El informe “Vehicles on European Roads”, elaborado por la ACEA, dibuja un panorama de un mercado que crece en volumen pero que, en términos de calidad, no mantiene el ritmo de las ambiciones climáticas y regulatorias de Bruselas. El transporte por carretera europeo se enfrenta, por tanto, a un dilema: cómo conciliar el aumento de la demanda de transporte con la necesidad de rejuvenecer la flota y lograr una descarbonización real.
6,2 millones de camiones en las carreteras de la UE
A finales de 2024, había 6,2 millones de vehículos comerciales medianos y pesados en las carreteras de la Unión Europea, lo que representa un aumento del 0,9% respecto a 2023. Casi la mitad de toda la flota se concentraba en tres países: Italia, Alemania y Polonia. Estos mercados tienen la mayor influencia en la realidad del transporte por carretera europeo.
El crecimiento del número de camiones no sorprende. El transporte por carretera sigue siendo la columna vertebral del comercio en Europa y la demanda de transporte de carga —a pesar de las desaceleraciones económicas— sigue siendo alta. Sin embargo, el problema no es el número de vehículos, sino su composición y antigüedad.
Los camiones son los más antiguos de todos
La antigüedad media de un camión en la Unión Europea es de 14 años, lo que convierte a este segmento en el más antiguo de todo el parque de vehículos. En casos extremos, las diferencias entre países son enormes. Grecia tiene la flota de camiones más antigua: una media de 22,9 años, mientras que los camiones más nuevos circulan por las carreteras de Austria y Luxemburgo, donde la antigüedad media no supera los 8 años.
Una brecha tan amplia muestra que la modernización de las flotas no avanza de forma uniforme. Los países con una posición económica sólida y un mercado de transporte estable invierten más rápido en vehículos nuevos. En los países periféricos con menor fortaleza de capital, los camiones permanecen en servicio mucho más tiempo, lo que tiene consecuencias directas en las emisiones, la seguridad y los costes de mantenimiento.
Diésel sin una alternativa real
En cuanto a los sistemas de propulsión, el panorama del mercado es claro. Hasta el 96,3% de los camiones en la Unión Europea funcionan con diésel. Los vehículos de gasolina representan solo el 0,5% de la flota y los camiones eléctricos, apenas el 0,3%.
Estas cifras muestran la magnitud del reto al que se enfrenta el transporte por carretera europeo. A diferencia de los turismos o los autobuses, la electrificación del transporte pesado apenas ha arrancado. La falta de una infraestructura de recarga adecuada, los elevados costes de adquisición y las limitaciones tecnológicas hacen que, para la mayoría de los transportistas, el diésel siga siendo la única opción viable.
Una flota envejecida
Aunque Polonia se encuentra entre los líderes europeos en cuanto al número de camiones, la estructura de edad de la flota sigue siendo uno de los principales retos. La antigüedad media de un camión en Polonia es de 13,3 años, ligeramente por debajo de la media de la UE, que en 2024 alcanzó los 14 años.
Sin embargo, en comparación con los mayores mercados de Europa Occidental, la flota polaca presenta peores resultados que Alemania y Francia. En Alemania, la antigüedad media de los camiones es de 9,6 años, y en Francia, de 9,4 años, lo que confirma un ritmo más rápido de sustitución de vehículos en esos países.
En cambio, las flotas del sur de Europa son claramente más antiguas. En Italia, la antigüedad media de los camiones es de 19,8 años, y en España, de 15,1 años. Esto significa que, en algunas de las mayores economías de la Unión Europea, una parte significativa del transporte depende de vehículos que llevan en funcionamiento una docena de años o incluso varias decenas de años.
Europa Central y del Este: más camiones, sustitución más lenta
En los países de Europa Central y del Este, que en los últimos años han incrementado rápidamente el número de camiones, el problema de la antigüedad de la flota es aún más acusado. En Rumanía, la antigüedad media de un camión es de 16,5 años, y en Hungría, de 13,2 años.
En este contexto, Lituania presenta una situación relativamente favorable, con una antigüedad media de los camiones de 9,6 años, un nivel similar al de Alemania. Se trata de una excepción en la región, lo que demuestra que una rápida renovación de la flota también es posible en economías más pequeñas, siempre que las condiciones del mercado y el acceso al capital lo respalden.
El segmento de vehículos más antiguo de Europa
Las cifras de ACEA confirman que los camiones siguen siendo el segmento más antiguo de los vehículos de carretera en la Unión Europea. En muchos países, una parte significativa de la flota tiene más de 10 años y, en el sur de Europa y en partes de Europa Central y del Este, la proporción de estos vehículos es dominante.
Por tanto, el transporte por carretera europeo se enfrenta a un doble reto: un número creciente de camiones y una flota que envejece más rápido de lo que se renueva. En la práctica, esto significa que sin incentivos de inversión reales y marcos regulatorios estables, el proceso de renovación de la flota seguirá siendo demasiado lento para mantener el ritmo de los objetivos climáticos de la Unión Europea.
Pragmatismo en lugar de solo ambición
Los datos de ACEA muestran que los objetivos legislativos son solo una pieza del rompecabezas de la descarbonización del transporte por carretera. Sin condiciones reales de mercado —infraestructura de recarga, programas de apoyo e incentivos a la inversión—, la sustitución de la flota de camiones avanzará con demasiada lentitud.
El número de camiones crece, pero al mismo tiempo la flota envejece y sigue dependiendo casi por completo del diésel. Si esta tendencia continúa, la brecha entre las ambiciones climáticas y la realidad del transporte no hará más que ampliarse. Para el sector del transporte, esto significa una cosa: los próximos años serán una prueba no solo de la tecnología, sino sobre todo de la viabilidad económica de la transición verde.








