La discusión sobre el tabaco en los camiones está sobre la mesa desde el año pasado, cuando se conocieron las primeras líneas del cambio legal. Pese al rechazo expresado por transportistas y empresas, Sanidad mantiene su intención de ampliar las restricciones al ámbito del transporte profesional. El sector insiste en que la propuesta es desproporcionada y que no encaja con la realidad diaria del transporte de mercancías.
El texto entra en una nueva fase
Sanidad ha remitido el anteproyecto al CES, que debe emitir un dictamen antes de que el documento pueda elevarse al Consejo de Ministros. Solo después pasaría al Parlamento para su debate.
En la versión actual, el borrador mantiene el artículo que impediría fumar en vehículos destinados al transporte profesional, incluida la cabina del camión. En cambio, no plantea una limitación equivalente para los turismos de uso privado.
Ese trato diferenciado es, precisamente, el punto que Fenadismer (Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España) considera más problemático.
El transporte denuncia un “doble rasero”
Para Fenadismer, el objetivo de las normas antitabaco es proteger a quienes no fuman del humo ajeno, en especial a menores y colectivos vulnerables. Sin embargo, en el transporte de mercancías lo habitual es que el conductor trabaje solo, sin terceros en la cabina a los que habría que salvaguardar.
La federación critica que el borrador endurezca las reglas para los profesionales mientras permite que un particular fume en su propio coche, incluso con acompañantes. A su juicio, esto supone un trato desigual entre conductores profesionales y el resto de usuarios de la vía.
Según Fenadismer, la medida rompe el equilibrio al imponer obligaciones más estrictas a un único colectivo.
Alertas por posibles efectos sobre la seguridad
Fenadismer calcula que la nueva prohibición afectaría a unos 300.000 conductores de camión y 60.000 de furgoneta.
La federación sostiene que el problema no es solo la prohibición, sino el impacto que podría tener en las condiciones de trabajo. Recuerda que la normativa actual permite conducir como máximo 4,5 horas antes de realizar una pausa obligatoria de 45 minutos.
Fenadismer defiende que pasar muchas horas al volante sin la posibilidad de fumar podría aumentar el estrés y la irritabilidad en algunos conductores. También subraya que la conducción profesional es una de las actividades más exigentes, con largas jornadas y, a menudo, en solitario.
En su opinión, este escenario podría afectar a la concentración y, con ello, tener consecuencias en la seguridad vial.
¿Dónde podrían fumar entonces?
Los transportistas también ponen el foco en la aplicación práctica. Hoy ya está prohibido fumar en muchos espacios públicos, como bares, restaurantes y áreas de servicio. El borrador ampliaría todavía más el perímetro, incorporando también lugares como terrazas y zonas exteriores de establecimientos de hostelería.
Fenadismer avisa de que, a medida que se reducen los espacios donde se permite fumar, los conductores que paran a descansar tendrán cada vez menos opciones para hacerlo sin incumplir la norma. La federación teme que algunos acaben buscando alternativas fuera de la infraestructura habitual del transporte por carretera.
A su juicio, ese desplazamiento podría añadir riesgos de seguridad y elevar la probabilidad de incendios en determinados puntos.
Fenadismer habla de una “cruzada innecesaria”
La federación mantiene una valoración muy crítica del texto. Define la prohibición planteada como “una cruzada innecesaria, totalmente desproporcionada y discriminatoria” dirigida contra los conductores profesionales.
Fenadismer asegura respaldar medidas orientadas a la salud pública, pero insiste en que cualquier cambio debe tener en cuenta las particularidades del trabajo en el transporte por carretera.
Desde el sector se argumenta que impedir fumar en la cabina aporta poco a la protección de terceros, dado que el conductor suele ir solo. Al mismo tiempo, se teme que complique la organización del trabajo y pueda tener impacto en la seguridad vial.
Fenadismer afirma que seguirá presionando para que ese punto se elimine del texto definitivo. Por ahora, no hay señales de que Sanidad vaya a rectificar. Con la tramitación avanzando, el sector se prepara para mantener sus críticas y tratar de eliminar lo que considera los elementos más polémicos.









