Viajar en la cabina de un camión: la apuesta de Truckly por el “truckpooling” en Francia

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¿Y si, en lugar de subirte a un autobús o a un tren, hicieras el trayecto en la cabina de un camión? En Francia, una prueba piloto quiere convertir esa idea —que a primera vista suena improbable— en una alternativa real para moverse. La propuesta se basa en aprovechar el asiento libre del acompañante en camiones de larga distancia para transportar pasajeros en rutas donde el transporte público escasea o resulta demasiado caro. El proyecto, impulsado por dos emprendedoras de Marsella, ya está generando interés… y también críticas dentro del sector.

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La startup que está detrás del experimento se llama Truckly y su objetivo es conectar el transporte de mercancías con la movilidad compartida. En la práctica, el conductor pone a disposición el asiento libre de la cabina, el usuario reserva el viaje desde una app y, al tratarse de trayectos que el camión iba a realizar igualmente, tanto el transportista como el conductor obtienen un ingreso adicional.

Según sus fundadoras, el modelo busca sacar más partido a rutas ya existentes y ofrecer una opción más asequible que el tren o el autocar, especialmente en corredores con poca oferta.

Del coche compartido al “truckpooling”

Truckly nació en Marsella de la mano de Marion Choppin y Diana Bajora. La empresa se presenta como la primera plataforma europea centrada en compartir trayectos en cabinas de camión.

La idea es que el pasajero viaje junto a un conductor profesional, sobre todo en conexiones donde las alternativas habituales son limitadas o directamente inasumibles por precio. Truckly sostiene que las tarifas deberían situarse en niveles similares a los de un servicio típico de coche compartido.

Las promotoras insisten en que cada año se recorren muchísimos kilómetros con un asiento vacío al lado del conductor, y que ahí hay un recurso desaprovechado.

“Es un desperdicio enorme”, afirmó Marion Choppin, en declaraciones recogidas por el medio francés “La Provence”.

Además, la startup dice querer contribuir a mejorar la percepción pública del oficio y “dar visibilidad a un sector del que dependemos todos”.

Ya se ha realizado el primer viaje con pasajero

A finales de abril, Truckly comunicó en redes sociales que había completado su primer trayecto con un pasajero.

El viaje se realizó en las proximidades de Clermont-Ferrand, a bordo de un camión eléctrico operado por GROUPE GTY, un transportista que la startup describe como comprometido con el transporte de bajas emisiones.

En el relato de Truckly, el estreno tenía un valor más simbólico que operativo: un usuario de la plataforma regaló el trayecto a su padre. La compañía puso el foco en el componente emocional, hablando de “orgullo”, de un “sueño hecho realidad” y de un “vínculo entre generaciones”.

También subrayó que el primer viaje se hizo en un vehículo cien por cien eléctrico.

“La movilidad puede emocionar, crear conexiones humanas y, al mismo tiempo, reducir la huella de carbono”, escribieron las fundadoras del proyecto.

El mensaje de la startup es claro: compartir trayectos permitiría sumar ingresos para las empresas y reducir emisiones, simplemente aprovechando mejor desplazamientos que ya están en marcha.

¿Una nueva vía de ingresos para los transportistas?

Truckly centra buena parte de su discurso en la rentabilidad. Promete a los operadores una fuente adicional de ingresos sin necesidad de cambiar la operativa. En su web, incluso ofrece una calculadora de beneficios para flotas y afirma que compartir el asiento de la cabina puede ayudar a “maximizar el rendimiento de las rutas”.

La aplicación se plantea como una herramienta pensada tanto para conductores y empresas de transporte como para los propios pasajeros. El funcionamiento, según la compañía, es simple: el transportista publica una ruta, el pasajero reserva y el pago se libera al conductor o a la empresa cuando el viaje termina.

El conductor de camión como… conductor de pasajeros

Desde el primer momento, la propuesta ha abierto un debate intenso en el sector. El medio francés TRM24 se ha preguntado abiertamente si esto no es una “uberización” absurda del transporte por carretera.

Las dudas se concentran, sobre todo, en el terreno legal y operativo. Un camión está concebido para transportar mercancías, no viajeros, y eso pone sobre la mesa cuestiones como la responsabilidad del transportista, la cobertura del seguro o el encaje con las normas sobre tiempos de trabajo del conductor. También queda en el aire quién asumiría la responsabilidad sobre el pasajero en caso de accidente y cómo se integraría formalmente este servicio dentro de las funciones de un profesional del volante.

TRM24 apunta que el modelo podría empujar al transporte a un rol híbrido, mezclando la actividad de carga con un servicio de movilidad para personas.

“El conductor pasa a ser a la vez un trabajador del transporte de mercancías y parte de un servicio de movilidad para pasajeros”, señala el medio francés.

La ambición de una plataforma frente a un sector muy regulado

Entre las críticas, hay quien ve en Truckly la típica lógica de plataforma: monetizar cualquier “hueco” disponible, esta vez el asiento libre en la cabina. El problema es que el transporte por carretera opera con una regulación estricta, con normas específicas sobre tiempos de conducción, seguridad y responsabilidades del operador.

Aunque Truckly menciona colaboraciones o contactos con organizaciones del sector y con empresas de transporte, eso no implica necesariamente que el modelo cuente con un respaldo formal generalizado.

No es la primera vez que se intenta

El concepto, en realidad, ya se ha explorado antes. Hace aproximadamente una década se puso a prueba una idea similar. Una plataforma llamada WeTruck también trató de organizar viajes de pasajeros en cabinas de camión con precios muy bajos: algunos trayectos costaban menos de ocho euro para unos 200 kilómetros.

Sin embargo, el proyecto no se sostuvo en el tiempo. Según TRM24, pese a la atención mediática y a acuerdos con varias decenas de empresas de transporte, terminó desapareciendo por problemas económicos.

Inquietud por la seguridad

La nueva plataforma también reabre el debate sobre seguridad y posibles usos indebidos. El transporte europeo lleva años lidiando con el aumento de los robos de carga, y los grupos delictivos incorporan tácticas cada vez más sofisticadas: desde suplantar a transportistas hasta cometer fraudes o infiltrarse en plataformas digitales de logística.

Datos de la organización TAPA (Transported Asset Protection Association) reflejan la magnitud del problema: solo en febrero 2026 se registraron 1,168 robos de carga en la región EMEA, con pérdidas declaradas que rozaron los 166.5 millones de euro. En este contexto, algunas voces del sector se preguntan si un servicio que permite reservar un asiento en la cabina podría convertirse en una nueva puerta de entrada para el crimen organizado. La preocupación no se limita a la recopilación de información sobre rutas y cargas; también se teme que el viaje se utilice de forma directa para observar protocolos de seguridad, planificar robos o facilitar el acceso a vehículos e infraestructuras de transporte.

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