El documento advierte, además, de que el contexto geopolítico reciente ha alterado las previsiones de recuperación del sector, introduciendo un alto grado de incertidumbre en el corto y medio plazo.
Un cambio brusco en las previsiones del mercado
Según el informe de la IRU, antes del último shock geopolítico se esperaba que los volúmenes de transporte de mercancías por carretera en la Unión Europea mantuvieran una recuperación moderada en 2026 y 2027.
Sin embargo, la organización señala que el estallido de la guerra en Irán el 28 de febrero de 2026, junto con el aumento de las tensiones comerciales globales, ha modificado sustancialmente el escenario previsto, haciendo que las proyecciones a corto plazo sean menos fiables.
En este contexto, el mercado se enfrenta a una mayor fragmentación de los flujos logísticos, con corredores que pueden ganar actividad mientras otros pierden tracción.
El diésel dispara los costes operativos en toda la UE
Uno de los factores más relevantes identificados por la IRU es el fuerte incremento de los costes energéticos. Según el informe, los precios del combustible aumentaron alrededor de un 20 proc. en toda la Unión Europea en las semanas posteriores al inicio del conflicto, impactando directamente en unas estructuras de costes ya tensionadas.
La organización añade que su seguimiento de mediados de marzo reflejó un aumento del 20 proc. en los precios del diésel en la UE, con España registrando el mayor incremento. Irlanda, por su parte, se situó como el país con el precio más elevado en surtidor, alcanzando los 2,3 euros por litro.
El informe subraya también que el diésel ya había superado la barrera de los 2 euros por litro en países como Finlandia, Francia, Alemania, Italia y los Países Bajos.
Más allá del combustible: presión regulatoria y costes estructurales
La IRU advierte de que la presión sobre el sector no proviene únicamente del mercado energético. En su análisis, la organización apunta a una serie de cambios regulatorios en la Unión Europea que podrían incrementar de forma significativa los costes operativos del transporte por carretera en los próximos años.
Entre ellos destacan:
- la ampliación del sistema ETS2 al transporte por carretera,
- la expansión de los peajes basados en CO2 en el marco de la Eurowinieta,
- y la introducción de estándares de CO2 más estrictos para vehículos pesados.
El informe señala que el ETS2, previsto actualmente para 2028, incorporará de facto un coste del carbono a los combustibles fósiles utilizados en el transporte por carretera. La IRU estima que un precio de entre 50 y 100 euros por tonelada de CO2 podría incrementar el precio del diésel en torno a un 10 proc., con posibles subidas aún mayores a lo largo de la década.
Al mismo tiempo, países como los Países Bajos y Rumanía prevén introducir cambios en sus sistemas de tarificación vinculados a la Eurowinieta en 2026, mientras que otros Estados miembros seguirían el mismo camino en los próximos años.
Según la IRU, estas medidas elevarán el coste total de propiedad de las flotas diésel y reforzarán el atractivo económico de tecnologías de bajas emisiones, aunque la transición hacia vehículos de cero emisiones sigue siendo desigual en Europa.
Flota y conductores: dos cuellos de botella persistentes
El informe también pone el foco en la capacidad operativa del sector. Según la IRU, las matriculaciones de camiones en la Unión Europea cayeron un 6 proc. en 2025 respecto a 2024, lo que apunta a una renovación de flotas más lenta en un contexto de creciente presión operativa.
A ello se suma la escasez de conductores. Los resultados preliminares de la encuesta anual de la IRU muestran que el 12,1 proc. de los puestos de conductor quedaron sin cubrir en 2025, con déficits especialmente marcados en Europa del Este, así como niveles elevados en Alemania y España.
El informe añade que, a finales de 2025, las tarifas contractuales superaron a las tarifas spot, lo que la IRU interpreta como una señal de que los cargadores están optando por asegurar capacidad a más largo plazo ante la incertidumbre sobre la disponibilidad futura.
El comercio global reconfigura los flujos de transporte
Más allá de los costes energéticos y operativos, la IRU advierte de un impacto creciente del comercio internacional en la configuración del mercado europeo.
Según el informe, Estados Unidos y China representan conjuntamente una parte significativa del comercio exterior de la Unión Europea, y las nuevas medidas arancelarias estadounidenses podrían afectar especialmente a corredores industriales vinculados a la exportación.
La organización destaca que los productos químicos y la maquinaria fueron los principales motores del superávit comercial de la UE en 2024, con una exposición significativa al mercado estadounidense. En concreto, Estados Unidos representa alrededor del 21 proc. de las exportaciones europeas de maquinaria y equipos de transporte, y el 31 proc. de las exportaciones de productos químicos.
La IRU advierte de que una posible reducción de la demanda estadounidense, derivada del aumento de aranceles, podría debilitar estos corredores logísticos clave.
Recuperación moderada, pero eficiencia como único margen de maniobra
Pese a las tensiones actuales, el informe recuerda que el mercado registró una recuperación moderada en 2024. En la Unión Europea, Noruega, Suiza y el Reino Unido, los volúmenes de transporte por carretera aumentaron un 0,5 proc. interanual, alcanzando 2,08 billones de toneladas-kilómetro.
No obstante, la IRU subraya que el sector continúa por debajo de los máximos posteriores a la pandemia.
En este contexto, la eficiencia operativa se mantiene como uno de los principales amortiguadores para los operadores. El informe indica que los kilómetros en vacío han descendido hasta alrededor del 20 proc., mientras que las cargas medias se han estabilizado en aproximadamente 14,3 toneladas por viaje con carga. Además, la intensidad de combustible por tonelada-kilómetro ha mejorado de forma sostenida en la última década.









