Los transportistas neerlandeses ya están cambiando su forma de operar en carretera a medida que los precios del diésel alcanzan niveles récord. Según la asociación neerlandesa de transporte TLN, algunos operadores han empezado a reducir la velocidad de los camiones para ahorrar combustible, mientras que otros se centran en la presión de los neumáticos y en neumáticos más eficientes para amortiguar el golpe.
El cambio operativo llega en un momento en que los precios del diésel en Países Bajos alcanzan máximos históricos. UnitedConsumers situó el precio medio recomendado nacional del diésel en 2,682 euros por litro el 23 de marzo de 2026, describiéndolo como el nivel más alto registrado en su serie de datos. A principios de este mes, TLN ya había advertido de que el diésel se había disparado desde el inicio del año.
Lo que hace que esta historia sea especialmente contundente es que la respuesta ya no se limita al lobby político o a las quejas por los costes. Los transportistas ya están cambiando su comportamiento al volante. Eso convierte una noticia sobre el precio del combustible en una noticia sobre operaciones.
Camiones más lentos, menor consumo
La idea de conducir más despacio es sencilla: el ahorro de combustible puede lograrse con bastante rapidez reduciendo la velocidad de crucero. Volvo Trucks afirma que circular a 85 km/h en lugar de 90 km/h puede reducir el consumo de combustible en torno a un 3,5%, mientras que bajar aún más la velocidad de 85 km/h a 80 km/h puede reducirlo en otro 2–3%.
Eso ayuda a explicar por qué, según se informa, algunos operadores neerlandeses están reduciendo la velocidad máxima de sus vehículos. En un mercado donde los márgenes ya son ajustados, incluso una reducción modesta del consumo de combustible puede marcar la diferencia.
TLN también ha señalado otras medidas de ahorro rápido, entre ellas mantener la presión de los neumáticos en el nivel adecuado y utilizar neumáticos de baja resistencia a la rodadura. Según la asociación del sector neerlandés, este es el tipo de pasos que las empresas pueden adoptar de inmediato mientras esperan a ver si surgen medidas de alivio más amplias.
El diésel no es el único problema
Para los transportistas neerlandeses, el pico del combustible se suma a otras presiones de costes. TLN afirma que las empresas de transporte por carretera también están afrontando mayores costes salariales y el próximo peaje para camiones, lo que hace que el aumento del diésel sea especialmente difícil de absorber. TLN señala que aproximadamente tres cuartas partes de los costes totales del transporte de mercancías por carretera se componen de costes laborales y de combustible, lo que subraya por qué un salto repentino del diésel puede golpear con tanta fuerza.









