En turismos, la infraestructura de recarga ha crecido con rapidez. En camiones, la realidad es distinta. Muchos cargadores rápidos actuales no están pensados para un articulado: marquesinas demasiado bajas, accesos estrechos o falta de espacio para maniobrar convierten una parada en un problema.
La propuesta de DKV Mobility se llama DKV Card + Charge Truck. La compañía asegura que permite acceder a más de 3.000 puntos de recarga verificados para camiones en 17 países europeos, y lo orienta especialmente a empresas que empiezan a incorporar eléctricos mientras mantienen parte de la flota en diésel.
La recarga pública para camiones sigue siendo el eslabón débil
Según DKV Mobility, los puntos incluidos en su red se revisan para cumplir unos mínimos. Entre ellos: una altura libre de al menos cuatro metros, un ancho de acceso de como mínimo 2,7 metros y espacio suficiente para vehículos a partir de nueve metros de longitud.
Además, la empresa indica que más del 80 por ciento de esas más de 3.000 ubicaciones ofrece potencias de carga por encima de 300 kilovatios. En operaciones de larga distancia, este factor es clave para reducir al máximo los tiempos de parada.
Al mismo tiempo, el lanzamiento pone de relieve lo complicado que sigue siendo depender de la recarga pública en el transporte pesado. Están apareciendo nuevos hubs de carga rápida en corredores logísticos importantes, pero muchas estaciones continúan diseñándose con el coche como referencia principal.
Pensada para flotas mixtas: diésel y eléctrico en la misma operativa
DKV sitúa esta tarjeta, sobre todo, como herramienta para flotas que conviven con varias tecnologías. La idea es usar el mismo soporte tanto para recargar camiones eléctricos como para liquidar compras de combustible convencional, y sumar otros servicios asociados: lavado, aparcamiento, servicios de neumáticos o reparaciones.
Sven Mehringer, director general en DKV Mobility responsable de Servicios de Energía y Vehículos, lo resumió así en un comunicado:
“El suministro de energía a los vehículos comerciales se está volviendo más complejo: más tipos de propulsión, más proveedores, más sistemas de facturación. La DKV Card + Charge Truck es nuestra respuesta: una sola tarjeta para todas las tecnologías, todos los servicios y una única factura.”
Para muchos operadores, el beneficio más tangible puede ser precisamente ese: simplificar la gestión. Quienes mantienen camiones diésel mientras prueban sus primeros eléctricos suelen verse obligados a combinar varios proveedores de recarga, tarifas y esquemas de roaming.
Más previsibilidad en la planificación… pero el precio aún es una incógnita
DKV afirma que conductores y equipos de tráfico podrán consultar en la app información en tiempo real, como precios, potencia disponible y ocupación. El objetivo es reducir la incertidumbre al planificar rutas con camiones eléctricos.
Tim Dambor, director de Gestión de Producto de roaming de eMobility en DKV Mobility, añadió en el mismo anuncio:
Para los conductores de camiones eléctricos y los planificadores, lo más importante es la fiabilidad. Con nuestra red verificada y la vista en tiempo real en la app, ambos saben que se puede llegar a la siguiente estación y que el vehículo podrá cargar allí de verdad.”
Lo que todavía no está claro es cómo quedarán las tarifas en la práctica. DKV no ha publicado precios concretos por ahora; se limita a señalar que las condiciones deberían ser mejores que pagar directamente en cada punto de recarga. Sin embargo, en el mercado es habitual que las opciones de roaming se perciban como más caras que los acuerdos directos negociados a medida.
La batalla por la recarga de camiones y los servicios a flotas se acelera
A medida que crece la electrificación del transporte de mercancías por carretera, aumenta la competencia por controlar el acceso a la recarga y por ofrecer servicios integrados a las flotas. Cada vez más actores intentan posicionarse pronto en el mercado emergente de recarga pública para camiones.
DKV Mobility apuesta por un modelo paneuropeo de roaming y servicios orientado a flotas mixtas. Entre los competidores en tarjetas de combustible, recarga y servicios para flotas figuran Aral Fleet Solutions, UTA Edenred y Eurowag, que también están ampliando propuestas combinadas para combustible y vehículo eléctrico. Aral pulse y Aral Fleet Solutions, no obstante, se han centrado hasta ahora más en su propia red de recarga y menos en una red verificada para camiones con cobertura a escala europea.
En paralelo, compañías energéticas y operadores de infraestructura están invirtiendo con fuerza en carga rápida pública para vehículos pesados. Entre ellos se encuentran EnBW, E.ON, Shell Recharge y la empresa conjunta Milence, respaldada por Daimler Truck, Volvo Group y Traton. Milence está desarrollando principalmente sus propios centros de carga en grandes corredores europeos, más que soluciones tradicionales de tarjeta o facturación para flotas.
Para las empresas de transporte, esto significa más alternativas… y también más complejidad. Los distintos modelos de roaming, estructuras tarifarias, niveles de cobertura y sistemas de acceso siguen dificultando en muchos casos la planificación rentable de rutas de larga distancia con camiones eléctricos.
Las normas climáticas de la Unión Europea añaden más presión. Con el reglamento AFIR, la Unión Europea impulsa el despliegue de una red densa de carga rápida en las principales rutas de transporte. A la vez, más cargadores exigen cadenas de suministro con menos emisiones y un informes sólidos de dióxido de carbono.
En este escenario, DKV subraya que las sesiones de recarga de su red se contabilizan como suministradas al cien por cien con electricidad de origen renovable, basándose en las correspondientes garantías de origen.
DKV indica que la DKV Card + Charge Truck ya está disponible en toda Europa. Que soluciones como esta se consoliden a largo plazo dependerá, en gran medida, de la velocidad a la que la infraestructura pública de recarga para camiones crezca de forma efectiva sobre el terreno.









