La prórroga del ETS2, acordada por las instituciones europeas, se inscribe en un compromiso político más amplio destinado a evitar un aumento brusco de los precios del combustible y de la energía. Sin embargo, el transporte por carretera continúa siendo uno de los sectores donde la descarbonización avanza más lentamente, lo que mantiene la mirada de los reguladores firmemente puesta en su evolución.
Un inicio tardío para ETS2
Los negociadores del Parlamento Europeo y del Consejo alcanzaron el martes por la noche un acuerdo preliminar que retrasa oficialmente la introducción de ETS2 hasta 2028. Esta decisión responde a las preocupaciones de que una implementación anticipada pudiera provocar incrementos demasiado rápidos de los precios de la energía y del combustible, afectando a hogares y empresas.
El retraso forma parte del mismo acuerdo que establece un nuevo objetivo climático para la UE: una reducción del 90 proc. de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2040 en comparación con los niveles de 1990. Según los negociadores, la transformación climática debe avanzar sin comprometer la competitividad de la economía europea.
Es relevante subrayar que la obligación de recopilar y reportar datos de emisiones no cambia, ya que constituye la base necesaria para el pleno funcionamiento del sistema a partir de 2028.
Nuevas flexibilidades para los estados miembros
El acuerdo incorpora mecanismos adicionales para facilitar la transición y contener los costos. A partir de 2036, hasta un 5 proc. de las reducciones de emisiones podrán proceder de créditos de carbono internacionales, siempre que cumplan con el Acuerdo de París. Tras la presión del Parlamento, se añadieron salvaguardias para evitar que estos créditos financien proyectos contrarios a los intereses estratégicos de la Unión.
Asimismo, los sumideros nacionales permanentes de CO₂ podrán compensar parte de las emisiones en sectores más difíciles de descarbonizar. Las posibilidades de reducción de emisiones también se vuelven más flexibles entre sectores, con el fin de reducir los costos derivados del cumplimiento de los nuevos requisitos.
Estos elementos, menos discutidos en el debate público, muestran que la UE busca equilibrar ambición climática y realidad económica.
Revisión cada dos años
Uno de los aspectos centrales del acuerdo es la cláusula de revisión periódica. La Comisión Europea evaluará cada dos años:
- la situación económica,
- el nivel de precios de la energía,
- la competitividad de las empresas europeas,
- el impacto en los hogares.
Si estas evaluaciones revelan que alcanzar la reducción del 90 proc. antes de 2040 pone en riesgo la estabilidad social o económica, la Comisión podrá proponer ajustes del objetivo climático o introducir medidas de protección adicionales.
Para la industria del transporte, donde los costos de energía y combustible determinan en gran medida la rentabilidad, esta cláusula es de particular importancia.
¿Qué implica el retraso para el transporte por carretera?
Para los transportistas, el aplazamiento del ETS2 supone más tiempo para preparar presupuestos, actualizar tarifas y renegociar contratos. Sin embargo, el objetivo general permanece intacto: los precios del combustible aumentarán cuando los proveedores comiencen a trasladar el coste de las emisiones de CO₂ al usuario final.
Se espera que la introducción del sistema impulse inversiones en eficiencia energética y tecnologías de bajas emisiones, tanto en edificios como en transporte por carretera. Este será un desafío considerable para las empresas europeas de transporte, mayoritariamente pequeñas y medianas, que operan con márgenes muy reducidos y dependen de forma crítica del precio del combustible.









