Las autoridades neerlandesas subrayan que el sistema se aplicará por igual a operadores nacionales e internacionales. Si una deuda no se regulariza, el camión puede ser detenido en una inspección y quedar inmovilizado hasta completar el abono.
El esquema, en preparación desde hace meses, afectará a los vehículos pesados de las categorías N2 y N3. El importe se calculará por kilómetro recorrido y la distancia se registrará mediante una unidad a bordo (OBU).
La OBU debe permanecer encendida
La RDW (autoridad neerlandesa de tráfico) será la encargada de supervisar el sistema. Según recuerda, la OBU tiene que estar activa durante toda la estancia del vehículo en Países Bajos, incluso si circula por tramos que no estén sujetos al peaje.
Para cumplir con la normativa, los transportistas deberán:
- tener un contrato con un proveedor de servicios de peaje autorizado,
- utilizar una OBU operativa,
- vincular el dispositivo a la matrícula correcta,
- notificar averías y sustituir unidades defectuosas en un plazo de tres horas.
La RDW advierte de que algunos operadores dan por hecho que exenciones o reglas especiales de otros países se aceptarán automáticamente en Países Bajos. No cumplir los requisitos neerlandeses puede traducirse en una multa.
Las multas pueden llegar a 800 euros
Los controles arrancarán al mismo tiempo que el peaje, el 1 de julio de 2026. Durante los primeros seis meses se aplicarán importes reducidos, pero a partir del inicio de 2027 las sanciones aumentarán de forma notable.
La infracción más grave será operar sin contrato con un proveedor de peaje aprobado. En ese caso, la multa será de 800 euros, aunque se reducirá a 400 euros hasta finales de 2026.
Circular con la OBU apagada, averiada o asignada a otro vehículo se sancionará con 500 euros, y con 250 euros hasta el 1 de enero de 2027.
La normativa neerlandesa también establece que solo podrá imponerse una sanción administrativa por vehículo en un periodo de 24 horas. Si se detectan varias irregularidades a la vez, se aplicará la sanción de mayor cuantía.
También habrá controles a transportistas internacionales
El sistema de supervisión se ha diseñado para abarcar tanto a empresas neerlandesas como a operadores extranjeros. Las verificaciones se realizarán mediante pórticos con cámaras de reconocimiento de matrículas (ANPR) y equipos DSRC, además de unidades móviles de inspección.
Si no se puede identificar al propietario del vehículo o la multa no se paga, la matrícula podrá incluirse en una lista especial de alerta. A partir de ahí, el camión podrá ser detenido por inspectores de la ILT en controles en carretera.
Un documento del Ministerio neerlandés de Infraestructura y Gestión del Agua indica que se esperará que el conductor abone la multa en el acto. Si el pago no es posible o se rechaza, los inspectores podrán aplicar medidas temporales, entre ellas la inmovilización del vehículo.
Intercambio de datos transfronterizo para cobrar sanciones
Países Bajos prevé reforzar la cooperación internacional para recuperar sanciones. En el caso de transportistas establecidos en países de la Unión Europea, los servicios neerlandeses podrán obtener los datos del titular del vehículo a través de registros extranjeros mediante EUCARIS.
Cuando se disponga de la información del propietario, las multas se enviarán por correo también a direcciones fuera de Países Bajos. Tras dos requerimientos de pago, el expediente podrá pasar a una fase de cobro adicional o el camión podrá incorporarse a la lista de vehículos a los que se dirigirá la inspección en carretera.
Según las autoridades, el objetivo de estas medidas es garantizar condiciones iguales para los transportistas y reducir la evasión del peaje en el transporte internacional.









