La actuación tuvo lugar el 5 de mayo de 2026 en la carretera I/68, en Bystřice nad Olší, cerca de la frontera con Polonia. Los inspectores dieron el alto al camión tras identificar anomalías tanto en los registros del tacógrafo como en los datos obtenidos de los sistemas electrónicos del vehículo.
El tacógrafo anotaba «descanso» mientras el vehículo avanzaba
Según informó «INSID», una revisión inicial ya apuntaba a una posible interferencia en el sistema que registra los tiempos de trabajo del conductor. La inspección técnica posterior confirmó las sospechas.
Los agentes localizaron una modificación no autorizada vinculada al sensor de movimiento. Como consecuencia, mientras el camión circulaba, el tacógrafo reflejaba «descanso» en lugar de conducción u otra actividad.
«El conductor negó rotundamente cualquier manipulación. Incluso advirtió de que, si la inspección le hacía perder la descarga programada en Rusia, reclamaría una compensación», declaró Tomáš Láryš, inspector de «INSID» y responsable de la región nororiental.
Garantía de más de 150.000 coronas checas
El incidente tuvo un coste importante para la empresa. «INSID» exigió una garantía de 150.000 coronas checas, equivalente a aproximadamente 6.200 euros.
Además, los inspectores retiraron el sensor de movimiento y lo incorporaron como prueba para el procedimiento administrativo. El conductor no pudo continuar el viaje hasta que se eliminó la instalación ilegal.
«Tuvo que acudir a un taller autorizado, instalar un sensor de movimiento nuevo y recalibrar el sistema. Solo entonces pudo reanudar la ruta», detalló Tomáš Láryš.

La manipulación del tacógrafo sigue siendo una de las infracciones más graves
«INSID» subraya que alterar el tacógrafo continúa estando entre las faltas más graves en el transporte por carretera. Un registro falsificado puede ocultar el tiempo real de conducción y facilitar el incumplimiento de los descansos obligatorios.
El organismo añade que, actualmente, la detección no se basa únicamente en revisar los datos del tacógrafo: también se apoya en diagnósticos de los sistemas electrónicos del vehículo y en inspecciones técnicas exhaustivas.
«La manipulación del tacógrafo permite esconder el tiempo real de conducción y esquivar normas pensadas para proteger la seguridad vial y a los propios conductores», recalcó «INSID».
Hasta 200.000 coronas checas en el acto y riesgo para la licencia
Los inspectores checos recuerdan que, cuando se detecta una manipulación, pueden exigir en el momento una garantía de hasta 200.000 coronas checas, es decir, cerca de 8.200 euros. Esta cantidad actúa como garantía de que el transportista participará en el procedimiento administrativo vinculado a la infracción.
Las consecuencias, sin embargo, pueden ir mucho más allá del pago. En casos considerados graves o reiterados, también pueden iniciarse actuaciones sobre la honorabilidad del operador, lo que en última instancia puede desembocar en la retirada de la licencia comunitaria de transporte.









