En el transporte por carretera, el problema no se limita a que cierren empresas. El foco está en que los clientes paguen tarde o directamente no paguen, en que un proveedor se venga abajo a mitad de contrato y en cómo la presión de costes se va transmitiendo por toda la cadena hasta que algo cede. Según Allianz, este repunte de insolvencias mantiene elevados tanto el riesgo de impago como el de interrupciones por fallos de proveedores.
Allianz explica que el golpe llega primero por los mercados energéticos, los costes del transporte marítimo y las cadenas de suministro, y después se cuela a través de más inflación, condiciones financieras más duras y una confianza más débil. En carretera, esa secuencia encaja demasiado bien: los transportistas no marcan el precio del gasóleo, a menudo no pueden repercutir de inmediato las subidas y operan con márgenes muy ajustados y necesidades de circulante elevadas. Si, además, los clientes también se ven presionados, el operador puede acabar soportando a la vez costes operativos más altos y cobros más lentos.
La aseguradora señala de forma explícita que, en este contexto, sufren especialmente las compañías con poca capacidad para fijar precios, márgenes estrechos, niveles de deuda elevados o necesidades de circulante estructuralmente altas. Y sitúa al transporte entre los sectores intensivos en energía más expuestos a este shock.
Europa, el punto donde las cifras dejan de ser abstractas
Allianz prevé ahora que su índice global de insolvencias aumente un 6% en 2026, lo que supondría el quinto año consecutivo de subida de concursos empresariales. Atribuye al impacto directo del shock en Oriente Medio 7.000 casos adicionales en todo el mundo en 2026 y 7.900 en 2027. Dentro de ese total, Europa occidental concentraría 3.750 casos extra en 2026 y 3.600 en 2027.
Para Europa occidental, Allianz anticipa otro aumento del 3% en 2026, cuatro puntos porcentuales peor de lo que estimaba antes del conflicto, y solo una bajada moderada en 2027. En el desglose por países, Alemania se situaría en 24.650 casos en 2026; Francia, en 69.900; Bélgica, en 11.750; y el Reino Unido se mantendría cerca de un nivel elevado, con 26.550.
Ese dato del Reino Unido merece atención. Allianz advierte de que el mercado británico seguirá atascado en una cota alta. Para los operadores de transporte, un escenario así puede ser igual de peligroso: los actores más débiles aguantan más tiempo y la disciplina de pago suele deteriorarse antes de que la insolvencia se haga evidente.
El transporte no lidera el ranking, pero vuelve a aparecer en el mapa de riesgos
A escala global, Allianz sitúa como sectores con mayor riesgo en 2026 a la construcción, el comercio minorista y los servicios. Aun así, el informe apunta a una presión inmediata en transporte, química y metales, con incrementos de costes que se extienden por las cadenas de valor, desde el agroalimentario hasta la industria, la sanidad y la tecnología. En su “mapa de vulnerabilidad”, tanto el transporte marítimo como el bloque de transporte y logística figuran como expuestos a disrupciones de cadena y a efectos de segunda ronda.
En Europa, el mensaje se refuerza. Allianz indica que, entre los 28 países europeos que monitoriza, las insolvencias en transporte y almacenamiento aumentaron en más de dos tercios durante 2025. Además, el sector destaca por superar los niveles previos a la pandemia en un número especialmente alto de países.
La tabla por países dibuja un panorama desigual. En 2025, los concursos en transporte y almacenamiento crecieron un 15% en Alemania, un 7% en Francia, un 15% en Bélgica, un 21% en Luxemburgo, un 24% en Finlandia y un 41% en Portugal. En cambio, el Reino Unido registró una caída del 12%, mientras que Países Bajos anotó un descenso del 26%.
El mayor riesgo: el efecto dominó dentro de la cadena
Allianz señala que, a comienzos de 2026, las grandes insolvencias seguían produciéndose a un ritmo alto, y recuerda que estos casos pueden desencadenar un efecto dominó por la amplitud de sus redes de proveedores. En transporte, el golpe se transmite así: los recargos por combustible pueden cubrir parte del encarecimiento del gasóleo, pero si un gran cliente de construcción, química, industria, retail o maquinaria alarga plazos, recorta volúmenes o directamente cae, el impacto se propaga con rapidez. Un impago afecta al transportista; varios impagos terminan arrastrando a subcontratistas, talleres, proveedores de neumáticos, socios financieros y la exposición ligada a tarjetas de combustible.
En las previsiones de Allianz, Asia sigue siendo el principal motor del aumento global de insolvencias, sobre todo por el peso de China y sus debilidades estructurales persistentes. La situación europea, sin embargo, es distinta: la región está más presionada por la combinación de crecimiento débil, insumos caros, financiación restrictiva y una fragilidad que sigue elevada tras varios años de shocks.
El informe añade que Europa ya venía observando un aumento claro del riesgo de impago en sectores intensivos en energía antes del último shock bélico, y que los efectos de segunda ronda probablemente se notarán especialmente en los sectores europeos orientados al consumo. Para el transporte por carretera esto es clave, porque depende en gran medida de la demanda de industrias de consumo, de las cadenas de suministro industriales y de la actividad vinculada a la construcción.
Allianz también subraya que menos de la mitad de los países de Europa occidental han absorbido por completo el “déficit” de insolvencias generado por las ayudas de la etapa de la pandemia. Alemania, Francia, Italia, Irlanda y Bélgica figuran entre los que aún no han terminado ese ajuste. Por eso, parte del riesgo actual no es del todo nuevo: incluye debilidades previas que se aplazaron con medidas de apoyo y que ahora vuelven a quedar expuestas por un nuevo shock externo.
El “estancamiento” del Reino Unido no invita a la calma
A primera vista, la previsión para el Reino Unido puede parecer contenida, ya que Allianz espera una bajada del 1% en insolvencias empresariales en 2026. Pero lo relevante es el nivel: 26.550 casos, alrededor de un 30% por encima del nivel previo al shock, según el apartado del país.
El informe apunta que ese “techo” esconde dinámicas muy distintas por sectores. En 2025, las insolvencias se relajaron en construcción, hostelería y comercio minorista, pero aumentaron en industria manufacturera, mayorista, información y comunicación, y servicios B2B. Suez








