Datos clave:
- 600 conductores profesionales de Egipto y Marruecos participarán en la formación.
- 200 participantes recibirán apoyo para acceder a empleos en la Unión Europea.
- 100 conductores egipcios se prepararán para trabajar en Rumanía y otros 100 procedentes de Marruecos lo harán para incorporarse al mercado laboral italiano.
- El programa incluye la selección, la formación técnica y lingüística, el contacto con empresas, la movilidad legal, el apoyo a la integración y medidas para favorecer la permanencia de los trabajadores.
- El proyecto se desarrollará de junio de 2026 a diciembre de 2028.
- Además, se formará a otros 30 instructores.
De detectar obstáculos a poner a prueba un modelo real
Un estudio publicado por IRU y elaborado para la Comisión Europea estima que al transporte por carretera de la Unión Europea le faltan alrededor de 500.000 conductores profesionales. La edad media del colectivo es de 47 años y los menores de 25 apenas representan el 5 % de la plantilla.
En 2023 trabajaban en la Unión Europea unos 300.000 conductores procedentes de terceros países, equivalentes al 7,5 % del total. Si se considera únicamente el transporte de mercancías, su peso rondaba el 8 %.
La dependencia de profesionales extracomunitarios no es igual en todos los Estados miembros. A finales de 2022, cinco países concentraban hasta el 90 % de los certificados de conductor expedidos a ciudadanos de terceros países en el conjunto de la Unión.
Polonia era el principal empleador. A finales de 2023, sus empresas contaban con 162.489 conductores de terceros países, entre ellos más de 88.000 ciudadanos ucranianos. En el transporte internacional, este colectivo suponía casi el 30 % de la fuerza laboral.
En España, la proporción era mucho menor: en 2021, los conductores de fuera de la Unión representaban el 6 % de los contratos, con 19.787 personas. Dinamarca registró solo 15 certificados expedidos a ciudadanos de terceros países entre enero y octubre de 2024.
Los trámites administrativos y migratorios siguen siendo uno de los principales obstáculos. En algunos casos, pueden prolongarse entre seis y doce meses. A esto se suman las diferencias entre países para canjear permisos de conducir y cumplir los requisitos de cualificación profesional exigidos en la Unión.
Dos vías de contratación conectarán África con la UE
SDM4EU II busca poner en práctica la política europea de asociaciones de talento mediante un mecanismo concreto y evaluable. Para ello, establece dos itinerarios de contratación. Un grupo de 100 conductores seleccionados en Egipto se preparará para trabajar en Rumanía, mientras que otros 100 candidatos marroquíes recibirán formación orientada al empleo en Italia.
El número total de participantes será superior: 600 conductores profesionales formarán parte del programa. Por tanto, solo un tercio contará con apoyo directo para incorporarse al mercado laboral de la Unión Europea. UNTRR respaldará la integración en Rumanía y FAI desempeñará esa función en Italia.
GOPA PACE coordina el proyecto por encargo del Centro Internacional para el Desarrollo de Políticas Migratorias, a través del Migration Partnership Facility, y cuenta con cofinanciación de la Unión Europea. También participan AASTMT, Soleterre y la ICAR Foundation. IRU aporta su experiencia técnica y se ocupa de los estándares de formación.
La preparación comenzará antes del viaje
Una de las claves del programa es que los conductores llegarán a su país de destino con una preparación previa. El plan abarca la captación y selección de candidatos, la formación técnica y lingüística, la búsqueda de una empresa adecuada, la movilidad conforme a la ley, el apoyo a la integración, la incorporación laboral y medidas para favorecer la permanencia de los trabajadores en las empresas.
El enfoque se distancia del procedimiento habitual, en el que una empresa localiza primero a un conductor en el extranjero y después debe gestionar por su cuenta la cualificación, los permisos y la regularización del empleo. El acompañamiento no terminará con la llegada, sino que continuará durante la instalación de los profesionales en Italia y Rumanía.
El proyecto también mejorará las competencias de 30 instructores locales, con el objetivo de ampliar la capacidad formativa disponible en Egipto y Marruecos.
Italia y Rumanía serán los primeros mercados de prueba
El proyecto se ejecutará de junio de 2026 a diciembre de 2028. Patrick Philipp, director de certificación y estándares de IRU, explica que la iniciativa persigue un doble objetivo: ayudar a Italia y Rumanía a reducir su déficit de conductores y mejorar la cualificación y las oportunidades laborales de los profesionales de Egipto y Marruecos.
El lanzamiento coincide con un nuevo protagonismo de la migración en el debate político de varios países de la Unión. Italia, uno de los destinos del programa, ha establecido recientemente controles temporales en sus fronteras marítimas y aéreas con España en relación con la situación de Ceuta.
Los Estados miembros buscan soluciones por su cuenta
SDM4EU II forma parte de un esfuerzo más amplio para facilitar el acceso de los conductores extracomunitarios a los mercados laborales europeos. En ocho países de la Unión, la conducción profesional figura entre las ocupaciones con escasez de mano de obra, lo que puede acelerar los trámites y permitir que las autoridades prescindan de comprobar la disponibilidad de trabajadores en el mercado nacional. España y Portugal, por su parte, recurren a acuerdos bilaterales con determinados terceros países.
Alemania también prepara cambios. Entre las propuestas figura la posibilidad de realizar los exámenes de cualificación en ocho idiomas, incluidos el ucraniano, el polaco, el rumano y el turco. Asimismo, se reduciría en 30 minutos la parte práctica de conducción de la cualificación básica, se eliminaría un apartado sobre situaciones críticas y se permitiría repetir las pruebas varias veces.
El plan alemán contempla, además, facilitar el reconocimiento de permisos de conducir expedidos en determinados países, entre ellos Ucrania y Montenegro.
Un proyecto pequeño frente a una carencia de gran magnitud
Ante un déficit estimado de 500.000 conductores, un proyecto con 600 participantes y una vía de acceso al empleo europeo para 200 de ellos tendrá un alcance limitado.
IRU subraya que la contratación de conductores de terceros países debe complementar, no sustituir, las medidas destinadas a atraer a más mujeres y jóvenes a la profesión.
La principal finalidad del programa piloto será comprobar si la combinación de formación, movilidad legal, conexión con empresas y apoyo a la integración puede convertirse en un modelo aplicable a mayor escala.









