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El transportista lituano quiere contratar a 200 conductores de Brasil mientras uno de sus chóferes protesta en el puerto de Róterdam

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El mercado europeo del transporte afronta una escasez estructural de conductores y las empresas buscan cada vez más mano de obra fuera de la Unión Europea. La compañía lituana Gretvėja acaba de anunciar la contratación de 200 conductores en Brasil y deja claro que quiere aprovechar las diferencias salariales entre Brasil y Europa. Se trata, además, de la misma empresa cuyo conductor lleva más de una semana protestando en el puerto de Róterdam para reclamar el pago de salarios atrasados.

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La ofensiva de contratación en Sudamérica coincide con otro conflicto salarial que involucra al transportista lituano en los Países Bajos. Por un lado, planes de expansión internacional de la plantilla. Por otro, acusaciones de retrasos de meses en el pago de remuneraciones.

200 conductores desde Brasil

Gretvėja, empresa de transporte con sede en Šiauliai, celebró entrevistas en São Paulo durante el primer fin de semana de marzo con candidatos a conductores de conjuntos de vehículos pesados. El objetivo declarado es incorporar 200 profesionales brasileños.

El proceso está organizado por M/Brazil, agencia especializada en la contratación internacional de conductores y en soluciones de personal para el transporte transfronterizo. Su fundador, Marcelo Toledo, opera en este mercado desde 1990 y ha centrado su actividad en la captación de conductores para trabajar, entre otros destinos, en Europa y Estados Unidos.

Según los organizadores, Brasil puede convertirse en una respuesta a la escasez estructural de conductores en Europa. Destacan la experiencia de los profesionales brasileños en transporte de larga distancia, su familiaridad con vehículos articulados pesados y su capacidad para operar en condiciones viarias y climáticas diversas.

“Las diferencias salariales entre Brasil y Europa generan oportunidades de movilidad que benefician a ambas partes. Las empresas europeas pueden atraer a conductores cualificados, mientras que los profesionales brasileños obtienen mayores ingresos y posibilidades de desarrollo profesional”, subraya la agencia en su comunicado.

Protesta en Maasvlakte

Mientras tanto, en el puerto neerlandés de Róterdam, en la zona de Maasvlakte, un conjunto de vehículos de Gretvėja permanece estacionado desde hace más de una semana. Su conductor, Parviz, ciudadano de Tayikistán, interrumpió el transporte alegando impagos parciales durante varios meses.

Según su versión, la empresa le adeuda al menos 30.000 euros. Afirma que durante los últimos siete meses solo recibió una parte de su salario y que, en sus dos años de trabajo en Europa, vivió en la cabina del camión sin ver a su familia.

La disputa también afecta al cálculo del tiempo de trabajo y a las cantidades pendientes. De acuerdo con los cálculos realizados junto con el sindicato neerlandés FNV, el importe abonado sería inferior al correspondiente. La empresa rechaza las acusaciones y sostiene que los salarios se pagaron conforme al contrato, aportando su propia documentación sobre las horas trabajadas.

El conductor invocó el derecho de retención y bloqueó tanto el vehículo como la carga hasta recibir el dinero que considera adeudado. Un intento de remolcar el conjunto fracasó después de que la policía reconociera su derecho a permanecer en el vehículo. Según su testimonio, el contrato fue rescindido y dispone de cuatro semanas para abandonar la Unión Europea.

Expansión internacional y riesgo reputacional

Gretvėja opera una flota de alrededor de 750 tractoras y presta servicios, entre otros, para empresas neerlandesas. Lanzar una campaña de contratación masiva en Sudamérica mientras afronta acusaciones de impagos coloca a la compañía en una posición reputacional delicada.

Desde el punto de vista del mercado, la apuesta por Brasil encaja en una tendencia más amplia: la búsqueda de conductores fuera de los mercados tradicionales ante la magnitud del déficit laboral en Europa. Cada vez más empresas recurren a trabajadores de terceros países para sostener su operativa.

Al mismo tiempo, las recientes protestas en puertos y áreas de estacionamiento de los Países Bajos evidencian que un modelo basado en la contratación transfronteriza desde regiones lejanas puede ser vulnerable a tensiones y abusos. Las diferencias salariales, la dependencia administrativa en materia de visados y la dispersión de responsabilidades entre distintos países crean un entorno en el que, sin supervisión eficaz, pueden surgir conflictos sobre condiciones laborales y pagos.

En las próximas semanas se verá si la contratación en Brasil refuerza efectivamente la flota de Gretvėja y si el conflicto en Róterdam desemboca en un acuerdo o escala a un nuevo episodio público.

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