Las principales cifras:
- España perdió 3.608 empresas de transporte de mercancías por carretera durante 2025, un descenso del 2,31 proc.
- A comienzos de 2026 permanecían activas 152.871 empresas.
- Entre los operadores de transporte público de mercancías por carretera la reducción alcanzó las 5.903 empresas.
- En el transporte pesado desaparecieron 2.754 operadores, un 4,27 proc., hasta quedar 61.716 empresas activas.
- Cerca del 96 proc. de las mercancías transportadas por vía terrestre en España, medidas en toneladas-kilómetro, se mueve por carretera.
- El déficit de conductores de camión se estima en unas 30.000 personas y la edad media de estos profesionales ronda los 55 años.
La reducción del tejido empresarial no se produce en un segmento marginal de la economía. Al contrario: España depende de forma muy intensa del transporte por carretera para abastecer comercios, fábricas, obras y centros logísticos.
Según los datos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible recogidos por SNAP, alrededor del 96 proc. de las mercancías que se desplazan por vía terrestre, medidas en toneladas-kilómetro, lo hace por carretera. Por ello, la desaparición continuada de operadores plantea preguntas sobre la capacidad disponible y la respuesta del mercado ante periodos de elevada demanda o perturbaciones en las cadenas de suministro.
Más de 3.600 empresas menos en doce meses
A comienzos de 2026 España contaba con 152.871 empresas activas de transporte de mercancías por carretera. Son 3.608 menos que un año antes, lo que supone una reducción del 2,31 proc. El ajuste es todavía mayor si se observa exclusivamente a los operadores de transporte público de mercancías por carretera. En este segmento, durante 2025 desaparecieron 5.903 empresas.
Los datos reflejan una reducción del número de operadores en un mercado sometido a presiones económicas y operativas y que, al mismo tiempo, sigue necesitando una elevada capacidad para atender los flujos domésticos e internacionales.
El transporte pesado cae más de un 4 proc.
La evolución es especialmente marcada entre las empresas dedicadas al transporte pesado. Su número descendió en 2.754 operadores durante 2025, un 4,27 proc., hasta situarse en 61.716 empresas activas a comienzos de 2026.
La salida de una empresa del mercado no equivale necesariamente a la desaparición automática de toda su capacidad de transporte —vehículos o actividad pueden pasar a otros operadores—, pero una reducción de esta magnitud sí muestra una contracción del número de empresas que participan en el sector.
SNAP considera que este proceso puede reducir la flexibilidad disponible cuando aumentan los volúmenes o aparecen interrupciones.
Nick Renton, responsable comercial de SNAP para Europa, destaca que detrás de cada operador pueden desaparecer también conocimiento y experiencia acumulados.
Cada vez que un operador de transporte desaparece del mercado, España corre el riesgo de perder mucho más que vehículos”.
Según Renton, la reducción puede afectar igualmente a profesionales cualificados y a la capacidad de transporte utilizada diariamente por empresas y cadenas de suministro.
30.000 conductores menos de los necesarios
La caída en el número de empresas coincide con uno de los problemas estructurales del transporte español: la falta de conductores profesionales.
Las estimaciones citadas por SNAP sitúan actualmente el déficit en torno a 30.000 conductores de camión, mientras que la edad media de los profesionales se aproxima a los 55 años.
La combinación de ambas tendencias —menos operadores y una plantilla envejecida— aumenta la presión sobre un sector que debe mantener su capacidad en un contexto de escasez de personal.
Renton señala que las empresas no solo afrontan dificultades económicas y operativas, sino que además compiten por una oferta limitada de conductores.
La combinación de ambos retos supone un riesgo creciente para la resiliencia de las cadenas de suministro”.
El problema de personal tampoco se limita al número de candidatos disponibles. Las condiciones de trabajo, los largos periodos fuera de casa y la disponibilidad de aparcamientos seguros, áreas de descanso y servicios adecuados siguen formando parte del debate sobre la capacidad del sector para atraer y retener trabajadores.
No basta con incorporar nuevos conductores
SNAP sostiene que abordar la escasez de profesionales requiere algo más que aumentar las campañas de contratación. Entre las cuestiones que considera relevantes figuran mejorar la sostenibilidad de la profesión, facilitar la planificación de rutas, reducir cargas administrativas y ampliar el acceso a servicios adecuados para los conductores.
Se trata de factores que afectan tanto a la capacidad de contratación como a la permanencia de los profesionales en el sector. La edad media, cercana a los 55 años, añade además una dimensión de medio plazo: una parte importante de la plantilla se aproxima progresivamente a la jubilación, mientras la incorporación de nuevos profesionales no compensa necesariamente ese relevo.
España, pieza clave de los corredores europeos
La evolución del transporte español tampoco puede analizarse únicamente desde una perspectiva nacional. España ocupa una posición estratégica en los flujos de mercancías entre la península ibérica y el resto de Europa. Buena parte del transporte internacional depende de los corredores que atraviesan Francia para conectar con los principales mercados europeos.
Por esta razón, la capacidad de los transportistas españoles influye también en cadenas logísticas que van más allá del mercado doméstico.
Con menos empresas activas y una escasez persistente de conductores, el debate ya no gira únicamente en torno al número de operadores que abandonan el mercado. La cuestión de fondo es cuánta capacidad de transporte seguirá disponible y hasta qué punto el sector podrá absorber nuevos aumentos de demanda sin perder flexibilidad.









