otros mercados comunitarios, especialmente por la falta de armonización normativa entre Estados miembros.

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La organización española reclama que cualquier ampliación del tonelaje internacional se limite únicamente a vehículos de cero emisiones, con el fin de compensar el peso adicional de las baterías. A su juicio, extender las 44 toneladas al transporte convencional generaría inseguridad jurídica y nuevas barreras operativas para los transportistas.

Fenadismer rechaza la ampliación generalizada

La Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (Fenadismer) expresó su oposición a las iniciativas impulsadas por diferentes organizaciones europeas que buscan modificar la Directiva 96/53/CE para permitir operaciones transfronterizas generalizadas con 44 toneladas entre países que ya aceptan ese límite en el ámbito nacional.

La federación recuerda que, desde hace casi dos décadas, la normativa comunitaria mantiene el límite de 40 toneladas para el transporte internacional por carretera dentro de la Unión Europea. Aunque varios países elevaron el tonelaje permitido en sus mercados internos, las operaciones internacionales por encima de ese umbral continúan prohibidas.

En este contexto, Fenadismer sostiene que la revisión de la directiva actualmente en trámite debería mantener una excepción exclusiva para vehículos eléctricos de cero emisiones. Según la organización, se trata de una fórmula coherente para compensar parcialmente el peso de las baterías sin alterar las condiciones competitivas del mercado.

El problema de la falta de armonización

Uno de los principales argumentos de Fenadismer se centra en las diferencias regulatorias existentes entre los distintos países europeos. La organización considera que autorizar el transporte transfronterizo de 44 toneladas únicamente porque dos Estados acepten ese peso en el ámbito nacional abriría la puerta a múltiples conflictos legales y técnicos.

La federación pone como ejemplo la relación entre España y Francia. Mientras el mercado francés exige de forma estricta que los vehículos de 44 toneladas cumplan con la normativa ambiental Euro VI, en España todavía es posible operar con vehículos Euro V o inferiores en este tipo de transporte, ya que dicho requisito no es obligatorio a nivel nacional.

Según Fenadismer, si prospera la propuesta defendida por algunas organizaciones europeas, numerosos transportistas españoles podrían encontrarse con restricciones de acceso al mercado francés por no cumplir requisitos técnicos adicionales.

La patronal advierte de que esta situación supondría “una inseguridad jurídica inasumible” para las empresas, obligadas a operar bajo condiciones diferentes a las vigentes en su país de matriculación.

Críticas al argumento medioambiental

Fenadismer también cuestiona que la ampliación de las 44 toneladas para el transporte internacional convencional pueda presentarse como una medida de sostenibilidad ambiental.

La organización recuerda que la Unión Europea ya dispone de instrumentos regulatorios específicos para impulsar la descarbonización del transporte, entre ellos las normas de reducción de emisiones de CO₂, el Pacto Verde Europeo, la Directiva de Energías Renovables y el paquete legislativo de movilidad sostenible.

En consecuencia, considera que utilizar el aumento del tonelaje como herramienta ambiental carece de justificación en el actual contexto regulatorio europeo.

Petición al Gobierno español y a Bruselas

Ante este escenario, Fenadismer instó tanto a las instituciones comunitarias como al Gobierno español a rechazar cualquier modificación normativa que pueda perjudicar la competitividad de las empresas nacionales frente a regulaciones unilaterales impuestas por otros Estados miembros.

La federación insiste en que el mercado único europeo debe garantizar condiciones homogéneas de competencia y evitar que las diferencias técnicas o medioambientales entre países terminen limitando el acceso de los transportistas españoles a determinados corredores internacionales.

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