Según la acusación, el origen del desastre estaría relacionado con trabajos de movimiento de tierras ejecutados de forma incorrecta. Los investigadores sostienen que se depositó en la parcela mucha más tierra de la autorizada y que se superaron ampliamente los límites de carga admisibles del terreno.
Acusación formal tras casi tres años
El deslizamiento se produjo durante la noche del 22 al 23 de septiembre de 2023, al este de Stenungsund, en un área donde se estaban realizando obras. El lunes 7 de julio, la Autoridad Sueca de Enjuiciamiento comunicó que había presentado un escrito de acusación contra el propietario del terreno y el contratista responsable de los trabajos.
Entre los cargos figuran la creación de un peligro para la seguridad pública, la causación de lesiones graves y la realización de una actividad no autorizada con impacto ambiental.
El fiscal Daniel Veivo Pettersson explicó que la investigación concluyó que en el emplazamiento se vertieron alrededor de 19.000 metros cúbicos adicionales de material excavado respecto a lo permitido. Además, el límite de carga sobre el terreno se habría sobrepasado por cuatro: de 50 a aproximadamente 200 kilopascales.
La Fiscalía también solicita sanciones económicas para dos empresas por 7,9 millones de coronas suecas cada una (aproximadamente 714.000 euros), así como la prohibición de ejercer actividad empresarial para uno de los acusados.
Un corredor clave de mercancías, paralizado
El derrumbe arrasó parte de la E6, una de las principales conexiones entre Gotemburgo y Oslo. Un socavón de aproximadamente 700 por 200 metros se tragó un tramo de carretera, una gasolinera, un restaurante y varios vehículos.
En el momento del incidente había unas 20 personas en la zona. Tres resultaron heridas cuando el coche en el que viajaban fue arrastrado por el terreno en movimiento.
El cierre de la E6 provocó durante meses importantes alteraciones del tráfico y de los flujos de carga en una de las conexiones más relevantes entre Suecia y Noruega.
Un frigorífico polaco, atrapado nueve meses
La mayoría de los vehículos dañados se retiraron mucho antes, pero uno permaneció en el lugar durante meses: un semirremolque frigorífico polaco cargado con salmón. No fue posible remolcarlo hasta que se vaciara.
El problema era que el equipo de frío llevaba tiempo sin funcionar y el pescado se había descompuesto. Medios suecos señalaron que el olor se percibía a gran distancia y que, durante bastante tiempo, ninguna empresa quería asumir la retirada de la carga.
El vehículo se retiró finalmente a principios de julio de 2024, poco antes de la reapertura oficial del tramo reconstruido de la E6, un acto al que asistió el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia. Para retirar el salmón en estado de putrefacción se recurrió a una empresa especializada: el personal, con ropa de protección y mascarillas, empleó horas en sacar la mercancía y limpiar el semirremolque. Solo entonces se pudo recuperar el conjunto y trasladarlo fuera de la zona.
Según la prensa sueca, se espera que el vehículo sea devuelto a la empresa polaca de transporte de la región de Pomerania. Antes de volver a operar, la caja frigorífica necesitará reparaciones tras meses de exposición a la carga en descomposición.
La gran pregunta: quién asume la factura
La presentación de cargos abre una nueva etapa, pero no resuelve quién acabará pagando las cuantiosas pérdidas sufridas por las empresas afectadas.
Más allá del coste de reconstruir la infraestructura, los transportistas también se vieron golpeados: vehículos dañados o fuera de servicio durante largos periodos.
Sigue sin estar claro si las compañías perjudicadas reclamarán indemnizaciones a las partes mencionadas en la acusación y en qué medida. La responsabilidad civil vinculada al derrumbe podría abordarse en procedimientos separados.
Adam Pająk, CEO de Transbrokers.eu, considera que el escrito de acusación puede servir de base para futuras reclamaciones.
Aquí hablamos de un desastre provocado por un error humano, y la acusación de la Fiscalía sueca va en esa línea. La responsabilidad del suceso y de sus consecuencias recae en quienes lo causaron. Las pérdidas deberían quedar cubiertas por sus pólizas de responsabilidad civil frente a terceros — explica el experto.
Añade que, desde el punto de vista del transportista, también entra en juego el Convenio CMR.
El artículo 17(2) del Convenio CMR establece que el transportista no responde por pérdida o daño de la mercancía si se debe a circunstancias que no pudo evitar y cuyas consecuencias no pudo impedir. Un derrumbe que afecta a un camión estacionado legalmente en un área de aparcamiento de autopista encaja en esa exención. Eso significa que el transportista no es responsable de la carga destruida — subraya Pająk.
En casos así, señala, el seguro de mercancías se vuelve determinante.
Si el propietario del envío tenía cobertura de mercancías, la aseguradora debería indemnizar por los bienes destruidos y después reclamar el importe a los responsables mediante una acción de repetición. Todo se complica mucho más cuando no existe esa póliza: entonces el dueño de la carga tiene que reclamar directamente, y eso no es ni sencillo ni rápido — detalla.
Una lógica similar se aplica a los daños del propio vehículo.
Los daños en la cabeza tractora y el semirremolque suelen tramitarse primero con el seguro a todo riesgo del propio transportista. Después, la aseguradora —o la empresa si no tenía esa cobertura— puede intentar recuperar los costes frente a los responsables del desastre y sus aseguradoras — indica el responsable de Transbrokers.eu.
Y la cuenta podría no terminar ahí. En el caso del frigorífico polaco que quedó inmovilizado durante nueve meses, el transportista también pudo acumular pérdidas importantes por la indisponibilidad del vehículo.
No poder trabajar durante tanto tiempo implica un lucro cesante real: cuotas de leasing, ingresos que no entran y contratos que no se pudieron cumplir. Este tipo de reclamaciones puede plantearse en la vía civil contra los responsables y sus aseguradoras. Pero exige una documentación muy detallada que demuestre qué ingresos habría obtenido la empresa si el vehículo no hubiera quedado atrapado. El hecho de que la Fiscalía sueca haya presentado cargos mejora claramente las opciones de sacar adelante estas reclamaciones — valora Adam Pająk.









