Alberto compartió su historia en el programa Poniendo las Calles de COPE, donde explicó por qué, a pesar de su edad y experiencia, sigue conduciendo camiones. Su jornada comienza a las siete de la tarde y termina después de recorrer cientos de kilómetros transportando frutas y verduras desde Almería hacia Barcelona y Perpiñán.
Pasión que mantiene en la carretera
Mi jornada comienza muy, muy temprano, desde las 7 de la tarde. Organizamos las 9 o 10 horas de conducción para desde Almería llegar a Barcelona, es la única manera de poder realizar la faena” – explica Alberto en conversación con Carlos Moreno ‘El Pulpo’ (COPE, 25 marzo 2026).
Aunque podría retirarse, no lo hace por razones económicas:
Me podría jubilar ya si quiero, pero me quitan 300 euros y mi cuerpo no me permite que me quiten ese dinero”. Esta declaración refleja la realidad de muchos conductores que, pese a tener la opción de retirarse, no pueden asumir una reducción en su pensión.
De enólogo a rey de la carretera
La historia de Alberto también es una historia de reinvención. Formado en Argentina como enólogo, nunca pudo ejercer su profesión:
En el año 82, cuando yo tenía 22 años, me recibí de enólogo, le pegas una patada a un ladrillo y salían más enólogos que gusanos”, recuerda con humor.
La falta de oportunidades lo llevó a España, donde lleva 24 años trabajando en transporte. “No por eso se me caen los anillos por conducir un camión”, afirma con orgullo. Para él, la clave es enamorarse de la profesión: “Si no te enamoras del trabajo, no sirve. No sirve ganar dinero si no lo realizas con fervor, con pasión”.
Jornadas largas y miles de kilómetros
Su experiencia en rutas internacionales evidencia la dureza de la profesión: “En un año de calendario estuve 13 días en mi casa, el resto fue todas horas de carretera. Nosotros sabemos cuándo salimos, pero no cuando regresamos”.
Alberto también señala problemas de infraestructura: aunque la mayoría de las carreteras están en buen estado, identifica tramos críticos, como en la frontera de Jaén con Granada o en la zona de la herrería en la ruta Almería-Murcia, donde el asfalto ondulado exige extrema atención al volante.
Emoción y comunidad profesional
La conexión con el programa de radio es profunda. Alberto confiesa emocionarse con las historias de otros oyentes: “Cuando escucho historias de la gente, de los inmigrantes, o sea, me siento identificado. En más de una ocasión he roto a llorar”.
Al final, envía un mensaje a sus compañeros de profesión:
Para mis colegas, un fuerte abrazo, y a seguir poniendo las calles” (COPE, 25 marzo 2026).
La historia de Alberto es un testimonio del sacrificio, la pasión y los retos diarios de los conductores de camiones en España. Demuestra que detrás de cada kilómetro recorrido hay decisiones económicas y personales que condicionan la carrera y la vida de quienes mantienen en movimiento la logística del país.









