El Reglamento de envases y residuos de envases, también conocido como Reglamento (UE) 2025/40, empezó a aplicarse en toda la Unión Europea el 12 de agosto de 2026. La norma abarca todo el ciclo de vida de los envases y busca reducir los residuos e impulsar la reutilización.
Sus disposiciones también afectan a los embalajes utilizados durante el transporte. El texto incluye expresamente palés, cajas plegables de plástico, cajas, bandejas, cajones, contenedores IBC, cubos, bidones y garrafas.
Por eso, la gestión de los palés deja de ser únicamente una cuestión operativa o de costes. Las empresas tendrán que conocer mejor cómo circulan sus soportes de carga por la cadena de suministro, quién los controla y si realmente forman parte de un sistema de reutilización.
En 2030, al menos el 40 % de los embalajes de transporte deberá ser reutilizable
La primera fecha clave será el 1 de enero de 2030. A partir de entonces, las empresas que utilicen determinados embalajes de transporte en la Unión Europea deberán garantizar que al menos el 40 % de ellos sea reutilizable y se utilice dentro de un sistema de reutilización.
Los palés están incluidos en este objetivo.
El PPWR establece además requisitos específicos para determinados flujos de mercancías dentro de una misma empresa, entre compañías vinculadas o en un único Estado miembro.
Desde 2030, los embalajes de transporte que circulen entre centros pertenecientes a una misma empresa o entre sociedades relacionadas deberán ser reutilizables y formar parte de un sistema de reutilización. El mismo principio se aplicará a las entregas realizadas a otra empresa dentro de un mismo Estado miembro.
En estos casos, no bastará con utilizar un palé o un contenedor más de una vez de manera aislada. El embalaje deberá estar diseñado para usos repetidos y funcionar dentro de un sistema de reutilización establecido.
No todos los productos empleados para asegurar la carga estarán sujetos exactamente a las mismas obligaciones. En 2026, la Comisión decidió, entre otras medidas, excluir parcialmente las películas y los flejes utilizados para estabilizar cargas paletizadas del requisito de reutilización total, debido a que los costes de adaptación podrían resultar desproporcionados.
El objetivo subirá al 70 % en 2040
El siguiente objetivo se alcanzará el 1 de enero de 2040. Para esa fecha, las empresas deberán avanzar hacia el uso de embalajes reutilizables dentro de un sistema de reutilización para, al menos, el 70 % de los embalajes de transporte incluidos en esta disposición.
El umbral del 40 % previsto para 2030 será, por tanto, solo un primer paso. Durante la década siguiente, las compañías tendrán que prepararse para alcanzar un nivel de reutilización considerablemente mayor.
Que un palé vuelva no demuestra por sí solo que exista reutilización
El PPWR entiende la reutilización como algo más que emplear varias veces el mismo soporte de carga. La norma exige que exista un sistema de reutilización operativo. Las empresas que utilizan embalajes reutilizables deberán participar en uno de estos sistemas y asegurarse de que cumple las condiciones fijadas por el reglamento. Además, antes de volver a poner el embalaje en circulación, deberán acondicionarlo correctamente para el siguiente uso.
De ahí la importancia de disponer de información sobre el ciclo de vida del embalaje. Las empresas tendrán que poder comprobar cómo se utiliza, cuándo se devuelve, si necesita reparación y en qué momento vuelve a estar disponible.
En la práctica, será necesario reforzar el control sobre los soportes de carga y sobre todos los procesos relacionados con las devoluciones y la reutilización. Los datos deberán permitir demostrar que un palé u otro embalaje de transporte permanece realmente dentro de un sistema de reutilización, en lugar de limitarse a regresar ocasionalmente a su propietario.
Los propietarios de palés necesitarán una visión más completa de su circulación
Cuando una expedición abandona una instalación, el palé suele quedar casi de inmediato fuera del control directo de su propietario. Antes de volver a estar disponible para otro envío, puede pasar por fábricas, transportistas, operadores logísticos, almacenes, centros de distribución y clientes.
Hasta ahora, la prioridad solía ser recuperar el palé o gestionar su valor económico. Las nuevas reglas ponen el foco en la visibilidad de todo el proceso. Las empresas deberán saber qué activos de embalaje están circulando, si forman parte de un sistema de reutilización y cómo atraviesan cada etapa de la cadena de suministro.
Las compañías que gestionan sus propias flotas de palés quizá tengan que revisar sus procedimientos de identificación, seguimiento y devolución. En cadenas de suministro complejas, será especialmente importante conocer la ubicación de los palés y determinar qué actor es responsable de la siguiente fase de su circulación.
Esto no significa que el PPWR obligue a todas las empresas a localizar cada palé individual en tiempo real. Lo esencial será poder demostrar el cumplimiento de los objetivos de reutilización y acreditar que existe un sistema adecuado.
El pooling de palés puede ganar importancia
El pooling de palés es una de las fórmulas para gestionar de forma centralizada los soportes de carga reutilizables. Con este modelo, los usuarios no necesitan ser propietarios de los palés que emplean. Un operador se encarga de supervisar su circulación, recogida, inspección técnica, reparación y reincorporación al servicio. La norma también permite delegar en un tercero la responsabilidad de gestionar uno o varios sistemas compartidos de reutilización.
CHEP, operador de pooling de palés, señala que este modelo puede ganar relevancia con las nuevas reglas. La gestión centralizada puede facilitar la organización de las devoluciones y las reparaciones, además de generar información sobre el recorrido de los palés por la cadena de suministro.
No obstante, el pooling no es una solución impuesta por ley. El PPWR fija objetivos de reutilización y condiciones de funcionamiento, pero deja libertad a las empresas para organizar de distintas maneras la circulación de sus embalajes.
Las empresas logísticas tendrán que mirar más allá de los palés
El PPWR también afecta a otros elementos utilizados en almacenes y operaciones de transporte. Su alcance incluye cajones, contenedores, bidones, garrafas y otros embalajes destinados al movimiento de mercancías. Por ello, las empresas tendrán que analizar los embalajes de transporte en su conjunto, no solo los palés europeos o los activos propios de sus almacenes.
El impacto será mayor en las compañías que gestionan grandes volúmenes de embalajes entre varios almacenes, centros de distribución y socios comerciales. El PPWR está desplazando la gestión de los embalajes de transporte desde una función puramente operativa hacia un ámbito que también abarca el cumplimiento normativo, la gestión de datos y la gobernanza de la cadena de suministro.
Los principales objetivos de reutilización comenzarán en 2030 y serán más exigentes en 2040. Las empresas todavía disponen de varios años para evaluar si sus procesos actuales de gestión de palés y soportes de carga les permitirán no solo recuperar estos activos, sino también demostrar que funcionan como embalajes reutilizables dentro de un sistema conforme con el PPWR.









