Por el volumen de incidencias y su carácter repetitivo, los inspectores concluyeron que no se trataba de errores puntuales, sino de una práctica sistemática y consciente al margen de las normas que regulan la conducción y los periodos de descanso.
La revisión abarcó tres meses de registros
En abril de 2026, la Policía de Tráfico de Bari, junto con la Inspección de Trabajo del Área Metropolitana, llevó a cabo una auditoría administrativa exhaustiva en una empresa de transporte que opera rutas nacionales e internacionales.
Los inspectores analizaron los datos del tacógrafo correspondientes a 92 días de 2025, centrando la atención en el cumplimiento de los límites de conducción y en las pausas y descansos obligatorios, según virgilio.it.
Noventa y nueve infracciones y una sanción de más de ochenta y cinco mil euro
El resultado fue contundente: se contabilizaron 99 infracciones del Código de Circulación, todas relacionadas con el uso del tacógrafo y el incumplimiento de los tiempos de conducción y descanso.
La multa impuesta a la empresa ascendió a 85 740 euro. Además, los conductores implicados acumularon en conjunto 990 puntos de sanción.
Según los inspectores, las anomalías no eran fruto de la casualidad: los registros y la documentación evidenciaban un patrón repetido, integrado en la organización del trabajo de la empresa.
Controles dirigidos en toda la zona
El caso de Bari se enmarca en una campaña de inspecciones más amplia llevada a cabo en la región en los últimos meses.
En febrero de 2026, los servicios de control inspeccionaron a otro operador de transporte. En ese caso, las medidas fueron aún más severas: las sanciones superaron los ciento cincuenta mil euro y los conductores acumularon 1780 puntos de sanción.
Aquella auditoría abarcó alrededor de 50 días de actividad. Los datos del tacógrafo se analizaron con software especializado y se detectó una dinámica similar de incumplimientos, incluida la práctica de fragmentar las pausas para prolongar los periodos de conducción.









