Aunque el esquema fue descubierto hace casi una década, los procedimientos judiciales solo han llegado a su conclusión ahora. El tribunal de Veurne encontró que la actividad de los acusados era organizada y sistemática, y que su impacto se extendió no solo a los propios conductores, sino también a la competencia leal y a la seguridad vial.
Equipo de fraude encontrado en el vehículo
La investigación comenzó en la primavera de 2016, cuando la policía belga detuvo en el país a dos polacos: Mariusz y Sławomir D. En su Mercedes, los agentes encontraron dispositivos utilizados para manipular tacógrafos, incluidos equipos electrónicos, soportes de datos y software que permitía interferir en los registros de los tiempos de conducción y descanso.
Los hombres se dirigían a una de las empresas de transporte. Procedimientos posteriores establecieron que, entre 2016 y 2018, al menos tres transportistas belgas más utilizaron las soluciones que suministraron, falsificando datos sobre el tiempo de trabajo de los conductores.
Un grupo organizado y tacógrafos manipulados
El tribunal de Veurne dictaminó que los acusados actuaron como un grupo organizado, cuyo objetivo era apoyar a las empresas de transporte en la comisión de fraudes de tacógrafos. Según se determinó, los polacos vendieron software especializado y memorias USB, y también pudieron suministrar tacógrafos ya manipulados.
Los ingresos de la actividad ilegal se canalizaron a varias compañías offshore propiedad de los acusados. Las ganancias luego se transfirieron fuera de Bélgica, incluso a Suiza.
Penas de prisión incondicionales y fuertes multas
El tribunal belga condenó a ambos hombres a dos años de prisión incondicional. Además, cada uno fue multado con 160 mil euros.
Como parte de los procedimientos penales, la fiscalía también aseguró fondos provenientes del delito. Se incautaron 2,2 millones de dólares y 1 millón de euros. El tribunal destacó que las penas podrían haber sido aún más severas; sin embargo, al determinar la sentencia, se tuvo en cuenta el tiempo significativo transcurrido entre las infracciones y la conclusión de los procedimientos judiciales.
Un fallo histórico para la industria del transporte
El caso de Veurne es otra señal de que la manipulación de tacógrafos en Europa se trata como un delito económico grave, y no meramente como una infracción administrativa. Para las empresas de transporte, esto representa un riesgo real de responsabilidad penal, financiera y reputacional.
Las autoridades belgas encargadas del cumplimiento de la ley subrayan que combatir la falsificación del tiempo de trabajo de los conductores sigue siendo una de las prioridades en la implementación de las normativas sociales de la Unión Europea. El fallo también está destinado a tener un efecto disuasorio sobre las entidades que, a pesar de las inspecciones más estrictas, todavía intentan eludir las regulaciones aplicables.









