En declaraciones al diario sectorial alemán «DVZ», Dirk Engelhardt reconoció que las empresas alemanas tienen actualmente unos costes demasiado elevados para competir en igualdad de condiciones con operadores de algunos países de Europa Central y Oriental.
Las empresas alemanas no son competitivas en este momento, principalmente por el precio del diésel y los costes laborales, afirmó Engelhardt.
Por eso, el Paquete de Movilidad ocupa un lugar central en las demandas de la BGL. La normativa se diseñó para equilibrar las condiciones en el mercado europeo del transporte, pero su aplicación desigual sigue siendo uno de los principales problemas.
Un marco estricto que se aplica demasiado poco
Engelhardt describió el Paquete de Movilidad como una «espada afilada» que existe sobre el papel, pero rara vez se utiliza con eficacia en la práctica.
La BGL señala que, cuando en Alemania se detecta una infracción cometida por una empresa bajo la jurisdicción de otro Estado miembro, el procedimiento posterior no siempre desemboca en una sanción efectiva.
Por ello, la asociación alemana reclama un intercambio más rápido de información entre las autoridades de control y mayores competencias a escala europea para perseguir los incumplimientos. Entre sus propuestas figura el uso de los datos de los tacógrafos inteligentes de segunda generación. Los cruces de frontera registrados automáticamente podrían enviarse a una base de datos europea accesible para las autoridades de control de distintos países.
Según la BGL, esta herramienta facilitaría la selección de transportistas para las inspecciones y mejoraría la supervisión de las operaciones transfronterizas.
Los cargadores también deben asumir responsabilidades
La BGL considera que los clientes del transporte deben implicarse más. Engelhardt sostiene que quienes contratan estos servicios suelen fijarse únicamente en el precio más bajo, mientras que el conductor o el transportista acaba asumiendo las consecuencias cuando se incumplen las normas.
La asociación defiende, por tanto, que la responsabilidad se distribuya entre todos los participantes de la cadena de transporte.
El planteamiento también afecta a las empresas de Europa Central y Oriental. Alemania no propone expulsar a los transportistas extranjeros de su mercado, sino que las mismas reglas se apliquen a todos los operadores con mayor rigor y de forma coherente.
Los transportistas alemanes pierden cuota de mercado
Las cifras citadas por Engelhardt muestran la dimensión del problema para el sector alemán. En los últimos 20 años, el volumen de mercancías transportadas por empresas alemanas ha caído alrededor de un 24 %. Además, las compañías han reducido sus flotas aproximadamente entre un 10 y un 15 % en los dos últimos años, en gran medida por la falta de conductores.
La BGL teme que una nueva reducción de la capacidad nacional aumente la dependencia de Alemania de los transportistas extranjeros. Sin embargo, Engelhardt insiste en que la solución no pasa por recuperar el proteccionismo. El mercado europeo debe seguir abierto, pero la competencia tiene que desarrollarse en condiciones comparables.
El debate sobre el Paquete de Movilidad cambia de foco
Hasta ahora, la discusión sobre el Paquete de Movilidad se ha centrado sobre todo en sus propias normas: desplazamiento de conductores, cabotaje, periodos de descanso y obligaciones de los transportistas. Las declaraciones de Engelhardt apuntan a que la siguiente etapa podría centrarse menos en crear nuevas exigencias y más en garantizar el cumplimiento de las reglas vigentes.
Los transportistas alemanes reclaman ahora inspecciones más eficaces, mejores flujos de información y medidas más uniformes contra las infracciones en toda la UE. Para las empresas de Polonia, Lituania y otros países de la región, este cambio podría ser más relevante que una nueva reforma integral del Paquete de Movilidad.









