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El diésel en la UE supera los dos euros por litro aunque el Brent se abarata

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El precio medio del diésel en Europa cerró julio por encima de los dos euros por litro: 2,062 euros, según un análisis de la International Road Transport Union (IRU). En solo una semana subió un 1,9 % y se situó un 26 % por encima de los niveles previos al conflicto. Todo ello mientras el crudo Brent se movía en sentido contrario y caía un 11,3 %, hasta 89,79 dólares por barril, en el mismo periodo.

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Este desacoplamiento entre el petróleo y el precio en las estaciones de servicio implica que las empresas de transporte por carretera todavía no notan en su cuenta de resultados la bajada del crudo. De hecho, el lunes 3 de agosto el Brent volvió a retroceder y rondó los 83 dólares por barril, impulsado por nuevas expectativas de conversaciones con Irán, aunque la referencia sigue claramente por encima del nivel previo al conflicto.

Para la IRU, la explicación está en que los precios minoristas siguen incorporando el fuerte encarecimiento del crudo y de los productos refinados observado a mediados de julio. A esto se suma otro factor: la retirada (o el recorte) de medidas temporales con las que varios gobiernos intentaron amortiguar el golpe para los consumidores de combustible.

En paralelo al repunte en los surtidores, han ido caducando distintos apoyos al combustible. En Alemania, la rebaja de 0,14 euros por litro en el impuesto energético terminó a finales de junio. España dio por finalizadas tanto la reducción del IVA del diésel como la ayuda de 0,20 euros por litro asociada a la tarjeta profesional. Y Chequia dejó expirar el 19 de julio su tipo reducido del impuesto al diésel y el tope al margen. Italia, por ahora, se mantiene como excepción: sigue vigente su recorte de 0,14 euros por litro en el impuesto especial, aunque está previsto que concluya el 6 de agosto.

Países Bajos, el diésel más caro: 2,42 euros por litro

Dentro de la Unión Europea, Países Bajos volvió a encabezar el ranking de precios, con una media de 2,42 euros por litro. Le siguieron Dinamarca (2,34 euros), Alemania (2,256 euros), Finlandia (2,233 euros) y Bélgica (2,232 euros).

En el extremo opuesto, Chipre registró el precio medio más bajo, con 1,662 euros por litro, por delante de Bulgaria (1,724 euros). La distancia entre el mercado más barato y el más caro se situó en torno a 0,76 euros por litro, un diferencial lo bastante amplio como para que los operadores internacionales planifiquen con detalle dónde repostar cuando sus rutas atraviesan varios países.

Fuera de la UE, el precio medio del diésel en el Reino Unido se situó en 1,78 libras por litro, un 26 % por encima del nivel del 27 de febrero.

Recargos por combustible: el riesgo de que bajen antes que el coste real

El desfase habitual entre la evolución del crudo y el precio final del diésel puede complicar la gestión de las empresas cuyos recargos por combustible se calculan con referencias del petróleo, y no con el precio real en las estaciones de servicio. En palabras de la IRU:

Los operadores con cláusulas de combustible indexadas al crudo, y no al precio del diésel en surtidor, deberían contar con que los recargos caigan más rápido que sus costes reales en el próximo periodo de liquidación.

El problema se agrava para las compañías más expuestas al coste. El último índice de tarifas de la IRU muestra que las tarifas contractuales en Europa subieron 3,2 puntos en el segundo trimestre, mientras que las spot bajaron 2,8 puntos. Con este escenario, a muchos operadores les queda poco margen para trasladar al cliente el incremento de la factura de combustible.

La OPEP+ pacta otro aumento de oferta

Siete países de la OPEP+ acordaron el domingo 2 de agosto aumentar su objetivo conjunto de producción en 188.000 barriles al día a partir de septiembre. Con esta decisión se completa la reversión prevista de 1,65 millones de barriles al día de recortes voluntarios introducidos en 2023. Aun así, su efecto inmediato podría ser limitado mientras persistan las disrupciones en el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz y algunos productores sigan bombeando por debajo de las cuotas autorizadas.

La reciente caída del Brent podría acabar trasladándose a las gasolineras europeas, pero lo habitual es que el precio minorista reaccione con retraso. Además, la desaparición de ayudas fiscales puede neutralizar parte de una eventual bajada en el canal mayorista: la asistencia específica de Francia para el transporte por carretera y otros sectores afectados está prevista hasta el 31 de agosto, y la rebaja del impuesto energético en Suecia se mantiene hasta el 30 de septiembre.

 

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